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Libros y alpargatas

Tres libros para la pandemia, por Cecilia Fanti

Cecilia Fanti, dueña de Céspedes Libros, nos recomienda tres lecturas imprescindibles para pasar un buen rato durante la pandemia.

Una novela real, de Minae Mizumura. “A través de un personaje te cuenta toda la historia cultural y política de Japón. Hay problemas amorosos, familiares, generaciones. Es una de las mejores novelas que leí en mi vida, y uno de los recomendados que nunca falla”

Desierto sonoro, de Valeria Luiselli. “Toma la problemática de la frontera entre México y Estados Unidos con algo muy actual de política internacional, que son estos niños que separaron de los padres cuando intentaron ingresar a Estados Unidos de manera ilegal. Es una novela muy cruda, incómoda y con un ritmo muy hipnótico.

Las pequeñas virtudes, de Natalia Guinzburg. “Es un libro de ensayos que ella fue publicando en distintos medios a lo largo de su medio. Ella dice que es una escritora de las pequeñas cosas, de lo cotidiano, y estos son todos pequeños ensayos que hablan de eso. Es uno de esos libros que no dejas de subrayar nunca, porque todo lo que dice te interpela. Y son textos que ella escribió entre la década del 50 y la del 80, y nos hablan como si hubieran sido escritos ayer. Eso es parte de la magia de la literatura”

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Enzo Maqueira: “No puede ser que con un libro todos ganen plata menos el escritor”

El escritor Enzo Maqueira charló con Nora Anchart acerca de la importancia de la Unión de Escritoras y Escritores, que tras tres años de lucha obtuvo la personería jurídica, a la hora de defender el trabajo de miles de escritores que se ven desfavorecidos constantemente en su trabajo.

Poco después del impactante discurso de Guillermo Saccomanno en la inauguración de la Feria del Libro, la Unión de Escritoras y Escritores asistió a las jornadas profesionales y propuso un tarifario para presentaciones de libros, talleres y jurados de concursos literarios, entre otras actividades.  Se trata de un paso importante a la hora de regularizar e igualar una profesión en la que está demasiado naturalizada la gratuidad de los servicios.

LCV: Me parece que algo está pasando con los escritores que se dan cuenta que se tienen que jubilar, necesitan obra social y todo ese tipo de cosas.

-Exactamente. No es ninguna novedad, ya Roberto Arlt en los años 30 hablaba de esto, del trabajo de escribir, del trabajo artístico en general, que era mal pago, que existía la mala costumbre de no pagarle a los artistas y que los artistas teníamos que de todas maneras pagar el pan. Es algo que siempre estuvo dando vueltas, pero lo que pasa es que los escritores somos personas muy particulares. Durante mucho tiempo los que escribían era gente con la vida acomodada, pensemos por ejemplo en Bioy Casares, las hermanas Ocampo, si nos vamos más para atrás Sarmiento por ejemplo, no cualquiera llegaba a presidente, era gente que escribía, que era ilustrada, que pertenecía a clases altas. Puede ser que tuvieran una idea de la escritura romántica o que supusieran que el hecho de que fuera un trabajo intelectual, un trabajo artístico no debía “mancharse” con el vil dinero. Eso cambió muchísimo, hoy tenemos una sociedad en donde escribe todo el mundo, gente de todas clases sociales que escribe, entonces las necesidades son otras. Una persona de clase media que escribe hoy, que le dedica la vida a la literatura, que se formó en literatura, toda la trayectoria que tiene; en mi caso yo llevo 23 años en los cuales no hice otra cosa que escribir, publicar, enseñar a escribir, dar clases en la universidad sobre escritura, formarme en escritura, mi currículum es todo de escritura, de manera que no sé hacer otra cosa. Como yo hay un montón de gente más.

