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Los pasos previos, por Hernán López Echagüe

Una concesión pedagógica: todo lo que voy a relatar a partir de esta línea, ocurrió entre junio y diciembre del dos mil uno. Punto. Hecha la aclaración, entremos en materia.

Duhalde regresa a la política, y lo hace con vigor y a las zancadas. Un día de junio, en un salón del Hotel Bauen, presenta su novedosa invención, el Movimiento Productivo Argentino (MPA), popurrí de empresarios, políticos, terratenientes, ganaderos, dirigentes sindicales y banqueros, amigos suyos todos, en el que apoyará su campaña política. En la presentación lo acompañan Felipe Solá, Melchor Posse y Guillermo Alchourón, el más cajetilla de todos, señor de la Sociedad Rural. Raúl Alfonsín falta sin aviso pero envía un saludo insípido: “Cualquier movimiento que se ocupe de estos temas me tendrá como entusiasta partícipe”. Dan a conocer un documento fundacional que en alguno de sus fragmentos huele a llamado a la rebelión patriotera: “Los argentinos nos asomamos a la historia con la gesta libertaria de 1810 para terminar siendo un país sin brújula, sin voluntad de ser y doblegado por la incapacidad de sus dirigentes para pensar con grandeza cuando lo que está en juego es nuestro propio destino como Nación (…) Es hora de valientes decisiones. Es hora de transformaciones profundas. Por eso es que nos convocamos en el Movimiento Productivo, un espacio sin banderas partidarias ni intereses sectoriales para impulsar la superación de la crisis, liberar las fuerzas creadoras argentinas, aportar a la construcción de un nuevo proyecto nacional fundado en el trabajo y la producción y así reencontrarnos con lo mejor de nuestra Patria, de nuestra Historia y de nuestro Pueblo”. Entre los padres fundadores del MPA que firman el documento, figuran varios de los responsables del hundimiento del Banco Provincia y del Grupo Bapro: Juan de Anchorena, Carlos Brown, Rubén Lusich, y Osvaldo Rial. En representación del mundo de la producción, producción en el sentido más lato de la palabra (producción de alimentos, producción industrial, producción de miseria y malestar y abatimiento social), firman Eduardo Buzzi, presidente de la Federación Agraria; Mario Llambías, vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas; Dardo Chiesa, presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa; Gregorio Chodos de la Cámara de la Construcción, y los presidentes de las sedes de Santa Fe y de Córdoba de la Unión Industrial Argentina. También figura allí la firma de Raúl Lamacchia, alias el “Rulo”, presidente de la Unión de Comercio, la Industria y la Producción de Mar del Plata, hermano del teniente coronel Héctor Lamacchia, que entre 1974 y 1976 fue segundo jefe del Grupo de Artillería y Defensa de Mar del Plata (GADA 601) y obtuvo la gracia de Alfonsín a través de la ley de Punto Final (semanas después del acto en el Bauen, Raúl Lamacchia cometerá una gran imprudencia: en un programa de una radio FM de Mar del Plata, vaticinará la caída de De la Rúa en diciembre y la llegada de Duhalde al poder. A su lado, Manuel Salazar resultó ser un embaucador)

En tanto, en la reunión de la Organización Internacional del Trabajo que se realiza en Ginebra, Patricia Bullrich, ministra de Trabajo, tropieza con la urbanidad de Rodolfo Daer y Armando Cavallieri. Ocurre que Bullrich tiene la intención de promover dos medidas que a los jerarcas de la CGT les resultan un disparate: la revisión de los convenios colectivos de trabajo y la obligatoriedad de presentar en el ministerio la declaración jurada del patrimonio de cada uno de los dirigentes sindicales. Daer y Cavallieri le cortan el paso en el umbral del salón de actos. “Nos clavaste un puñal por la espalda”, le dicen. “Anulá las medidas ya porque no vamos a parar hasta voltear el gobierno. En octubre, después de las elecciones, empieza la cuenta regresiva”. En esos días, el diario La Nación publica un artículo de Joaquín Morales Solá bajo un título agorero: “Duhalde proyectaría ser Jefe de Gabinete después de octubre”. Pero, ¿no hay un presidente? Vaya apresuramiento. Escribe Morales Solá: “El ex gobernador de Buenos Aires y actual candidato a senador peronista Eduardo Duhalde, manifestó en reuniones reservadas que estaría dispuesto bajo condiciones políticas especiales a hacerse cargo de la Jefatura de Gabinete, después de las elecciones del 14 de octubre próximo”. Las palabras de Morales Solá, que a simple vista pueden sonar fuera de razón y conveniencia, son sin embargo un presagio de lo que se viene. En los primeros días de septiembre, Duhalde viaja a Washington y en la sede de la Interamerican Dialogue, durante un encuentro en el que participan, entre otros, Hugo Anzorreguy y Peter Hakim, presidente de la institución, comenta, con suma confianza, que en pocos meses más será presidente de la Argentina.

