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«Stella Calloni. Periodismo, literatura y militancia. Cosas de mujeres» | El libro que recorre la vida de una de las periodistas más importantes de Latinoamérica
La escritora y poeta Mariana Baranchuk pasó por los micrófonos de La Columna Vertebral para charlar sobre el libro «Stella Calloni. Periodismo, literatura y militancia. Cosas de mujeres» que escribió junto a Viviana Elem y que reconstruye la historia de vida y las principales coberturas de la histórica periodista Stella Calloni.
«Un libro, una biografía autorizada que pretende constituirse en un legado. El legado de Stella Calloni para las nuevas generaciones de periodistas, de comunicadores. El legado de Stella para las mujeres que trabajan para ser y para los hombres que quieren comprender.
Este libro es la historia de una vida, de una vida de mujer, de una vida bien vivida, de una vida que le rinde homenaje al paradigma del buen vivir.
Una vida que, para quien pueda y quiera, es camino que ayuda a andar. Así en la vida, como en el periodismo, como en la militancia, como en la literatura».
LCV: ¿Cómo fue hacer este libro con Stella Calloni?
-Fue una experiencia preciosa. Más que 70 horas de entrevistas, fueron 70 horas de conversaciones grabadas donde además lo central era correrla a Stella del lugar de confort, porque si le preguntas exclusivamente sobre la política de América Latina o de cualquier parte del siglo XX, Stella nada como pez en el agua, pero ya estaba escrito. Ya había un libro sobre la biografía de Stella, con prólogo de Fidel, con lo cual nos topamos nosotras después de haber tenido el horario de entrevista con Stella para convencerla y casi llamamos para decir «¿a qué vamos a ir?» Ya está hecha la biografía y el prólogo lo tiene Fidel, nunca vamos a tener un prólogo de Fidel. Entonces le empezamos a buscar la vuelta y fue muy divertido porque hablábamos de cualquier cosa y a las dos horas nos pregunta qué estábamos haciendo ahí. Le dijimos queríamos hacer tu biografía autorizada y nos dice «¿ya saben que hay una?». Sí, sabemos, pero nosotros queremos hacer algo distinto. En principio esa autobiografía la escribió un compañero varón. Nosotras queremos tratar de entender y ver cómo es esto de ser mujer y de hacer todas estas cosas al mismo tiempo. La maternidad, la militancia, la literatura, porque Stella además es una poeta de la hostia, cómo es que todo eso sí se puede y en una época que era peor. Queremos que sea un legado para jóvenes periodistas. Desentrañar no solamente a quien entrevistaste, sino cómo organizas una entrevista, qué diferencia hay para ella entre la crónica y la entrevista, cómo se organiza para hacerla, y al mismo tiempo esta cosa del legado de mujeres.
LCV: Son mujeres que han recorrido el periodismo sin dejar de tener una identidad de mujer. La forma en que ella contaba lo que era estar como única mujer en el medio del desierto con Gadafi, por ejemplo.
-Sí, y con las cosas cómicas. Sentir que está entre mitad de los bombardeos y necesita una bandera blanca para pasar y no hay nada blanco y ata una bombacha.
LCV: Además el amor y el humor. Ese tipo de cuestiones que la pintan de cuerpo entero. Estamos hablando de una mujer de 88 años.
-Abrirse paso como mina en ese momento y no renunciar a nada y poner las cosas en su lugar. En otras cosas ha sufrido esto de «ah, vos conseguiste esta entrevista porque…». El amor es el amor, en donde es el laburo es el laburo y respetándolo. Después convivía con los compañeros varones y hacía cosas de una camaradería increíble y tener algunas visiones de lo que iban a llegar a ser algunos personajes. Narra su experiencia con Chaves cuando lo descubre, cuando Chávez no era Chávez. Leo una cosa que dice «acá va a pasar algo». Con el respeto que ella tenía por Torrijos dice «es como Torrijos pero va a ir un poco más». Hay una foto adentro del libro que es un encuentro con un amigo, como cualquiera que podamos tener nosotros, una noche de empanada y vino, hay tres personas en un sillón y ella está tirada sobre una compañera y la cabeza apoyada en un compañero que le está rascando la cabeza y es Chávez, un Chávez jovencito.

«Nos dijo: ‘¿saben que ya hay una biografía mía?’. Sí, pero queremos hacer algo distinto»
sobre el inicio del proyecto
LCV: También hay una foto de ella con Fidel y muchos le preguntaron si pasó algo entre ellos dos porque él la mira de una manera que todos queremos que alguien nos mire así y ella dice que no, y que en todo caso hay cuestiones que no tienen por qué formar parte de su historia como periodista.
