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Lecturas recomendadas / La fuerza de los débiles, por Amador Fernández Savater

(Fragmento del artículo “La organización contra lo organizado (la maldición de Jean Valtin)”, publicado en Lobo Suelto)

¿Dónde reside la fuerza de los débiles? La fuerza de los que no tienen ningún poder: dinero, armas, tecnologías de punta, etc. Podemos afirmar lo siguiente, a partir de los ejemplos históricos de algunas guerrillas y movimientos sociales: la fuerza de los débiles consiste en convertir los modos de vida en modos de lucha.

En lugar de entrar en la guerra en espejo, partir de lo más propio. En lugar de copiar las maneras de hacer del adversario, pensar con autonomía. ¿Qué tiene quien no tiene ningún poder? Básicamente su forma de vida: una serie de afectos, de vínculos y de territorios.

Primero, los afectos: lo que nos mueve, lo que nos importa, lo que hace que la vida merezca la pena. Lo que llamamos creencias, valores, apegos, etc.

Ya hace siglos, en sus crónicas sobre las guerras médicas, Heródoto se pregunta: ¿cómo es posible que un puñado de griegos hayan conseguido batir a los inmensos ejércitos persas? Y responde: los griegos pelean por su ciudad, mientras que los soldados persas están a kilómetros de casa, motivados sólo a punta de látigo.

Los afectos son el “plus” capaz de desequilibrar las relaciones cuantitativas de fuerza, de provocar lo imprevisto, el “milagro”. Es lo que se denomina, en el pensamiento estratégico y militar, el “elemento moral de la guerra”. El elemento determinante, decisivo, que pone los cuerpos en movimiento.

Segundo, los vínculos. Toda una trama compleja que enlaza a las personas unas con otras, que las comunica mediante hilos invisibles, que hace que se importen entre sí, que las teje en una madeja de vida compartida.

“No hay maquis sin casa que lo acoja” dice mi amigo Juan Gutiérrez. El “partisano” no es nada ni nadie sin la infraestructura afectiva que lo sostiene. Es sólo punta de iceberg, espuma de una ola de fondo, pez en el agua. Su fuerza pasa por formar parte de una red de complicidades: lazos de apoyo mutuo, de solidaridad, de empatía, de simpatía.

Por último, los territorios. No tanto el medio que nos rodea, como el mundo que nos constituye, nos hace y deshace. Lugares vivos, con sentido y vibración propia, donde trabajamos, habitamos, amamos, crecemos, morimos. Espacios habitados que conocemos como la palma de nuestra mano porque son parte de nosotros mismos (y viceversa). Somos los territorio en los que luchamos -y por los que luchamos.

La fuerza de los débiles pasa, en última instancia, por el amor: amor por modos de vida cuya desaparición nos resulta insoportable; amor por los otros que son prolongación de nosotros mismos; y amor por territorios habitados (y que nos habitan). El único verdadero materialismo consiste en los afectos.

¿Dónde se cocinan las formas de vida que en un momento dado, catástrofe o insurrección, se tensan políticamente? En la vida cotidiana misma, en la reproducción diaria de lo común. Aquel grupo de amigos se coordina para acudir a una manifestación, el rastro afectivo que dejó aquella fiesta sirve para comunicar un mensaje de solidaridad, las mujeres que quedaban para coser juntas empiezan a preparar una acción. Los saberes, los vínculos y las experiencias se activan políticamente.

Lo político, así pensado, no es un lugar (parlamento o centro social), sino una temperatura a partir de la cual se produce la alquimia, una temperatura que no se repite, sino que es que es cada vez. Lo político es la intensificación de lo (supuestamente) “no político”. Justo aquello que suele pasar desapercibido a las miradas políticas tradicionales.

La maldición de la exterioridad

Pensar la organización al modo convencional, en espejo, conduce a construir una cuerpo separado de la vida cotidiana y las formas de existencia. Como un ejército o un partido, lugares artificiales (productos de síntesis) despegados de la materialidad de los afectos, los vínculos y los territorios. El buen militante de partido, como el buen soldado, vive escindido: entre lo cotidiano y lo político, entre el deseo y el deber, entre los afectos y los compromisos. No extrae su fuerza de las formas de vida, sino de su compartimentación.

