Es verdad que aumentó el ritmo de vacunación, pero los contagios no bajan, y la mortandad es mayor, escuché ayer, no recuerdo a qué funcionario, explicar que las camas de terapia intensiva se desocupan más rápido porque “el 80% de los que entran son óbitos” y entonces no están tanto tiempo.

No me opongo al retorno a la presencialidad en las escuelas, simplemente señalo: nadie me explica qué cambió como para que ahora sea más seguro ir cuando antes, con menos contagios, no. Y no es el problema la escuela en sí, sino la circulación.

Se habla de “modalidad dual”, de retorno en burbujas, de “presencialidad cuidada”. Yo creo sinceramente que esto es meramente electoralista y antipedagógico. Aquellas escuelas y colegios que habíamos logrado algún tipo de ritmo de trabajo y construido un vínculo pedagógico, aunque sea virtual, deberemos reacomodar las prácticas a este ¿retorno?. Eso sí que es antipedagógico.

Lo pedagógico hubiera sido: a) Aprovechar el año pasado para implementar una virtualidad como corresponde; b) Asumir y explicitar que el principal objetivo pedagógico del retorno a clases presenciales es la socialización y facilitar lo que las escuelas no dejaron de hacer todo el año pasado, que fue ser centros de asistencia y reparto de alimentos; c) Redefinir los contenidos asumiendo el daño de la pandemia y la mala gestión durante todo el 2020 y el comienzo de este año.

Claro que eso no es posible. Porque hubiera implicado: a) pensar estratégicamente una educación para después de la pandemia y que absorbiera su impacto social; b) definir un modelo de país y en función de eso, entonces, diseñar una política educativa; c) distraerse de los titulares y la competencia electoral.

¿Cuánto va a durar esto? ¿Alguien de verdad cree que los que toman decisiones no especulan con que estamos cerca de las vacaciones de invierno, y han decidido “abrir” por tres semanas a lo sumo? ¿Alguien explicará que esto implica que en la escuela media, por ejemplo, los chicos tendrán encuentros presenciales con sus profes a lo sumo una vez por semana? ¿Alguien pensó en los efectos pedagógicos de los “cierres intermitentes”? Es sorprendente el nivel de hipocresía con el que se manejan los responsables de todo esto.

Una vez “de regreso” a la presencialidad, ¿cuánto van a demorar las críticas acerca de los contenidos no aprendidos, el “atraso”, etc.? ¿No sería importante pensar esto, hacerlo público, consensuarlo? Pero hace tiempo que el sistema educativo está partido horizontal y verticalmente, hay guetos de especialistas/ cuadros técnicos, guetos administrativos, y cada escuela es un gueto.

Es verdad que hasta en los guetos hubo educadores. Pero partían del diagnóstico acerca de la gravedad de la situación, del gesto vital de educar. No negaban lai realidad.

Acá no quieren educar, quieren evitar que los critiquen, y la brecha entre una cosa y la otra es abismal.

  • Federico Lorenz, profesor, historiador y escritor.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here