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Internacionales

Quién mató al barrendero, por Gsús Bonilla

Uno de los fallecidos por las altas temperaturas en Madrid fue José Antonio González, barrendero de 60 años, casado y con dos hijos. Sufrió un golpe de calor mientras limpiaba las calles de Madrid, ese día le había cambiado el turno a un compañero que necesitaba ir de mañana, entró a trabajar a las dos de la tarde y se descompensó. Cuando llegó el SAMUR su temperatura corporal era de 41 grados. Murió en el hospital Gregorio Marañón debido a un infarto. Tenía un contrato de un mes, en una tercerizada. Alguna vez fue comerciante pero el negocio quebró, consiguió trabajo en un supermercado de donde lo echaron sin causa, ahora hacía changas temporarias. A continuación, reproducimos la opinión del poeta Gsús Bonilla, publicada en su facebook.

“A José Antonio, el barrendero, no lo mató la exposición continuada al sol, una tarde a 42°, en una calle del barrio de Vallecas. Tampoco el golpe de calor que, determinante, acabó definitivamente con su vida. A José Antonio, el barrendero, lo matamos un poco todos, a diario, en nuestras calles y plazas, de nuestros pueblos y ciudades. El barrendero, José Antonio, ya estaba muriendo en el mostrador de una Oficina de empleo, cuando un funcionario parsimonioso le preguntaba por edad, estado civil, número de hijos, profesión… José Antonio, el barrendero, ya estaba muriendo en el exasperante texto de un subsidio para mayores de cincuenta y cinco años. El barrendero, José Antonio, moría poco a poco, en las cláusulas ininteligibles, y de obligado cumplimiento, del plan de empleo para parados de larga duración en situación vulnerable. José Antonio, el barrendero, ya estaba muriendo, en la enésima externalización al mejor postor de una Administración pública. Moría año tras año en la Unión Temporal de Empresas, en el extenso índice de los pliegos de condiciones, estaba siendo asesinado en la casilla de los abajo firmantes, en el visto bueno del técnico de turno, en el visado del interventor, en la caligrafía de la firma del Alcalde. El barrendero, José Antonio, se iba muriendo, en la formación no reglada, en acreditación oficial de la cualificación profesional que facilita la empleabilidad, la promoción y la movilidad de los trabajadores en coherencia con las necesidades y dinámicas del mercado laboral. José Antonio ya estaba muerto ahí, y en la entrevista laboral de la empresa que finalmente lo contrató. Lo mató el director de Recursos Humanos, la gestión de personal, la política de la compañía. A José Antonio, el barrendero, lo mataba a la mañana, o por las tardes, el Concejal de Medio Ambiente, el supervisor de los planes de labor, el encargado de zona, el control de entrada y salida del trabajo. Al barrendero lo mató el plan de riesgos laborales, José Antonio murió en los brazos descansados del Delegado de Prevención.A José Antonio, el barrendero, día si y día también, lo mataba la colilla, las heces caninas, el papelillo, la cáscara, el envase, la botella. Lo mató el vecino la vecina, el contribuyente. Lo asesinó el ecosistema Capitalista y su economía circular, la sostenibilidad verde, el engaño del reciclaje, los partidos políticos, sus acólitos, los sindicatos mayoritarios y su dejadez de funciones. A José Antonio, el barrendero, igualmente lo fui matando yo, un poeta ajardinado, una mañana de martes.”

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Destacada

¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza?, Eduardo Galeano

Américo Schvartzmann, director de El Miércoles Digital y colaborador permanente de La Columna Vertebral, realizó esta impresionante recopilación del escritor Eduardo Galeano opinando sobre el conflicto de Gaza y el avance de Israel en la región. Reflexiones que parecen escritas ayer. Lamentablemente mantienen toda su actualidad.

La deuda ajena

En 1948 nació el Estado de Israel. Pocos meses después, ya había más de ochocientos mil palestinos expulsados, y más de quinientas aldeas demolidas.

Esas aldeas, donde crecían los olivos, las higueras, los almendros y los árboles frutales, yacen sepultadas bajo las autopistas, los centros comerciales y los parques de diversiones. Son muertes sin nombre. El Comité de Nombres de las nuevas autoridades ha rebautizado el mapa. Ya poca Palestina queda. La implacable devoración del mapa invoca títulos de propiedad, generosamente otorgados por la Biblia, y se justifica por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió.