Se puede pensar como un partido por fuera de los partidos. Por ejemplo, cuando hablamos de la autonomía como un área: “el área de la autonomía”. Ese “área” ya puede ser más grande o más pequeña, da lo mismo, será siempre un gheto. ¿Por qué? Espacializar la autonomía la reduce a una identidad con borde duro hacia fuera. Ya no somos parte de un tejido afectivo, sino que el otro se concibe como pieza de mi plan, de mi causa, de mi proyecto. Llegar a la gente en lugar de ser la gente. La mentalidad instrumental mata la fuerza (amorosa) de los débiles.

La autonomía no es un espacio, sino un rasgo potencial de sujetos sociales que emergen. Una potencia accesible a cualquiera. Autonomía no son “los autónomos”, los que profesan tal ideología o exhiben cual identidad, sino cualquier práctica -siempre puntual, local, parcial- de singularización con respecto al todo social capitalista: invención de otros modos de desear, de estar, de pensar, de nombrarse, etc. Autonomía es autonomización (un proceso) o no es nada. Esta autonomía circula, no se localiza, sino que pasa de un sujeto a otro, de un lugar a otro. Y la organización es precisamente el arte del pase, del pasaje, del pasar.*

Podés leer el artículo completo en: 

https://lobosuelto.com/la-organizacion-contra-lo-organizado-la-maldicion-de-jean-valtin-amador-fernandez-savater/?fbclid=IwAR1cVBiWuUHg_8-JfiKEFxKcD8NAyIeBby6DIUOa4T8fVwQHechcypzoovw

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El «Día de la Madre» en que la CIA nos asesinó al unicornio de Silvio, por Itatí Schvartzman

«Mi unicornio azul ayer se me perdió,

pastando lo dejé y desapareció.
Cualquier información bien la voy a pagar.

Las flores que dejó no me han querido hablar».

Silvio Rodríguez. Canción homenaje a Roque Dalton.

Soy de la generación que utilizó el tema “Mi unicornio azul” de Silvio Rodríguez como metáfora de todo aquello que necesitásemos, como leña en toda fogata, asado y campamento ochentero, como abrazo para las amigas y amigos que lo anduviesen necesitando, como nana para apapachar a nuestras crías.

En la certeza de que cuando conocemos los porqué de los artistas que nos formaron nos hacemos mejores, investigué. Y ello marcó mi vida: no sólo me volví fanática del poeta, sino que estudié antropología por él.

Tan genial como desconocido, tan brillante como comprometido con su pueblo, Roque Dalton, nació el 14 de mayo de 1935, en El Salvador, hijo de un empresario estadounidense y una enfermera salvadoreña y fue asesinado el 10 de mayo de 1975, sólo cuatro días antes de cumplir 40 años.

Fue un multipremiado poeta, además de ensayista, periodista, casi abogado, antropólogo e intelectual salvadoreño. Militante de izquierda y fervoroso antiimperialista, pasó por la Universidad de Chile, la de El Salvador y la prestigiosa Universidad de México. En Chile comenzó a estudiar marxismo y cuando retornó a su patria se afilió al Partido Comunista (PCS) de El Salvador , desde donde debido a su militancia política, en 1957 viajó a la Unión Soviética. Fue en la ex URSS donde trabó amistad con los poetas Juan Gelman y Miguel Ángel Asturias y con quien sería el futuro fundador del Frente Sandinista de Liberación Nacional, Carlos Fonseca Amador.

Dalton cayó preso muchas veces, tantas como escapó de cada cárcel clandestina en donde estuvo secuestrado

Dalton cayó preso muchas veces, tantas como escapó de cada cárcel clandestina donde estuvo secuestrado durante el periodo presidencial del dictador José María Lemus, incluso fue condenado a muerte en 1960, (sentencia que no se cumplió gracias a que cayó antes el gobierno de facto de Lemus). Para el año 1961, fue expulsado de El Salvador, por lo que inició su exilio en Guatemala, MéxicoChecoslovaquia, y principalmente en Cuba, donde terminó de forjarse como escritor. Se involucró en la vida cultural cubana y recibió instrucción militar tras la invasión de Bahía Cochinos. Pese a que logró retornar a El Salvador en 1964, terminó preso y fue sometido a interrogatorio por un agente estadounidense de la Agencia Central de Inteligencia (CIA). En 1969, regresó a Cuba y ganó el Premio de Poesía Casa de las Américas por el libro Taberna y otros lugares. Pero no se quedó a regodearse por su premiada obra, se fue de Cuba para involucrarse en la lucha armada en El Salvador, se integró al Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Misma organización que,  como respuesta a una serie de peleas internas de Dalton con el líder Alejandro Rivas Mira, calificó cobardemente a Roque Dalton de “revisionista traidor” y la dirección del ERP decidió su ejecución.