El problema es que lo hago, aporto a la industria, porque cuando publicamos un libro se termina el romanticismo, se termina el arte, ya es un producto que la industria va a empezar a vender. Hace tiempo acabamos de cerrar la Feria del Libro en Buenos Aires que fue monumental, toda esa industria está asentada sobre el trabajo de escritores y escritoras que en muchos casos o no cobramos o cobramos solo el 10% del precio de tapa y cuando cobramos el 10% sobre el precio de tapa, que somos los que menos cobramos en la cadena del libro, lo cobramos a los 6 meses. Imagínate en nuestro país con la inflación que hay qué me puede quedar a mí del 10% del precio de tapa que cobro 6 meses después cuando escribir un libro me puede llevar mínimo un año, y estoy siendo optimista. Lo normal es que te lleve dos o tres años de trabajo.

LCV: ¿Entonces no es como me muestran a mí en las películas que les dan un adelanto monstruoso, impresionante con el que se mantiene y después el pobre editor los persigue para que entregue y ustedes se gastaron todo eso ya en copas y en habanos?

-Quizá las películas dicen la verdad porque son películas yankees y en Estados Unidos sí existió una industria editorial mucho más profesional y por eso les va como les va, por eso nos pasamos leyendo autores yankees y vemos series basadas en autores norteamericanos, porque hay un nivel de profesionalización que acá no tenemos. Acá muy pocos son los que reciben adelanto. Las editoriales que pagan adelantos son las editoriales más grandes. Hay dos grandes grupos editoriales que son las que pueden pagar adelanto. No a todos les dan adelanto y ese adelanto es sobre presuntas ventas. Así que si a vos te dan un adelanto porque supuestamente creen que vas a vender mil libros y después vendes 1001 libros, solamente cobras el adelanto y ese 10% de ese libro que te pasaste. Entonces yo me pregunto: cuando un actor hace una película, ¿esperan a ver cuánta gente va a ver la película para pagarle?

LCV: Se la levantan a la semana a la película.

-Está bien, pero el actor cobró, el iluminador cobró. Lo mismo en el libro, el diseñador del libro cobra cuando hace su trabajo, el que vende el papel cobra cuando entrega el papel, el que corrige el libro cobra cuando lo corrige, el periodista cultural que hace la reseña, si no está negreado como nosotros, cobra cuando hace la reseña. En cambio, nosotros tenemos que esperar a ver si el libro anda bien para ver si el adelanto, cuando te dan el adelanto, si anduvo bien o no, si te corresponde o no te corresponde. En el 80% de los casos no existe ese adelanto tampoco.

LCV: Si no tenés un nombre en las editoriales chiquitas tenés que pagar vos para publicar.

-Además existen muchas editoriales que tenés que pagar vos. A veces tenés que pagar tres veces más de lo que sale la inflación. Hay editoriales que directamente funcionan así, el cliente no es el lector que va a la librería a comprar el libro sino el pobre escritor que quiere escribir su libro y le dicen ah, vení, te lo publicamos, pero por favor. Algunas no son tan pequeñas, las que se dedican a cobrarle a los autores son grandes pymes.

LCV: Hablan del impuesto al ego.

-Claro. Se juega mucho a eso. Todo artista quiere que su obra sea conocida, eso es así. Entonces vos quizá al principio haces concesiones. Te doy mi auto para que me publiques, no me importa. Pero después pasa un tiempo, empezas a tener trayectoria, miras para atrás y te das cuenta que no hiciste nada en tu vida más que escribir y dedicarte a esto y lo que vos hiciste le dio trabajo a correctores, a diseñadores, a periodistas culturales, a la Feria del Libro, a libreros, etc. Decís “paren, hay algo que no funciona”. Si yo pregunto quién vive del libro todos levantan la mano menos yo. ¿Qué está pasando?

LCV: La asociación de escritores de la que formas parte, ¿qué está trabajando concretamente?

-La Unión de Escritoras y Escritores nació en 2017 y a partir de este año ya somos asociación civil, tenemos personería jurídica. Desde entonces nos dedicamos a tres ejes: el primero fue construir un tarifario para que regule la actividad de escritores y escritoras, es decir, cuánto se cobra por escribir un prólogo. Muchas veces nos piden “che, me escribís el prologo para mi libro” y nunca te dicen cuánta plata hay y nunca suele haber. Si una editorial te está pidiendo un prólogo de alguien es porque considera que ese nombre que va a firmar el prólogo es un argumento de venta más, no le piden un prólogo a cualquier persona, se lo piden a gente que suponen que va a levantar el nivel de venta del libro que estás prologando. Entonces, por qué razón no me lo estás pagando. Lo mismo con una contratapa, a veces te ponen en una faja: tal persona dijo de este libro tal cosa. Por qué estás usando mi nombre ahí gratuitamente, yo te autorizo pero dame plata a cambio. Por qué voy a poner mi nombre y mi trayectoria en la solapa gratis.