La cacería de judíos fue, siempre, una costumbre europea; pero los palestinos pagan esa deuda ajena.

(De Los hijos de los días, 2011)

¿Hasta cuándo? (I)

La cacería de judíos fue, durante siglos, el deporte preferido de los europeos. En Auschwitz desembocó un antiguo río de espantos, que había atravesado toda Europa. ¿Hasta cuándo seguirán los palestinos y otros árabes pagando crímenes que no cometieron?

Hezbolá no existía cuando Israel arrasó el Líbano en sus invasiones anteriores. ¿Hasta cuándo nos seguiremos creyendo el cuento del agresor agredido, que practica el terrorismo porque tiene derecho a defenderse del terrorismo?

(De la columna “¿Hasta cuándo?”, 2006)

La receta

Mil y una veces las Naciones Unidas se han pronunciado contra la usurpación israelí de la patria palestina. Los palestinos desalojados se llevaron las llaves de sus casas, como habían hecho, siglos antes, los judíos que España echó. Los judíos nunca pudieron volver a España. Los palestinos nunca pudieron volver a Palestina. Los que se quedaron fueron condenados a vivir humillados en territorios que las continuas invasiones van encogiendo cada día.

Susan Abdallah, palestina, conoce la receta para fabricar un terrorista:

Despójelo de agua y de comida.

Rodee su casa con armas de guerra.

Atáquelo por todos los medios y a todas las horas, especialmente en las noches.

Demuela su casa, arrase su tierra cultivada, mate a sus queridos, especialmente a

los niños, o déjelos mutilados.

Felicitaciones: ha creado usted un ejército de hombres-bomba.

(De Espejos. Una historia casi universal, 2008)

“Para justificarse, el terrorismo de Estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos”.

Preguntitas (I)

Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa.

Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa.

No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho.

(De la columna “Plomo impune”, 2009)

El artillero

El primer ministro de Israel tomó la decisión. Su ministro de Defensa la trasmitió. El jefe de estado mayor explicó que iba a aplicar quimioterapia contra los palestinos, que son un cáncer. El general de brigada declaró el toque de queda. El coronel ordenó el arrasamiento de los caseríos y de los campos sembrados. El comandante de división envió los tanques y prohibió el ingreso de ambulancias. El capitán dictó la orden de fuego. El teniente mandó que el artillero disparara el primer misil. Pero el artillero, ese artillero, no estaba. Yigal Bronner, último eslabón en la cadena de mandos, había sido enviado a prisión por negarse a la matanza.

(De Bocas del Tiempo 2004)

“Estos bombardeos matan niños: más de un tercio de las víctimas y a veces bastante más. Quienes se atreven a denunciarlo son acusados de antisemitismo. ¿Hasta cuándo seguiremos siendo antisemitas los críticos de los crímenes del terrorismo de Estado?”

¿Hasta cuándo? (II)

Israel ha desoído cuarenta y seis recomendaciones de la Asamblea General y de otros organismos de las Naciones Unidas. ¿Hasta cuándo el gobierno israelí seguirá ejerciendo el privilegio de ser sordo?

Desde que los palestinos fueron desalojados de sus casas y despojados de sus tierras, mucha sangre ha corrido. ¿Hasta cuándo seguirá corriendo la sangre para que la fuerza justifique lo que el derecho niega?

La historia se repite, día tras día, año tras año, y un israelí muere por cada diez árabes que mueren. ¿Hasta cuándo seguirá valiendo diez veces más la vida de cada israelí?

(De la columna “¿Hasta cuándo?”, 2006)

El Diablo es judío

Hitler no inventó nada. Desde hace dos mil años, los judíos son los imperdonables asesinos de Jesús y los culpables de todas las culpas. ¿Cómo? ¿Que Jesús era judío? ¿Y judíos eran también los doce apóstoles y los cuatro evangelistas? ¿Cómo dice? No puede ser. Las verdades reveladas están más allá de la duda: en las sinagogas el Diablo dicta clase, y los judíos se dedican desde siempre a profanar hostias, a envenenar aguas benditas, a provocar bancarrotas y a sembrar pestes. Inglaterra los expulsó, sin dejar ni uno, en el año 1290, pero eso no impidió que Marlowe y Shakespeare, que quizá no habían visto un judío en su vida, crearan personajes obedientes a la caricatura del parásito chupasangre y el avaro usurero.

