En la madrugada de éste miércoles, un grupo armado entró a la residencia del presidente de Haití, Jovenel Moïsé, y asesinó al controvertido mandatario. Su mujer también recibió un tiro, fue atendida de inmediato, y según las últimas noticias su cuadro es estable. La información fue dada a conocer por el primer ministro interino de ese país, Claude Joseph, a través de un comunicado que fue leído por radio: “A la una de la mañana del 7 de julio un grupo de personas no identificadas, que hablaban en español e inglés, asesinaron al presidente de la República. El presidente ha muerto a causa de sus heridas”. Hasta el momento nadie hay reivindicado el atentado y se ignora la identidad de los atacantes. El presidente interino,. Claude Joseph, estableció el Estado de Sitio, pidió calma a la población y aseguró que tanto la policía como el Ejército se están encargando de mantener el orden. “La situación está bajo control. Estoy en una reunión para garantizar la seguridad y tomar todas las medidas para la continuidad del Estado”, informó Joseph. Las versiones con relación al asesinato son confusas.

Según el diario español El País: “El asesinato ha sorprendido entre las clases políticas y diplomáticas en el país, ya que se produce a poco más de dos meses de las elecciones presidenciales y legislativas convocadas para el próximo 26 de septiembre. En esos comicios ya quedaba establecido que Moïse no podía ser candidato y, por tanto, era la hoja de ruta aceptada por la comunidad internacional para dar salida a la crisis.”

El pasado febrero, Moïse denunció un intento de golpe de Estado que incluía un magnicidio, en ese momento hubo incluso un juez de la Corte Suprema se proclamó presidente. “El golpe de Estado no es un hecho puntual, sino una secuencia de acciones. Hasta ahora los Gobiernos eran títeres de los grupos económicos, pero esto hoy no sucede y nuestras decisiones sientan muy mal a quienes se sienten poderosos e intocables. Un pequeño grupo de oligarcas está detrás del golpe y quiere apoderarse del país”, denunció entonces en la entrevista a EL PAÍS. A pesar de su discurso ‘antiimperialista’ y casi ecologista, fue uno de los socios principales de Estados Unidos, de excelente relación con Donald Trump y enemigo del chavismo en América Latina. Varias veces fue sospechado de narcolavado y entre las versiones sobre su asesinato se incluye la de un comando de la DEA, mientras en Estados Unidos replican que estaban disfrazados para similar a personal de la DEA.

Pertenciente a una familia humilde Moïse estudió ciencias políticas y en el año 1996 inició un emprendimiento rural con un pequeño capital inicial. También instaló una plantación de bananos en 10 hectáreas en el nordeste de la isla. A partir de allí inicio una carrera empresaria y política, luego de asociarse en el año 2001 con Culligan para un proyecto de proveer agua limpia en zonas rurales. En una carrera maratónica, se convirtió en uno de los principales referentes económicos del país, primero como presidente de la Cámara de Comercio e Industria del Noroeste (CCINO) y luego como secretario general de la Cámara de Comercio e Industria de Haití (CCIH). Cofundador de la Empresa Haitiana de Energía SA que desarrolló proyectos de energía solar y eólica a 10 comunas en el Departamento del Noroeste. Finalmente se convirtió en CEO de Agritans, compañía exportadora de bananas, que obtuvo millonarias subvenciones del entonces presidente Michel Martelly. Más allá de los objetivos supuestamente ecológicos de sus emprendimientos, fue sospechado por lavado de dinero.

Martelly, un ex músico que llegó a la presidencia de Haití y logró el aval de los Estados Unidos, fue obligado a renunciar en el año 2016 luego de multitudinarias protestas que se extendieron por meses y fueron reprimidas violentamente por la Policía Nacional de Haití. En su mayoría estudiantes y jóvenes de barrios pobres, miles de personas se levantaron contra el gobierno con consignas de fuerte tinte antiimplerialistas como “No al saqueo de recursos naturales”. Eligió como sucesor al exportador bananero, Jovenel Moïse, que fue elegido presidente ese mismo año luego de elecciones sospechadas de fraude. El candidato de la oposición, Jude Celestin, del partido LAPEH (Liga Alternativa para el Progreso y Emancipación de Haití) rechazó disputar el segundo turno con Jovenel Moise, alegando que hubo fraude electoral en el primer turno, lo que provocó intensas protestas populares contra el candidato del gobierno.

La conmoción política no cesó en el país más pobre de América. El empobrecimiento y la desigualdad fueron en aumento y empeoraron en tiempos de pandemia. Hace meses que en el país caribeño se sucedían las manifestaciones pidiendo la renuncia de Jovenel Moïse.

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