El gran poeta, escritor, periodista, antropólogo y guerrillero salvadoreño fue arrestado por sus propios compañeros del ERP

Sí, el gran poeta, escritor, periodista, antropólogo y guerrillero salvadoreño fue arrestado por sus propios compañeros del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), uno de los cinco grupos que años después conformarían el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). Así, el poeta revolucionario que tantas veces había estado a punto de morir a manos de la derecha más recalcitrante fue paradójicamente asesinado en su país, el 10 de mayo de 1975, por una fracción de la organización ultraizquierdista a la que pertenecía, y no fue una muerte cualquiera producto de la escalada de violencia política que por esos años sacudía a El Salvador. Fue un asesinato orquestado por la CIA con la complicidad de sus propios compañeros, que lo llevaron a cabo cobardemente para silenciar a su mejor guerrillero, al que les gritaba verdades incómodas en el rostro, al que les hacía bromas irónicas que en su idiotez no toleraban. El principal responsable del grupo que decidió su eliminación, Joaquín Villalobos, fue ascendido a dirigente máximo del FMLN.

El principal responsable del grupo que decidió su eliminación, Joaquín Villalobos, fue ascendido a dirigente máximo del FMLN

Con los años se supo que el cobarde Villalobos, el gran jefe revolucionario “de izquierda” – tan de izquierda como para considerar traidor a Roque Dalton y sentenciarlo a muerte -fue agente de la CIA y asesor de Álvaro Uribe.

Más allá de las traiciones, del horror de cierta “izquierda” latinoamericana, es imprescindible (y justo para con don Roque) contar que en su vida valiosa, valiente y coherente el valor fundamental era el humor. Como todo ser brillante, Dalton era famoso por su intelectualidad popular, colmada de bromas, de lenguaje coloquial, de irreverencia y de incomodidad;  fascinante personalidad que dejó plasmada en su necesaria obra literaria, siempre empapada de preocupación ante el destino de nuestra América y de su propio país, El Salvador. 

“Roquito hacía reír hasta a las piedras”, escribió Eduardo Galeano. Mario Benedetti escribió que Dalton “era un fabuloso narrador de chistes: los coleccionaba casi como un filatélico, y llevó a su poesía la metáfora humorística” y otra de sus amigas, la escritora mexicana Elena Poniatowska: “Roque hacía reír porque rompía los lugares comunes. Nadie menos solemne que Dalton, nadie más capaz de hacer reír hasta las horas negras, más dispuesto a aventarse a pecho abierto contra el peligro…”

“Roquito hacía reír hasta a las piedras”, escribió Eduardo Galeano

Roque Dalton, el poeta que me enseñó que la poesía puede y debe contener a la valentía, el que sostuvo:  “Mediante la poseía, es posible decirlo todo”, el que se caracterizó a sí mismo: “También mi sangre bulle y río por los ojos que han conocido el brote de las lágrimas. Creo que el mundo es bello, que la poesía es como el pan, de todos. Y que mis venas no terminan en mí, sino en la sangre unánime de los que luchan por la vida, el amor, las cosas, el paisaje y el pan, la poseía de todos», el que criticó ferozmente a la poesía elitista: “ Ay poetas que os olvidasteis del hombre, que os olvidasteis de lo que duelen los calcetines rotos, que os olvidasteis del final de los meses de los inquilinos, que os olvidasteis del proletario que se quedó en una esquina con un bostezo eterno inacabado, lleno de balas y sin sangre, lleno de hormigas y definitivamente sin pan… ay poetas ¡como duelen vuestras estaturas inútiles!» es considerado uno de los mejores poetas latinoamericanos, el mejor de El Salvador y uno de los literatos más influyentes de ese país, multipremiado en vida y aún hoy sigue siendo multipremiado post mortem.

Sin embargo, saboreadora vieja de su personalidad, me atrevo a arriesgar que el homenaje que más disfrutaría de estar vivo sería “Mi unicornio azul”, del cubano Silvio Rodríguez.