-Son muchas horas de grabación y como cualquier charla de minas saltas de un tema a otro, después será organizar ese material además del trabajo sobre la escritura y ella un día porque sí, porque estaríamos hablando de los gatos o de cualquier cosa, ella dice hay cosas de las que nunca va a hablar, que nunca se sabrán, nadie dice todo lo que sabe.
LCV: Qué pena, sabés todo lo que tiene para hablar del tiempo que vivió en Paraguay con la guerrilla paraguaya, por ejemplo.
-Eso es maravilloso. Habló más de lo que está en el libro. Nosotros habíamos hecho el compromiso de que era una biografía autorizada, entonces hay cosas que dijo «mejor esto no», y por eso lo sacamos. Igual dice muchas cosas que no había dicho en otros lados. Por momentos ella sabía que se estaba grabando y otras veces no sabía y decía «ay, qué bueno sería dar cuenta de todo esto», y lo estábamos haciendo.
LCV: Son mujeres que han marcado el cómo ser mujer, llevar adelante esto y hacerte respetar.
-Cada uno de esos entrevistados con los que después tuvo además algún tipo de vínculo más allá de la entrevista, Torrijos fue medio como un padre de alguna manera porque en el momento más álgido le abrió la puerta, le dio laburo y la ayudó a poder recuperar a sus hijas. A ella el Golpe la agarra fuera del país y ella entra a buscar a las hijas y tiene conflictos graves para poderlas sacar del país por la negativa del padre de las chicas.
LCV: ¿Una de ellas no está en Nicaragua?
-Estuvo, ahora están las dos viviendo en Argentina. Ahí Torrijos fue muy solidario dando trabajo y hay una cosa de un respeto súper importante con él en esto, la cuidó en el momento más duro de la existencia. Después esta cosa que a mí me gusta y puse un subtítulo porque está hablando y dice «porque las chicas», y en un momento caigo en la cuenta de que cuando dice las chicas estaba hablando de las Madres, entonces el subtitulo es «Las chicas de Plaza de Mayo».

LCV: ¿Dónde presentan el libro?
–En el Centro Cultural Urondo que está en 25 de mayo 201, a una cuadra y media de Plaza de Mayo, el viernes 13 a las 19hs. También con un panel que se las trae, va a estar Nora Lafón que además es amiga de Stella desde muy jóvenes ambas, María Rosa Gómez y Ricardo «Patán» Ragendorfer. Cerramos con una musiquita de la señora Patricia Malanca que le ha puesto música a uno de los poemas más lindos de Stella y esa es la razón por la cual la hemos invitado, para que se cierre con ese cierre musical y por supuesto convidaremos un vinito a la entrada y a la salida.
LCV: Merece que la homenajeemos cada vez que podamos.
-El homenaje a los vivos, cosa que a veces no se hace, y la sacada de bronce porque cuando hablas con Stella es tan humana. Puedo contar las dos primeras veces que la vi. La primera vez que la vi en persona no le hablé. Me dio mucha vergüenza, estábamos en plena campaña de Scioli y Nora Lafón me dice «¿sabés quién es Stella acá?». «Sí, claro». «¿Podés ir y decirle que la estoy esperando en tal lado, por favor?». «Sí, por supuesto». Fui como el che pibe, transmití el mensaje, me dio mucha vergüenza y después me fui. Hice de asistente nivel 6 de Nora. La segunda vez que la encontré, y ahí sí hablamos, fue en una de esas cosas de barrio cerca de un 8 de marzo, entonces «las mujeres notables de Boedo». A mi cuando me invitan me causó gracia porque en realidad vivo en San Cristóbal y Stella vive en Almagro, pero cuando llego y la veo a Stella pienso «ah, pero esto es en serio». Yo iba a una cosa barrial, era una cosa barrial y estamos sentadas al lado y me dice «nena, ¿te fijas si tengo el maquillaje corrido? porque en realidad acabo de llegar de Venezuela, me tiré a descansar con la ropa puesta porque si no no me levantaba y me vine para acá». Era un centro cultural del barrio de Boedo que decía tal y tal maestra eran mujeres notables del barrio, ese era el nivel. Le digo sí, está bien, pero acá se te corrió un poquito. Entonces empiezo a acomodarla y me dice «pero mojate el dedo y limpiame la cara».
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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”
El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.
LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?
Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»
LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?
Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»
LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?
Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»
LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?
Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»
LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?
Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»
LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?
Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»
LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?
Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»
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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”
La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.
LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?
Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»
LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?
Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»
LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?
Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»
LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?
Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»
LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?
Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»
LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?
Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»
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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.
LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?
Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»
LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?
Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»
LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?
Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»
LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?
Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»
LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?
Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»
LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?
Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»
LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?
Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»
LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?
Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»
LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?
Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»
LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?
Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»
LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.
Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»