LCV: ¿A quién le están presentando el tarifario para que se transforme en ley?

-El tarifario no puede ser ley, es un tarifario de referencia. Eso lo estuvimos armando estos años y lo presentamos en la Feria del Libro hace quince días con rotundo éxito porque fue un día antes del discurso de Sacomano que habló de estas cosas. Ahora existe por primera vez, cualquier escritor o escritora que quiera saber cuánto se cobra un trabajo, “che, ¿Me corregís mi novela, me lees mi novela y me das tu opinión?”. Otra crítica: yo tengo que leer una novela gratis, dar mi opinión gratis, perder tiempo, perder tiempo de trabajo; ahora sabemos cuánto aproximadamente de mínima se puede cobrar. Eso lo pueden consultar en uniondeescritorasyescritores.wordpress.com, hay una solapa que es tarifario.

Todos estos años venimos luchando por una ley del libro que supondría la creación de un Instituto Nacional del Libro, similar al INCAA del cine, que sería un organismo que se encargaría de regular, fomentar, federalizar el libro, conseguir mejor precio de papel, exportar el libro también, que haya una mesa de diálogo entre editores, libreros, escritores. Es decir, de alguna manera organizar una industria que es un caos, que está en crisis permanente pero que es una industria al fin y una industria que está viva, como acabamos de ver en la Feria del Libro. Un poco como es el Instituto de la Música, que colabore ayudando a los escritores cuando es necesario. Por ejemplo, durante la pandemia, nosotros desde la Unión tuvimos que tramitar bolsones de comida para algunos de nuestros miembros porque no estaban trabajando, no tenían de dónde conseguir ingresos. 

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Camila Perochena: “Cristina hace un uso político del pasado”

La historiadora Camila Perochena pasó por el aire de La Columna Vertebral para charlar sobre su último libro, “Cristina y la historia”, en el cual explora la forma en la que la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner utiliza la historia como arma política.

En “Cristina y la historia” (Editorial Crítica), Perochena se propone desentrañar, tras el análisis de más de 1000 discursos de la ex presidente, el lugar político central que le dio la ex mandataria a la historia. Según explica la autora, Cristina fue la dirigente que, al menos desde el siglo XX, hizo el uso más intensivo del pasado durante su gestión.

LCV: ¿Cuándo te llama la atención esta referencia permanente de Cristina al pasado, incluso con frases que para los que somos contemporáneos de la señora nos suenan terrible?

-Cuando era estudiante de historia, Cristina era presidenta. Y una de las cosas que me llamaba la atención era eso, cómo la historia estaba presente permanentemente en el espacio público, no solo en sus discursos. Hacía actos donde se materializaban visiones del pasado, se construyeron nuevos monumentos, había nuevos feriados, había durante toda su presidencia una voluntad por ver una suerte de batallas por la historia. De hecho, ella decía que iba a escribir una nueva historia. Una de las cosas que yo decidí investigar cuando empecé mi doctorado después de terminar la carrera fue: ¿por qué Cristina hablaba tanto de historia y tenía nuevos feriados? Porque no puede ser solamente porque le guste la historia. Una de las cosas que trato de decir en el libro es cómo la historia le sirve a Cristina para construir una identidad política, porque se habla mucho de relato pero creo que ahí la importancia la tiene la cuestión identitaria. Cómo Cristina construye una identidad política kirchnerista dotando esa identidad kirchnerista de un pasado, de un pasado con el cual pelearse y con uno al cual afiliarse. Pasados negativos con los cuales Cristina asociaba a sus opositores políticos. Por ejemplo, si hablaba de los Golpes Militares los asociaba con el poder judicial o con los medios de comunicación. Si hablaba del período del centenario que ella describía como un momento antidemocrático de Argentina lo asociaba con los sectores agroexportadores. Y períodos con los cuales Cristina buscaba identificarse: la Revolución de Mayo, el rosismo, el peronismo y los años 70.