(Si querés leer más, encolumate, podrás leer cómo se eligieron los presidentes, con escenas como ésta: “¡Imaginate la escena, Ruckauf y yo negociando la presidencia mientras meábamos!”, me dice el Rodríguez Saá engominado y de pellejo puntano, entre risas, ya de pie, mientras se lleva las manos a la altura de la bragueta y simulando sujetarse la verga, haciendo que oscile de forma acompasada de uno a otro lado, imita a un tipo meando en un mingitorio. “¡La política es una cosa increíble, increíble!”)

Fragmentos del libro El regreso del Otro (Editorial Planeta, octubre de 2010)

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Proponen al Astillero Río Santiago renovar la flota de lanchas colectivos del Tigre

El ministro de transporte de la provincia de Buenos Aires, Jorge D’Onofrio, avanza en la idea de “renovar la flota del transporte fluvial de pasajeros” en el Delta. A tal fin, se reunió con el presidente de Astilleros Río Santiago, Pedro Wasiejko, para estudiar la posibilidad técnica de que sea la empresa estatal quien esté a cargo de producir las nuevas embarcaciones.  

“Contamos con un gran astillero que puede dar respuesta a la emergencia del transporte fluvial de pasajeros, y nuestra intención es que sea la base de la recuperación de un sector muy importante”, señaló D’Onofrio quien explicó que contaba con el apoyo del Ministro de la Producción provincial, Augusto Costa. “Quedamos con el compromiso de presentar una propuesta concreta que permita avanzar en este camino”, indicó.

Un poco de Historia

Las lanchas colectivo del Delta ya forman parte del paisaje. Bellas y pintorescas, han acompañado a varias generaciones de argentinos en sus paseos desde el puerto del Tigre.

Hasta los albores de la década del 30 del siglo pasado los habitantes del Delta contaban con canoas y pequeños barcos a caldera de vapor que, por iniciativa de algunos isleños, recorrían los ríos gritando las ventajas de tomar un vapor para su transporte.

Lancha a vapor de finales del s. XIX

El primer prototipo de lo que luego serían las lanchas colectivas  fue encargada al astillero Trapeyas en 1928, ubicado en la esquina de Paseo Victorica y la actual Vito Dumas de Tigre. Allí le aportaron un motor más potente y una capacidad de pasajeros mucho mayor.

Diseños de lanchas realizados en el Astillero Ortholan

Fue un boom, y en los años 50 ya eran muchos los talleres y astilleros de Tigre que construían o reparaban lanchas colectivas con tal eficacia que permanecen andando hasta el día de hoy.

De acuerdo a una investigación del Lic. Pablo Pereyra del año 2020 que pronto formará parte de un libro del autor:

“Del astillero de los hermanos Parodi salieron varias, Alfredo hacía un dibujo de las líneas básicas en la tierra con una vara y Lorenzo se encargaba de las finanzas. Su pasión por la construcción naval los hacía pasar  presupuestos bajos, por lo que debían tomar otro trabajo para cubrir la deuda. Baader, Ortholan, Miguel Arias,  D’Orazio etc. eran solo algunos de los dedicados a la construcción de las lanchas que nos transportan al Delta hoy día.

Después de la Segunda Guerra Mundial los talleres de Tigre se unieron para adquirir motores que los estadounidenses habían fabricado en exceso para sus lanchas de desembarco y tanques de guerra, así fueron adaptados a estas embarcaciones.

Así se fueron adoptando nuevas tecnologías importadas, como el Telgopor en la década de sesenta traído de Alemania, que pasaba a reemplazar al corcho para construir los salvavidas.

Las empresas también se fueron transformando a través de las décadas, y fueron muchos los apellidos que desfilaron entre competencias y convenios para cubrir las distintas rutas del Delta. Azzari, Azurmendi, Pastorino, Ferremi, Urriza, Duvielh, Galofré, Sturla, y muchos más entre los primeros.”

Bienvenida sea una flota más moderna, que brinde mayor seguridad y comodidad a los pasajeros. Ojalá sepan mantener una estética que rinda homenaje a estas primeras embarcaciones que le dieron color a cien años de historia.