Acusados de servir al Maligno, estos malditos anduvieron los siglos de expulsión en expulsión y de matanza en matanza. Después de Inglaterra, fueron sucesivamente echados de Francia, Austria, España, Portugal y numerosas ciudades suizas, alemanas e italianas. En España habían vivido durante trece siglos. Se llevaron las llaves de sus casas. Hay quienes las tienen todavía.

La colosal carnicería organizada por Hitler culminó una larga historia.

La caza de judíos ha sido siempre un deporte europeo.

Ahora los palestinos, que jamás lo practicaron, pagan la cuenta.

(De Espejos. Una historia casi universal, 2008)

Preguntitas (II)

Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros.

¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con ETA, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar a IRA. ¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos?

(De la columna “Plomo impune”, 2009)

¿Hasta cuándo? (III)

Esta matanza de ahora, que no es la primera ni será, me temo, la última, ¿ocurre en silencio? ¿Está mudo el mundo? ¿Hasta cuándo seguirán sonando en campana de palo las voces de la indignación?

Estos bombardeos matan niños: más de un tercio de las víctimas y a veces bastante más. Quienes se atreven a denunciarlo son acusados de antisemitismo. ¿Hasta cuándo seguiremos siendo antisemitas los críticos de los crímenes del terrorismo de Estado? ¿Hasta cuándo aceptaremos esa extorsión? ¿Son antisemitas los judíos horrorizados por lo que se hace en su nombre? ¿Son antisemitas los árabes, tan semitas como los judíos? ¿Acaso no hay voces árabes que defienden la patria palestina y repudian el manicomio fundamentalista?

(De la columna “¿Hasta cuándo?”, 2006)

La información global

Unos meses después de la caída de las torres, Israel bombardeó Yenín. Este campo de refugiados palestinos quedó reducido a un inmenso agujero, lleno de muertos bajo las ruinas. El agujero de Yenín tenía el mismo tamaño que el de las torres de Nueva York. Pero, ¿cuántos lo vieron, además de los sobrevivientes que revolvían los escombros buscando a los suyos?

(De Bocas del Tiempo, 2004)

“¿Hasta cuándo aceptaremos esa extorsión? ¿Son antisemitas los judíos horrorizados por lo que se hace en su nombre?”

¿Hasta cuándo? (IV)

Los terroristas se parecen entre sí: los terroristas de Estado, respetables hombres de gobierno, y los terroristas privados, que son locos sueltos o locos organizados desde los tiempos de la Guerra Fría contra el totalitarismo comunista. Y todos actúan en nombre de Dios, así se llame Dios o Alá o Jehová. ¿Hasta cuándo seguiremos ignorando que todos los terrorismos desprecian la vida humana y que todos se alimentan mutuamente? ¿No es evidente que en esta guerra entre Israel y Hezbolá son civiles, libaneses, palestinos, israelíes, quienes ponen los muertos? ¿No es evidente que las guerras de Afganistán y de Irak y las invasiones de Gaza y del Líbano son incubadoras del odio, que fabrican fanáticos en serie?

(De la columna “¿Hasta cuándo?”, 2006)

Preguntitas (III)

El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quién mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales. En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica.

Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí.

Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. 

(Este artículo está dedicado a mis amigos judíos asesinados por las dictaduras latinoamericanas que Israel asesoró.)

(De la columna “Plomo impune”, 2009)

Referencias:

  • Bocas del Tiempo, Siglo XXI, Buenos Aires: 2004
  • Espejos. Una historia casi universal, Siglo XXI, Buenos Aires: 2008.
  • Los hijos de los días, Siglo XXI, Buenos Aires: 2011.

Todos los fragmentos subtitulados “¿Hasta cuándo?” pertenecen a la columna publicada bajo ese título en 2006 (Ver enlace)

Todos los fragmentos subtitulados “Preguntitas” pertenecen a la columna publicada bajo ese título en 2009 (Ver enlace)

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Uruguay: PIT-CNT se solidariza con los trabajadores argentinos

Las centrales trabajadoras de Uruguay, expresaron su repudio a la política anti sindical del presidente argentino, Javier Milei, y se solidarizaron con el país hermano a través de éste comunicado:

Ante la difícil situación que atraviesa gran parte del pueblo argentino y especialmente la clase trabajadora, el PIT-CNT declara:

Rechazamos las medidas anunciadas por el actual gobierno argentino: las mismas son un brutal ajuste que cae directamente sobre las jubilaciones, las pensiones y el salario de las y los trabajadores reduciendo su poder de compra a más de la mitad, aumentando los índices de desempleo, generando pobreza, indigencia y precarización laboral.