“Una de las cosas que trato de decir en el libro es cómo la historia le sirve a Cristina para construir una identidad política”

SOBRE LA UTILIZACIÓN DEL PASADO EN LOS DISCURSOS DE CRISTINA

LCV: También el tema de que desde canal Encuentro se comience a contar la historia a los chicos y chicas de manera que Juana Azurduy pasa a ser un disfraz que los chiquitos usan en las escuelas y cumpleaños.

-Totalmente. Paka Paka y las producciones de canal Encuentro son fundamentales en eso. Pero ahí hay una diferencia yo creo, o lo trato de explicar en el libro y es que lo que yo trato de explicar son temas en los cuales Cristina Kirchner se metió directamente como protagonista. Los museos que agarro son museos en donde ella intervino en el guión, los actos que agarro son actos en los que ella habló u intervino políticamente y los discursos son los suyos. En Paka Paka por ejemplo, hay matices a sus visiones de su historia y hay algunos capítulos, sobre todos los primeros, los que reescribieron a 1810, donde se nota que están hechos por historiadores profesionales y donde la visión del pasado no es tan maniquea. En los primeros capítulos de Paka Paka se puede ver esa diferencia, en otros capítulos ya no. Si uno mira el de Rosas o el de Malvinas ya no están esas sutilezas que uno puede encontrar por ejemplo en los capítulos de la revolución.

LCV: ¿La forma de mirar de Cristina empatiza con eso de Néstor, o en realidad lo discute?

-Yo estoy de acuerdo con Pablo (Touzón) y con Martín (Rodríguez) en lo que ellos plantean en el libro (La grieta desnuda, 2019). A mí me sirvió mucho leer ese libro, porque lo que traté de ver es cómo Cristina va cambiando en las formas de presentar al peronismo, a la tradición peronista y al peronismo del pasado. Creo que esos cambios están relacionados con los cambios que se van produciendo en las relaciones con el PJ por un lado y los sindicatos por otro lado. Yo retomo lo que Pablo y Martín plantean, esa periodización que ellos plantean, con un punto de inflexión en el 2008 y otro punto de inflexión con la muerte de Néstor en el 2010, entre 2008 y 2010 con un acercamiento al PJ, a los sindicatos y en el 2010 después de la muerte de Néstor un alejamiento cada vez mayor al PJ y a los sindicatos porque eso va cambiando la forma en que se para el kirchnerismo frente al peronismo. Durante el 2008 y hasta el 2010 aproximadamente con Néstor todavía vivo los discursos buscaban una afiliación más directa con el peronismo, con los años dorados de Perón, con Eva Perón. Después del 2010 y mucho más a partir del 2011 Cristina empieza a hablar de una especie de superación del kirchnerismo en relación con el peronismo y empieza a hablar de que el peronismo no puede ser una tradición inerte, que el peronismo tiene que cambiar, que ella retoma un momento específico del peronismo en el cual no estuvo cerrado al partido sino en el cual fue un momento frentista del peronismo como el momento en el 45 y las elecciones del 46. Ella empieza a retomar otras cosas en los discursos. Entonces a mí me parece que la periodización que hacen Pablo y Martín es muy acertada, y me parece que esa periodización se refleja en distintos usos del pasado en uno y otro momento.

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“Stella Calloni. Periodismo, literatura y militancia. Cosas de mujeres” | El libro que recorre la vida de una de las periodistas más importantes de Latinoamérica

La escritora y poeta Mariana Baranchuk pasó por los micrófonos de La Columna Vertebral para charlar sobre el libro “Stella Calloni. Periodismo, literatura y militancia. Cosas de mujeres” que escribió junto a Viviana Elem y que reconstruye la historia de vida y las principales coberturas de la histórica periodista Stella Calloni.

“Un libro, una biografía autorizada que pretende constituirse en un legado. El legado de Stella Calloni para las nuevas generaciones de periodistas, de comunicadores. El legado de Stella para las mujeres que trabajan para ser y para los hombres que quieren comprender.