Todo revolucionario que caminó con el ejército de los humildes las montañas de El Salvador sabe que no luchó en soledad…Lo llamaban el Unicornio Azul

Uno de los muchos hijos que tuvo Roque,  Juan José Dalton (revolucionario como su padre, fue apresado y torturado muy jovencito) cuenta que todo revolucionario que caminó con el ejército de los humildes las montañas de El Salvador sabe que no luchó en soledad: todos, absolutamente todos los guerrilleros vieron a una especie de caballo enorme, azul y con un cuerno que peleó junto a ellos, el unicornio azul le llamaban. Y a ello se debe una de las canciones más escuchadas y cantadas del mundo hispanoparlante, “Mi unicornio azul” la canción homenaje de Silvio Rodríguez a su admirado amigo, el gran Roque Dalton.

Más de cuatro décadas después del asesinato de Roque Dalton aún se desconoce dónde están sus restos y los responsables de su muerte siguen sin rendir cuentas ante la justicia.

La noche en que asesinaron al gran poeta revolucionario Roque Dalton era “día de la madre” en El Salvador: 10 de mayo de 1975.

Publicado en https://semanariopreguntas.wordpress.com el 11 de mayo de 2022.

Foto: Pablo Solana

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Acerca del fracaso y el éxito, por Juan Marsé, Alan Pauls y otros

Publicado en Calle del Orco.

Creo que la derrota define al hombre mucho mejor que el éxito, Juan Marsé

Yo creo que, en primer lugar, la apariencia que yo doy, lo que puedan pensar, lo que puedan representar tiene que ver muy poco con la realidad. Solamente una vez en mi vida he dado un puñetazo, cuando tenía quince años y nunca lo he olvidado. Salía con una chica y me molestaba un tipo. Pero, soy consciente de que, a veces, al intentar definirme físicamente, no soy un tipo duro y no voy por la vida de tipo duro, pero entiendo esa apariencia, en cuanto a la masculinidad de mis personajes; no soy totalmente consciente salvo en un aspecto -tal vez la clave está ahí-: yo creo que la derrota define al hombre mucho más que el éxito. Lo creo firmemente. Por eso, en el terreno literario, me interesan más los derrotados que los vencedores. Creo que el derrotado ejerce un tipo de fascinación -a mí por lo menos- un tipo de misterio. De cómo es posible que siendo el derrotado siga siendo mi héroe, me ha pasado con la literatura, con las películas y me pasa en la vida real. Creo que la derrota define, explica al hombre mucho mejor que el éxito. Hemos venido a ser derrotados, finalmente, por la muerte, claro, pero no me quiero poner filosófico. Desde el punto de vista temático, me ha interesado mucho más la derrota que el triunfo. Por eso, porque me permite explicar mejor la condición humana y, tal vez entonces, no sé si eso provoca fascinación o atracción en una mujer. La imagen que has puesto de un hombre en la barra de un bar con un whisky derrotado me sigue gustando más que la de un vencedor en cualquier tipo de lid.

Juan Marsé
Personalidad literaria y humana del autor
Conversación con Arturo Pérez-Reverte, Joan Sagarra y Javier Coma.
Moderada por Beatriz de Moura

***

Para mí todo eso, tiene que ver con el fracaso, con convertir el fracaso en una potencia artística, me parece que esa es como la operación maestra de Ruiz, no ser víctima del fracaso sino ser sujetos del fracaso. Fracaso es una noción que a mí me parece muy importante, sobre todo en la práctica artística contemporánea, y diría incluso que el fracaso es lo único que ya diferencia a esta altura del partido, el arte de lo que no es arte. El arte es lo único que se permite fracasar, y me parece que Ruiz es como un gran artista del fracaso, y cuando hace filmes políticos que ponen en juego la relación entre teoría y práctica no tiene miedo de hacer fracasar esa teoría, esa relación, pero porque lo que sale de ese fracaso es mucho más interesante de lo que saldría si la relación fuese feliz y en ese sentido Ruiz es también el clínico, el médico clínico de su cine enfermo, en el sentido que se dedica a analizar comportamientos aberrantes, organismos en degeneración, relaciones que no funcionan y eso es mucho más importante para él que si las relaciones funcionaran, que si los organismos gozaran de muy buena salud, que si los procesos se cumplieran como estaban llamados a cumplirse. Me parece que el libro que estoy escribiendo es un libro va a girar alrededor del fracaso, digamos, en un sentido muy particular. Me interesa ver si es posible definir el fracaso como una noción artística, después de los años 60 y 70, y hacer de Ruiz una especie de apóstol del fracaso, o un gran artista del fracaso.