Repudiamos la reforma laboral que pretende imponer el gobierno, avasallando los derechos sindicales, cuyo único fin es debilitar al movimiento sindical argentino y al movimiento social organizado, la regulación del derecho de huelga, y el ataque a la negociación colectiva son un claro intento de quitarles a los trabajadores los derechos de consagrados en la Constitución argentina.

Asimismo rechazamos las medidas en materia de seguridad que constituyen un condicionamiento al ejercicio constitucional de movilización, atacando la libre expresión, criminalizando la protesta y violando los derechos humanos de quienes se opongan a las políticas de hambre y exclusión que ya se han comenzado a implementar.

Nuestra solidaridad con el movimiento sindical, y con el pueblo hermano de argentina ante la embestida de un gobierno reaccionario y negacionista de los derechos de la gente, el mismo debe ser enfrentado con firmeza y con la convicción de que no están solos en esta lucha, las trabajadoras y trabajadores uruguayos transitamos el mismo camino de lucha y esperanza
hacia una sociedad más justa, libre e igualitaria.”


Montevideo, 20 de diciembre de 2023.

(La ilustración de portada corresponde a la tapa de la tradicional revista uruguaya Caras y Caretas. Expresa en buena medida el desconcierto de los ciudadanos uruguayos frente a la asunción de Milei. Por un día dejaron de ser tapa los escándalos propios -un ‘prestigioso’ senador del Partido Nacional, de apellido Penadés, procesado de graves delitos de prostitución, abuso y trata de personas contra varios menores de edad-, el Caso Astesiano, amigo y custodio del presidente señalado por tráfico de influencias entre otras cosas, además del narcotraficante uruguayo Marset que hizo caer a buena parte del gabinete por entregar su pasaporte en forma express a un narco con pedido internacional de captura. Hoy los uruguayos hablan de Milei, cuya política de schoc, stanflación, recorte de libertades, etc, opacó las cuestiones internas)

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Destacada

La paz mundial en riesgo, por Carlos Iaquinandi Castro

Han transcurrido ya dos meses desde la incursión del grupo “Hamás” en la frontera de Israel, y el comienzo de la “respuesta de castigo” del gobierno de Tel Aviv con su saldo de destrucción y muerte. La comunidad internacional permanece impasible ante los persistentes bombardeos israelíes contra población civil palestina y la ocupación con sus tropas y blindados de gran parte de la Franja de Gaza. La única excepción es la posición fijada por el presidente español. En su viaje a Tel Aviv, cuestionó al propio Netanyhaju la matanza de civiles. “El derecho a defenderse no puede implicar la muerte de civiles inocentes en Gaza, incluidos miles de niños.”  El presidente israelí, tolera mal las críticas y se permitió decir que con esa posición España “apoyaba a Hamás“. Esto originó un intercambio de embajadores y una crisis diplomática.

Gaza: 17.000 muertos, 8.000 de ellos menores; 7.800 desaparecidos; 45.000 heridos; 63 periodistas asesinados

Lo que algunos definen como “guerra” en realidad es una sucesión de operaciones militares absolutamente desproporcionadas que han provocado ya más de 17.000 muertos, de los cuales 8.000 son menores. Se consideran desaparecidas 7.800 personas y hay 45.000 heridos. Han muerto en 60 días tantos periodistas -63- como los que murieron durante la guerra de Vietnam que duró 10 años. Eso permite calibrar las características indiscriminadas de los ataques. El argumento del gobierno de Israel de que pretenden aniquilar a los miembros de Hamás, ha sido –una vez más – la excusa para invadir y ocupar territorio palestino con tropas y blindados. 

   Diariamente los medios nos muestran las escenas de los devastadores ataques. Edificios y viviendas que se derrumban como si fueran de arena, muertos y heridos entre las ruinas, niños que buscan a sus padres  entre los escombros, o a la inversa, todo en medio de un caos y una angustia insuperables. Desde un comienzo, Israel dejó sin energía ni agua a gran parte de la población. Hospitales y centros sanitarios también sufrieron ataques y redujeron las posibilidades de atención para los numerosos heridos. Debieron realizarse operaciones en condiciones precarias y sin anestesia, según denunciaron  Médicos Sin Fronteras. Los bombardeos también israelíes incluyeron universidades y mezquitas.

