Ayer lo supimos: Sergio Tacacho, ex director de ‘La Viamonte’, escuela pública del barrio San Cristobal, Pasco al 900, había muerto. Y digo ‘supimos’ porque me enteré a través del grupo de facebook ‘Aquella Viamonte (1990-2009)” creado por el propio Tacacho, que andaba con ganas de juntar memorias.

Una a una fueron sumándose las anécdotas. Historias mínimas.

Allí, escribió Nicolás Romero Escalada, un ex alumno: “Me acuerdo, era 1996, cuando en el Colegio nos pidieron que hiciéramos un ejercicio reflexivo sobre el atentado a la AMIA. Emprendí el tímido camino de dibujar algo sobre ese catastrófico momento, lo sentía medio cercano porque no hacía mucho me habían operado cerca de la AMIA, me daba terror pensar en las casualidades, me acuerdo de abrir mi cartuchera y de la tension que le ponia a mis lápices y marcadores, use todo lo que tenía. Le entregó el dibujo a mi profesora, y al rato me dice que el Director Sergio Tacacho Genkin me quería ver. Siempre me acuerdo de mi Director. El era gigante para mi, siempre tenía que mirar para arriba, me daba la sensación de que media mas de 3 metros. Voy hacia su oficina asustado, pensando: “habré hecho algo mal?. Llego y me quedo viendo la madera de los escritorios, bien marrón, casi naranja, brillante. Mi director, de tres metros de alto, me dice que me sentara, él tenía mi dibujo en la mano. Me pide que se lo explique, se lo explico y después me dice que lo va a colgar en la oficina de la dirección. Ese día, en mi escuela pública Gral Viamonte n 23, me di cuenta que lo que mas me hacia feliz era dibujar, ese día fui el alumno más feliz de San Cristobal, me descubrí a mi mismo de lo que podia hacer. Toda mi vida voy a agradecer a ese Director de tres metros lo que hizo por mi, ese evento me marco para siempre. Gracias.”

Una compañera respondió: “Nicolás, ayer en el whatsapp con los chicos pensamos: Vos podrias hacer un mural de Tacacho gigante como quien fue en nuestras vidas!!! No? Cuando volvamos a la “normalidad”.

Antes, otro mensaje decía: “En esta pandemia y con un embarazo muy avanzado, no podía guardarme el dolor en el cuerpo… Necesitaba ir a donde fui feliz con el y mis amigos de toda la vida! siempre será tu altar! Pasco 961 Siempre estarás en nosotros. Ya pasara el riesgo y vamos a poder organizarte algo merecedor de la gran persona que fuiste, del gran maestro de maestros, del gran Dire que infundía respeto y amor en partes iguales! Nunca dejaremos de recordarte y amarte! Gracias por tus chistes, tus retos, tus enseñanzas y tu amor por el prójimo! Te amamos!”. Firmaba Barbie Pintor y fue la primera en dejar un ramo de flores en la puerta de la escuela, en Pasco 961, con un cartel: “Sergio. Egresados 1998 de recuerdan y te recordarán por siempre. Te amamos!!!”

Y se fueron sumando más y más ramos y mensajitos. Un altar popular para Sergio en la puerta de su escuela.

Con orgullo digo: formo parte del grupo de padres, docentes y ex alumnos de La Viamonte. Allí cursó sus primeros cuatro años de estudio mi hija y tuve el placer de participar en las asambleas, los grupos de teatro de padres, los debates e intercambios personales y colectivos que se daban en la escuela.

Su director, un tipo campechano y accesible -charlatán, diríamos-, curioso y bien dispuesto a oir a padres y alumnos, era un enamorado de la escuela pública. Un maestro de vocación. Podría contar muchas anécdotas personales con él pero lo que más me impresionó es la amorosa respuesta de todos los ex alumnos al saber de su muerte.

Y también el comunicado de su sindicato, UTE, que confirma lo que todos sentimos:

“Hoy lamentamos con profundo dolor el fallecimiento de nuestro querido compañero Sergio Tacacho Genkin. Director histórico de la 23 del DE 3, “la Viamonte”. Construyó durante toda su vida verdaderas escuelas del pueblo en cada uno de sus trabajos sin pasar desapercibido en ninguno de los espacios que supo transitar con su carácter extrovertido, conversador, sonriente y siempre de buen humor.
Fue un Maestro de acción que luchó toda su vida en defensa de la escuela pública con un compromiso incansable con su país y su pueblo. Su entrega fue reconocida por CTERA quien lo distinguió hace unos años con el premio Maestro de Vida.
Nos dejó un tendal de recuerdos, anécdotas y vivencias muchas de las cuales plasmó en los últimos tiempos en un libro de su propia autoría “Aquella Viamonte” donde relata su trayectoria como director. Abrazamos a su familia, amigos y compañeros. Hoy no te despedimos, te homenajeamos. ¡Hasta siempre Sergio!”

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