“Ángulo muerto” le llaman los especialistas en tráfico, “punto ciego” le llaman los psicoanalistas. Siempre se trata de un aspecto, un emergente, un lugar, del que no podemos ver su realidad, su existencia, su llegada.

Algo de eso me trajo la tormenta de “vaso de agua” que produjo que un puñado de manifestantes del reciente Día internacional de lucha por los derechos de la mujer, 8 de marzo, echase del evento a los periodistas/camarógrafos de uno o dos canales de televisión de Montevideo.

“Punto ciego” que les impide, a los/las/les periodistas y trabajadores de la prensa, preguntarse por qué mujeres jóvenes de entre 16 y 25 años, más o menos, impidieron su trabajo al cántico de “prensa burguesa, no nos interesa”.

Cualquiera diría que es una larga tradición de los medios masivos cubrir el 8 de marzo, o que es una larga tradición de los medios masivos hablar de los femicidios (“crímenes pasionales” hasta hace poco) o de las minorías afrodescendientes, gay-lesbo-trans y sus preocupaciones, o que en verdad, como declaró no sé bien quién, es una tradición nacional “la libertad de información”.

Cualquiera que haya vivido en este país en los últimos 35 años sabe que la libertad de empresa ha impedido siempre la libertad de información (recordar el video censurado de Sara buscando a Simón, los silencios sobre el tráfico de mujeres, el vacío a los movimientos sociales en los informativos, la omisión durante años sobre el tema DDHH, y un largo etcétera que no es necesario listar).

De repente una generación no los necesita, a los grandes medios, ni les interesan, entre otras cosas porque no los miran. Miran tic-tok, Instagram y sus propias redes. Entonces no les importa si están o no están, y en realidad les molestan. Pero no olvidar que Montevideo supo conocer -de otras generaciones- pintadas anónimas que decían “nos mean y el informativo dice que llueve”.

Las, los, les, periodistas, deberían reflexionar sobre sus puntos ciegos, su ángulo muerto, y su creciente innecesidad. ¿La muerte del periodismo? La información y su valor no nacieron con el periodismo del siglo XVIII. Tal vez no mueran con la muerte del periodismo liberal del siglo XXI. Lo que es seguro, es que el tipo de medios de los siglos 19 y 20 (escrito para las/los/les jóvenes) está muy lejos del presente, y es algo agonizante.

Nosotrxs, los, las, les periodistas, haríamos bien en intentar visualizar el punto ciego/ángulo muerto, para comprender qué nos devuelve ese espejo tan imposible de mirar. A lo mejor entenderíamos que no solo no nos quieren, sino que ni siquiera les interesamos. Lo que es más duro aún.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here