Antonio Guterres, sec. de las Naciones Unidas reclamó un alto el fuego. Netanhaju lo acusó de ser un aliado de Hamás.

  Este horror cotidiano lleva más de dos meses y la pasividad internacional solo ha sido interrumpida por  Antonio Guterres, secretario de las Naciones Unidas, quien  reclamó un alto el fuego.  Netanhaju le acusó de ser “un peligro para la paz mundial”, y no conforme, añadió que “era un aliado de Hamás”. O sea que el gobierno Israelí, se considera por encima del más importante organismo internacional y de los casi 200 países que lo integran.

En Europa el único gobierno que se pronunció claramente fue el español apoyando la propuesta para que se actuara lo antes posible. Ya en su visita a Netanyhaju el presidente Sánchez  le había expresado que “El mundo entero está impresionado por las imágenes que vemos a diario de Gaza. El número de palestinos muertos es realmente insoportable.” Sánchez también trasladó la propuesta española de una conferencia internacional de paz con las partes implicadas, una iniciativa que ya cuenta en la actualidad con un amplio apoyo internacional.  También ha defendido la solución de los dos Estados como “la mejor manera de derrotar al terrorismo y garantizar la seguridad de Israel.”

En Europa solo el gobierno español fue claro en su postura: “El número de palestinos muertos es realmente insoportable”, sostuvo el presidente Sánchez.

  En 1948 el “mandato británico” que ejercía el Reino Unido en la región decidió dividir el territorio históricamente árabe para crear el llamado “Estado de Israel” para que allí se radicara el pueblo judío. Esto fue aceptado por los beneficiarios, y rechazado por los palestinos. Israel contó desde un principio, con el respaldo de EEUU y otros países occidentales, que estimaron importante para sus propios intereses tener ese enclave en la región árabe.

 Desde entonces se sucedieron numerosos conflictos armados, tras los cuales los palestinos fueron perdiendo territorio. Solo basta mirar la evolución de los mapas de la región para advertir este progresivo “adelgazamiento “ del territorio palestino a favor del estado judío. Estos dos meses repiten la misma historia, pero de una manera más trágica y con una evolución inquietante.

En el Consejo de Seguridad de la ONU todos los países miembros apoyaron el alto el fuego, pero el veto de Estados Unidos y la abstención de Gran Bretaña frenaron el pronunciamiento.

  El especial interés del gobierno norteamericano y del Reino Unido en su apoyo a Israel, quedó en evidencia en la reunión del Consejo de Seguridad de las NN.UU. donde el secretario general Guterres pidió el  “alto el fuego humanitario inmediato” y ha descrito el “sufrimiento humano atroz, destrucción física y trauma colectivo en Israel y los territorios palestinos ocupados”. EE.UU. votó en contra y Gran Bretaña se abstuvo. El resto de países votó a a favor.

 Es evidente la disparidad de criterios que aplican estos dos países ante situaciones críticas. En este caso no solo toleran sino que apoyan una intervención militar que con la excusa de “perseguir a miembros de Hamàs”, viola fronteras, provoca muerte y destrucción y además ocupa territorio palestino con tropas y blindados. Por contra, el resto de países apoyan ese urgente pedido para que Israel detenga sus bombardeos y acciones militares.

Hay que restablecer la soberanía palestina en la zona invadida o puede tener graves derivaciones con intervención de otros países de la región

Resulta imprescindible restablecer la soberanía palestina en la zona atacada e invadida por Israel. De lo contrario puede haber graves derivaciones que nos lleven a una conflagración con intervención de otros países de la región.

  • Carlos Ianquinadi Castro, desde Catalunya. Director de la agencia SERPAL (Servicio de Prensa Alternativa). Podés suscribirte a su boletín: serpal@nodo50.org

(LCV: Las últimas noticias indican que continúan los bombardeos en la región donde miles de palestinos fueron refugiados por la misma indicación de Israel. La tensión empeora. Tal como muestra este informe: https://www.youtube.com/watch?v=jWLDROu63oc . La ONU volvió a rechazar la matanza y definió la situación de Gaza como un “Infierno en la Tierra”)

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