Alan Pauls
Ciclo La Ciudad y las palabras de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo UC
28 de octubre de 2015

***

He escrito algo sobre Fitzgerald, y he leído todas sus biografías y obras críticas, y he llorado sin freno al final de cada una de ellas como un bebé… es una historia muy triste.

John Cheever
Entrevista en The Paris Review, 1976

Previamente en Calle del Orco:
El Quijote inaugura la moral del fracaso, Juan José Saer

Ver más:

Calle del Orco – Blog de Literatura. Grandes encuentros

https://calledelorco.com

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Destacada

Reconstruyendo la utopía, por Juan Manuel Sánchez Puntigliano

Publicado en bitacoradodo.wordpress.com


  1. Somos solarpunks porque nos han arrebatado el optimismo y estamos tratando de recuperarlo.
  2. Somos solarpunks porque las únicas otras opciones son el negacionismo o la desesperación.

    (Primeros dos puntos de un manifiesto solarpunk) -1-

Genealogía de un término

El padre del Solarpunk es el Cyberpunk, subgénero de la ciencia ficción, caracterizado por un ambiente urbano en que la tecnología y las grandes corporaciones se alían para oprimir a las masas. Blade Runner y Matrix son dos conocidos ejemplos. Sus hermanos mayores son el Steampunk y el Dieselpunk. El primero propone un mundo en el que la tecnología del motor a vapor se fue perfeccionando hasta lograr un desarrollo similar al que tenemos hoy en día, pero dentro de una estética victoriana. La premisa del segundo es muy similar, salvo que los niveles de perfeccionamiento se lograron con el motor a explosión y estéticamente recuerda al período de entre guerras o a la Segunda Guerra Mundial.

Dado que el término steam significa en inglés chorro de vapor y diesel se explica por sí mismo, no resultaría muy difícil imaginarse a qué apunta el solarpunk. Lo que hace al Solarpunk la oveja negra de su familia es que mientras sus parientes se caracterizan por el pesimismo llegando, en muchos casos, a construir mundos distópicos, el Solarpunk apunta al optimismo y no tiene vergüenza de definirse como utópico.


Diseñando la utopía

22 El solarpunk:

  1. es diverso
  2. tiene espacio para la coexistencia de espiritualidad y ciencia
  3. es bello
  4. puede pasar. Ahora

    (Último punto del mismo manifiesto)

Estéticamente, el Solarpunk puede definirse como una mezcla armoniosa entre vanguardia tecnológica, art nouveau y sustentabilidad ecológica. Y lo que resulta políticamente muy lúcido, es que en un mundo en el que la escritura va perdiendo relevancia cultural respecto a los medios audiovisuales; la utopía no puede ser solamente elaborada a través de ensayos. Hay también que ilustrarla, diseñarla.

Y si bien, el aspecto visual del Solarpunk es hasta este momento el que más se ha desarrollado, no debemos desdeñar sus ideas políticas. Ya, desde las ilustraciones, existe en el Solarpunk una celebración del espacio público y los medios de transporte colectivo, lo que es una clara contraposición a la lógica neoliberal en la que se intenta sustituir los lugares públicos por los privados como forma de maximizar el lucro empresarial. Estos espacios públicos, la sustentabilidad ecológica son posibles, porque existe un poder no económico (llámese estado o sociedad civil) que vela por ella. Si bien el Solarpunk dista de tener un programa político único, existe un consenso general de que una sociedad más igualitaria es necesaria -2- y que no es recomendable dejarlo todo librado al mercado.



Juéguele todas las fichas a la fusión nuclear

La fusión nuclear es el proceso por el cual se unen dos átomos livianos para formar uno más pesado. Es justamente lo contrario a la fisión nuclear en la que se divide un átomo pesado en dos más liviano y al revés que esta, produce muchísima más energía y no es prácticamente contaminante. Los escépticos de este proceso, deberían elevar la vista al cielo. Las estrellas, incluido el Sol, son gigantescos reactores de fusión nuclear.

