Entre la luna y el sol, por Laura Giussani Constenla

Ilustración: José Contreras

El día del eclipse. Magia sideral, literatura en estado puro. Beso, cópula, abrazo, coincidencia perfecta. Magnético y deslumbrante como el cielo mismo, con sus claros y oscuros, estrellas y constelaciones, galaxias, planetas y figuras en movimiento que dibujan danzas incomprensibles. Todo lo que se diga en torno a un eclipse es tan dudoso como verdadero. Pero, está claro que la literatura es más verosímil que la realidad. Quizás porque la realidad es pura literatura. Quién sabe.

¿Cómo no caer en ese encanto? En el estricto sentido de la palabra ‘encanto’: hechizo, magia, seducción. Quién sabe.

No es la primera vez en la que un fenómeno tan estrafalario me llama la atención.

Parece que alguna vez escribí un libro titulado, Cazadores de Luces y de Sombras. Allí cuento la historia de Ignacio Ezcurra, un periodista que partió a Vietnam en abril de 1968 y desapareció el 8 de mayo, pocos días después de su arribo. Buscando en los diarios de la época ví que todos hablaban de ‘El Eclipse’ de abril. Curiosamente, yo recordaba ese día, porque todos estuvimos pendientes. Con solo siete años, preparé mi cajita con un agujero y una radiografía para ver el eclipse y que no me hiciera daño a la vista.

Me pareció digno de mención en el libro visto que era la noticia más destacada de los diarios del momento. Escribí sobre la reunión de Ezcurra con Malcom Brown -un ex corresponsal de guerra en Vietnam que lo orientó antes del viaje- : “Sólo una luz podría opacar otra luz. Observó el cielo, ahora negro, con una clara luna que asomaba pertinaz. Días atrás un eclipse total había llamado la atención de los porteños. Eclipse en Aries, juego de luces y sombras que provocó todo tipo de supercherías; los diarios dedicaron páginas enteras a recordar antiguas leyendas que hablaban de brujas y dragones que despertaban cuando el sol y la luna se peleaban entre sí. “Dicen que ahora habrá que esperar dieciocho años para que vuelva a ocurrir un fenómeno parecido, podemos estar tranquilos, además no caerá en Viernes Santo”, comentó Ignacio. Por alguna razón un eclipse en Pascuas reforzaba la sensación de desprotección.”

Cuando presenté el libro, junto a Eduardo Anguita, Miriam Lewin y Alejando Kaufman, se me acercó una amiga de Enrique ‘Jarito’ Walker -el otro protagonista del libro, alguien cuyo destino venía de la mano al de Ignacio aunque no lo sabía: Ezcurra desaparecía en Vietnam y Enrique Walker, por entonces secretario de redacción de Gente, partía a Saigón en su búsqueda y su vida cobraba un vuelco tal que después del Cordobazo se hacía Montonero y desaparecía en Buenos Aires secuestrado por los militares en 1976-. A la amiga de Jarito lo que más le había impactado era la mención al eclipse. Todo un libro dedicado a narrar conflictos de clase, raciales, políticos y económicos, pero a ella le habían llamado la atención esas diez líneas.

Mientras investigaba la vida de Ezcurra apareció el eclipse y la curiosidad me llevó a buscar textos sobre el curioso fenómeno. Supe, entonces, que era conocido como el «Eclipse Cortez», en relación a uno similar que ocurrió el 6 de Abril de 1521, al que consideraban como una antesala del ingreso de Hernan Cortez a la Ciudad de México en agosto de 1521. Cuatro meses después. Otro artículo recordaba que la masacre de Tlatelolco, el 2 de Octubre de 1968, tambien se enmarcan en el Eclipse del 13 de Abril de 1968, otro «Eclipse Aries».

Mentira o verdad, no caben dudas de que el año 68 fue un antes y un después. Asesinan a Marthin Luther King, explota el mayo del 68 en Europa, y los Estados Unidos descubren que la prensa propia -todavía libre-les está haciendo perder la guerra, ese mes son secuestrados y fusilados varios periodistas de occidente en Saigón, entre ellos Ezcurra.

¿Puede un eclipse influir en la historia? Dicen que el ‘efecto eclipse’ dura unos seis meses. Dicen que no todos son iguales y una cosa es que ocurra con el sol en Aries, otra en Acuario o Sagitario. Dicen que el sol representa a la razón, al conocimiento, a la claridad de conceptos, y la luna a las emociones, la esencia, lo intuitivo. Dicen que estamos entrando a una nueva era. Dicen que con el eclipse de diciembre se termina la ‘purga’. Dicen que nos estamos sacando muchas cosas de encima. Dicen que es como cuando las serpientes cambian de piel. Dicen que hay que oír, sentir, aprender a caminar en un nuevo mundo. Dicen que dicen.

Yo no sé. Lo cierto es que desde hace rato que ando rondando tras la idea de esta lucha entre el pensamiento racional y el pensamiento mágico ¿Será que hoy, a las 13 horas, asistiremos a un abrazo entre ambos?

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