Este libro es la historia de una vida, de una vida de mujer, de una vida bien vivida, de una vida que le rinde homenaje al paradigma del buen vivir.

Una vida que, para quien pueda y quiera, es camino que ayuda a andar. Así en la vida, como en el periodismo, como en la militancia, como en la literatura”.

LCV: ¿Cómo fue hacer este libro con Stella Calloni?

-Fue una experiencia preciosa. Más que 70 horas de entrevistas, fueron 70 horas de conversaciones grabadas donde además lo central era correrla a Stella del lugar de confort, porque si le preguntas exclusivamente sobre la política de América Latina o de cualquier parte del siglo XX, Stella nada como pez en el agua, pero ya estaba escrito. Ya había un libro sobre la biografía de Stella, con prólogo de Fidel, con lo cual nos topamos nosotras después de haber tenido el horario de entrevista con Stella para convencerla y casi llamamos para decir “¿a qué vamos a ir?” Ya está hecha la biografía y el prólogo lo tiene Fidel, nunca vamos a tener un prólogo de Fidel. Entonces le empezamos a  buscar la vuelta y fue muy divertido porque hablábamos de cualquier cosa y a las dos horas nos pregunta qué estábamos haciendo ahí. Le dijimos queríamos hacer tu biografía autorizada y nos dice “¿ya saben que hay una?”. Sí, sabemos, pero nosotros queremos hacer algo distinto. En principio esa autobiografía la escribió un compañero varón. Nosotras queremos tratar de entender y ver cómo es esto de ser mujer y de hacer todas estas cosas al mismo tiempo. La maternidad, la militancia, la literatura, porque Stella además es una poeta de la hostia, cómo es que todo eso sí se puede y en una época que era peor. Queremos que sea un legado para jóvenes periodistas. Desentrañar no solamente a quien entrevistaste, sino cómo organizas una entrevista, qué diferencia hay para ella entre la crónica y la entrevista, cómo se organiza para hacerla, y al mismo tiempo esta cosa del legado de mujeres.

LCV: Son mujeres que han recorrido el periodismo sin dejar de tener una identidad de mujer. La forma en que ella contaba lo que era estar como única mujer en el medio del desierto con Gadafi, por ejemplo. 

-Sí, y con las cosas cómicas. Sentir que está entre mitad de los bombardeos y necesita una bandera blanca para pasar y no hay nada blanco y ata una bombacha. 

LCV: Además el amor y el humor. Ese tipo de cuestiones que la pintan de cuerpo entero. Estamos hablando de una mujer de 88 años.

-Abrirse paso como mina en ese momento y no renunciar a nada y poner las cosas en su lugar. En otras cosas ha sufrido esto de “ah, vos conseguiste esta entrevista porque…”. El amor es el amor, en donde es el laburo es el laburo y respetándolo. Después convivía con los compañeros varones y hacía cosas de una camaradería increíble y tener algunas visiones de lo que iban a llegar a ser algunos personajes. Narra su experiencia con Chaves cuando lo descubre, cuando Chávez no era Chávez. Leo una cosa que dice “acá va a pasar algo”. Con el respeto que ella tenía por Torrijos dice “es como Torrijos pero va a ir un poco más”. Hay una foto adentro del libro que es un encuentro con un amigo, como cualquiera que podamos tener nosotros, una noche de empanada y vino, hay tres personas en un sillón y ella está tirada sobre una compañera y la cabeza apoyada en un compañero que le está rascando la cabeza y es Chávez, un Chávez jovencito.


“Nos dijo: ‘¿saben que ya hay una biografía mía?’. Sí, pero queremos hacer algo distinto”

sobre el inicio del proyecto

LCV: También hay una foto de ella con Fidel y muchos le preguntaron si pasó algo entre ellos dos porque él la mira de una manera que todos queremos que alguien nos mire así y ella dice que no, y que en todo caso hay cuestiones que no tienen por qué formar parte de su historia como periodista.

-Son muchas horas de grabación y como cualquier charla de minas saltas de un tema a otro, después será organizar ese material además del trabajo sobre la escritura y ella un día porque sí, porque estaríamos hablando de los gatos o de cualquier cosa, ella dice hay cosas de las que nunca va a hablar, que nunca se sabrán, nadie dice todo lo que sabe.