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Marina mercante: apoyo de la CGT y la CATT a los gremios marítimos y fluviales

Los gremios marítimos y fluviales recibieron el acompañamiento de tanto la CGT como de los restantes gremios que integran la Confederación Argentina de trabajadores del Transporte en un encuentro llevado acabo en la sede central que posee la CATT en la ciudad de Buenos Aires.

En la reunión, que contó con la participación del secretario general de la CGT, Pablo Moyano, el secretario general de la CATT, Sergio Sasia, y más de una decena de dirigentes más “se analizaron distintas propuestas para presentar en el Ministerio de Transporte dentro de la Mesa de Trabajo” que fue conformada el jueves pasado y que se reunirá nuevamente la semana que viene.

“Apostamos a generar políticas de Estado con un plan de acción en defensa y en desarrollo de nuestra Marina Mercante, como así también propuesta para fomentar la reactivación de la Industria Naval Argentina”, afirmaron desde la CATT en un comunicado en el cual ratificaron “el compromiso de seguir apostando a la reconstrucción de este modo de transporte” y “continuar trabajando para lograr un borrador de Proyecto de Ley Federal de Transporte que apunte a la optimización del Transporte en Argentina”.

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Reconstruyendo la utopía, por Juan Manuel Sánchez Puntigliano

Publicado en bitacoradodo.wordpress.com


  1. Somos solarpunks porque nos han arrebatado el optimismo y estamos tratando de recuperarlo.
  2. Somos solarpunks porque las únicas otras opciones son el negacionismo o la desesperación.

    (Primeros dos puntos de un manifiesto solarpunk) -1-

Genealogía de un término

El padre del Solarpunk es el Cyberpunk, subgénero de la ciencia ficción, caracterizado por un ambiente urbano en que la tecnología y las grandes corporaciones se alían para oprimir a las masas. Blade Runner y Matrix son dos conocidos ejemplos. Sus hermanos mayores son el Steampunk y el Dieselpunk. El primero propone un mundo en el que la tecnología del motor a vapor se fue perfeccionando hasta lograr un desarrollo similar al que tenemos hoy en día, pero dentro de una estética victoriana. La premisa del segundo es muy similar, salvo que los niveles de perfeccionamiento se lograron con el motor a explosión y estéticamente recuerda al período de entre guerras o a la Segunda Guerra Mundial.

Dado que el término steam significa en inglés chorro de vapor y diesel se explica por sí mismo, no resultaría muy difícil imaginarse a qué apunta el solarpunk. Lo que hace al Solarpunk la oveja negra de su familia es que mientras sus parientes se caracterizan por el pesimismo llegando, en muchos casos, a construir mundos distópicos, el Solarpunk apunta al optimismo y no tiene vergüenza de definirse como utópico.


Diseñando la utopía

22 El solarpunk:

  1. es diverso
  2. tiene espacio para la coexistencia de espiritualidad y ciencia
  3. es bello
  4. puede pasar. Ahora

    (Último punto del mismo manifiesto)

Estéticamente, el Solarpunk puede definirse como una mezcla armoniosa entre vanguardia tecnológica, art nouveau y sustentabilidad ecológica. Y lo que resulta políticamente muy lúcido, es que en un mundo en el que la escritura va perdiendo relevancia cultural respecto a los medios audiovisuales; la utopía no puede ser solamente elaborada a través de ensayos. Hay también que ilustrarla, diseñarla.

Y si bien, el aspecto visual del Solarpunk es hasta este momento el que más se ha desarrollado, no debemos desdeñar sus ideas políticas. Ya, desde las ilustraciones, existe en el Solarpunk una celebración del espacio público y los medios de transporte colectivo, lo que es una clara contraposición a la lógica neoliberal en la que se intenta sustituir los lugares públicos por los privados como forma de maximizar el lucro empresarial. Estos espacios públicos, la sustentabilidad ecológica son posibles, porque existe un poder no económico (llámese estado o sociedad civil) que vela por ella. Si bien el Solarpunk dista de tener un programa político único, existe un consenso general de que una sociedad más igualitaria es necesaria -2- y que no es recomendable dejarlo todo librado al mercado.



Juéguele todas las fichas a la fusión nuclear

La fusión nuclear es el proceso por el cual se unen dos átomos livianos para formar uno más pesado. Es justamente lo contrario a la fisión nuclear en la que se divide un átomo pesado en dos más liviano y al revés que esta, produce muchísima más energía y no es prácticamente contaminante. Los escépticos de este proceso, deberían elevar la vista al cielo. Las estrellas, incluido el Sol, son gigantescos reactores de fusión nuclear.