El gran reto, es lograr construir un reactor de fusión nuclear acá en la Tierra. A lo largo del globo hay varios equipos de científicos e ingenieros trabajando en eso. Los retos de ingeniería son muchos pero van avanzando en eso, algunas estimaciones dicen que para 2035 estaría el primer reactor de fusión nuclear operativo -3- .

Todos parecen estar de acuerdo que una vez la fusión nuclear sea posible, se desencadenará una antes y después tecnológico similar al ocurrido en la revolución industrial. Hay quienes especulan que la humanidad llegaría rápidamente a ser una civilización de clase 1 en la escala de Kardashev; con la tecnología necesaria para obtener toda la energía que existe en el planeta de una forma sustentable. A manera de comparación se estima que hoy en día somos una civilización tipo 0,6 o 0,7. Incluso hay voces más optimistas que sugieren que por primera vez en la historia de la humanidad, podría alcanzarse una economía post-escasez. Una mundo donde todo los bienes y servicios básicos resultan tan baratos de producir que su acceso universal está garantizado -4- .

Si bien, la fusión nuclear no suele ser parte del menú vinculado al Solarpunk, puede verse como una progresión lógica. Sustituir los paneles solares por pequeños soles generados en la propia Tierra. Por esperanzador que sea un futuro donde la fusión nuclear sea moneda corriente, no deja de ser una herramienta. En las manos adecuadas, puede ser una clave para que todos logremos un nivel de vida digno. Ahora, si grandes corporaciones se hacen con su monopolio, probablemente el resultado sea un mundo aún más desigual.



Tomar el futuro por asalto

El Solarpunk es una narrativa cultural muy poderosa que puede
unir esfuerzos a través de varios sectores de una manera organizada.
(Traducido del artículo de la BBC)



Como contrapartida a la promesa de la derecha de un mundo de prosperidad y lujos, en el que se suele omitir la letra chica del contrato en que ese tren de vida solo será para unos pocos. La izquierda a través del Solarpunk puede prometer un futuro más justo, igualitario, sustentable, donde todos tengan su lugar. Frente a la frase hecha de que las políticas de izquierda sólo pueden repartir pobreza, el Solarpunk es la conceptualización de una forma de elevar el nivel de vida en general, donde cada ser humano tenga un digno pasar.

Por su parte, la fusión nuclear es una realidad que llegará tarde o temprano. Un avance tecnológico tan sustancial será una oportunidad única para replantear y cambiar los mecanismos de poder que operan en el mundo. Esto sumado a que mientras la era del petróleo está en gran medida determinada por la geopolítica de los yacimientos petrolíferos. El deuterio, combustible necesario para la fusión nuclear, puede obtenerse de los grandes volúmenes de agua.

La fusión nuclear, es un asunto que también debe ocupar y preocupar a la izquierda uruguaya como latinoamericana. No puede pasarnos que un buen día amanezcamos con la noticia de que el primer reactor de fusión se encuentra operativo, sin que se haya planificado el desarrollo de tales tecnologías en nuestras latitudes. Por esta razones la fusión nuclear debe comenzar a ser parte de la agenda política, no sólo su desarrollo sino de qué manera construiremos un futuro mejor apoyados en tales tecnologías. De lo contrario, corremos el riesgo de que otros lleguen antes y lo construyan acorde a sus intereses financieros.

Si en cambio, estamos listo para aprovechar la oportunidad histórica única que se presentará en un par de décadas, podremos tomar el futuro por asalto.




NOTAS

1 – https://www.re-des.org/un-manifiesto-solarpunk/
2 – https://www.bbc.com/news/business-57761297
3 – De hecho, considero que la primera mitad del Siglo XXI será recordado como la humanidad trabajando a contra reloj para desarrollar la fusión nuclear antes de que llegue el colapso civilizatorio.
4 – Hay quienes conciben la Europa Occidental del período 1955-1980 como lo más parecido a lo que podría ser un ejemplo histórico de una economía post-escasez.



Juan Manuel Sánchez Puntigliano 

Montevideo, 1983 . Es licenciado en Letras y Técnico Universitario en Museología. 

Actualmente se desempeña como Monitor de Sala en el Museo Figari y como docente de Análisis y Producción de Textos en el sistema UTU. Ha colaborado con diversas publicaciones culturales como «Axxón», «Maldoror», «Lento», «Guita» y escrito reseñas para la sección cultural de «La Diaria».
 

Fotografía: Gloria Moreno.

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