LCV: Qué pena, sabés todo lo que tiene para hablar del tiempo que vivió en Paraguay con la guerrilla paraguaya, por ejemplo.

-Eso es maravilloso. Habló más de lo que está en el libro. Nosotros habíamos hecho el compromiso de que era una biografía autorizada, entonces hay cosas que dijo “mejor esto no”, y por eso lo sacamos. Igual dice muchas cosas que no había dicho en otros lados. Por momentos ella sabía que se estaba grabando y otras veces no sabía y decía “ay, qué bueno sería dar cuenta de todo esto”, y lo estábamos haciendo.

LCV: Son mujeres que han marcado el cómo ser mujer, llevar adelante esto y hacerte respetar.

-Cada uno de esos entrevistados con los que después tuvo además algún tipo de vínculo más allá de la entrevista, Torrijos fue medio como un padre de alguna manera porque en el momento más álgido le abrió la puerta, le dio laburo y la ayudó a poder recuperar a sus hijas. A ella el Golpe la agarra fuera del país y ella entra a buscar a las hijas y tiene conflictos graves para poderlas sacar del país por la negativa del padre de las chicas.

LCV: ¿Una de ellas no está en Nicaragua?

-Estuvo, ahora están las dos viviendo en Argentina. Ahí Torrijos fue muy solidario dando trabajo y hay una cosa de un respeto súper importante con él en esto, la cuidó en el momento más duro de la existencia. Después esta cosa que a mí me gusta y puse un subtítulo porque está hablando y dice “porque las chicas”, y en un momento caigo en la cuenta de que cuando dice las chicas estaba hablando de las Madres, entonces el subtitulo es “Las chicas de Plaza de Mayo”.

Stella Calloni | Periodismo Literatura y militancia | Cosas de Mujeres

LCV: ¿Dónde presentan el libro?

En el Centro Cultural Urondo que está en 25 de mayo 201, a una cuadra y media de Plaza de Mayo, el viernes 13 a las 19hs. También con un panel que se las trae, va a estar Nora Lafón que además es amiga de Stella desde muy jóvenes ambas, María Rosa Gómez y Ricardo “Patán” Ragendorfer. Cerramos con una musiquita de la señora Patricia Malanca que le ha puesto música a uno de los poemas más lindos de Stella y esa es la razón por la cual la hemos invitado, para que se cierre con ese cierre musical y por supuesto convidaremos un vinito a la entrada y a la salida.

LCV: Merece que la homenajeemos cada vez que podamos.

-El homenaje a los vivos, cosa que a veces no se hace, y la sacada de bronce porque cuando hablas con Stella es tan humana. Puedo contar las dos primeras veces que la vi. La primera vez que la vi en persona no le hablé. Me dio mucha vergüenza, estábamos en plena campaña de Scioli y Nora Lafón me dice “¿sabés quién es Stella acá?”. “Sí, claro”. “¿Podés ir y decirle que la estoy esperando en tal lado, por favor?”. “Sí, por supuesto”. Fui como el che pibe, transmití el mensaje, me dio mucha vergüenza y después me fui. Hice de asistente nivel 6 de Nora. La segunda vez que la encontré, y ahí sí hablamos, fue en una de esas cosas de barrio cerca de un 8 de marzo, entonces “las mujeres notables de Boedo”. A mi cuando me invitan me causó gracia porque en realidad vivo en San Cristóbal y Stella vive en Almagro, pero cuando llego y la veo a Stella pienso “ah, pero esto es en serio”. Yo iba a una cosa barrial, era una cosa barrial y estamos sentadas al lado y me dice “nena, ¿te fijas si tengo el maquillaje corrido? porque en realidad acabo de llegar de Venezuela, me tiré a descansar con la ropa puesta porque si no no me levantaba y me vine para acá”. Era un centro cultural del barrio de Boedo que decía tal y tal maestra eran mujeres notables del barrio, ese era el nivel. Le digo sí, está bien, pero acá se te corrió un poquito. Entonces empiezo a acomodarla y me dice “pero mojate el dedo y limpiame la cara”.

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