El gran reto, es lograr construir un reactor de fusión nuclear acá en la Tierra. A lo largo del globo hay varios equipos de científicos e ingenieros trabajando en eso. Los retos de ingeniería son muchos pero van avanzando en eso, algunas estimaciones dicen que para 2035 estaría el primer reactor de fusión nuclear operativo -3- .

Todos parecen estar de acuerdo que una vez la fusión nuclear sea posible, se desencadenará una antes y después tecnológico similar al ocurrido en la revolución industrial. Hay quienes especulan que la humanidad llegaría rápidamente a ser una civilización de clase 1 en la escala de Kardashev; con la tecnología necesaria para obtener toda la energía que existe en el planeta de una forma sustentable. A manera de comparación se estima que hoy en día somos una civilización tipo 0,6 o 0,7. Incluso hay voces más optimistas que sugieren que por primera vez en la historia de la humanidad, podría alcanzarse una economía post-escasez. Una mundo donde todo los bienes y servicios básicos resultan tan baratos de producir que su acceso universal está garantizado -4- .

Si bien, la fusión nuclear no suele ser parte del menú vinculado al Solarpunk, puede verse como una progresión lógica. Sustituir los paneles solares por pequeños soles generados en la propia Tierra. Por esperanzador que sea un futuro donde la fusión nuclear sea moneda corriente, no deja de ser una herramienta. En las manos adecuadas, puede ser una clave para que todos logremos un nivel de vida digno. Ahora, si grandes corporaciones se hacen con su monopolio, probablemente el resultado sea un mundo aún más desigual.



Tomar el futuro por asalto

El Solarpunk es una narrativa cultural muy poderosa que puede
unir esfuerzos a través de varios sectores de una manera organizada.
(Traducido del artículo de la BBC)



Como contrapartida a la promesa de la derecha de un mundo de prosperidad y lujos, en el que se suele omitir la letra chica del contrato en que ese tren de vida solo será para unos pocos. La izquierda a través del Solarpunk puede prometer un futuro más justo, igualitario, sustentable, donde todos tengan su lugar. Frente a la frase hecha de que las políticas de izquierda sólo pueden repartir pobreza, el Solarpunk es la conceptualización de una forma de elevar el nivel de vida en general, donde cada ser humano tenga un digno pasar.

Por su parte, la fusión nuclear es una realidad que llegará tarde o temprano. Un avance tecnológico tan sustancial será una oportunidad única para replantear y cambiar los mecanismos de poder que operan en el mundo. Esto sumado a que mientras la era del petróleo está en gran medida determinada por la geopolítica de los yacimientos petrolíferos. El deuterio, combustible necesario para la fusión nuclear, puede obtenerse de los grandes volúmenes de agua.

La fusión nuclear, es un asunto que también debe ocupar y preocupar a la izquierda uruguaya como latinoamericana. No puede pasarnos que un buen día amanezcamos con la noticia de que el primer reactor de fusión se encuentra operativo, sin que se haya planificado el desarrollo de tales tecnologías en nuestras latitudes. Por esta razones la fusión nuclear debe comenzar a ser parte de la agenda política, no sólo su desarrollo sino de qué manera construiremos un futuro mejor apoyados en tales tecnologías. De lo contrario, corremos el riesgo de que otros lleguen antes y lo construyan acorde a sus intereses financieros.

Si en cambio, estamos listo para aprovechar la oportunidad histórica única que se presentará en un par de décadas, podremos tomar el futuro por asalto.




NOTAS

1 – https://www.re-des.org/un-manifiesto-solarpunk/
2 – https://www.bbc.com/news/business-57761297
3 – De hecho, considero que la primera mitad del Siglo XXI será recordado como la humanidad trabajando a contra reloj para desarrollar la fusión nuclear antes de que llegue el colapso civilizatorio.
4 – Hay quienes conciben la Europa Occidental del período 1955-1980 como lo más parecido a lo que podría ser un ejemplo histórico de una economía post-escasez.



Juan Manuel Sánchez Puntigliano 

Montevideo, 1983 . Es licenciado en Letras y Técnico Universitario en Museología. 

Actualmente se desempeña como Monitor de Sala en el Museo Figari y como docente de Análisis y Producción de Textos en el sistema UTU. Ha colaborado con diversas publicaciones culturales como «Axxón», «Maldoror», «Lento», «Guita» y escrito reseñas para la sección cultural de «La Diaria».
 

Fotografía: Gloria Moreno.

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