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Alexandre Roig: «Todavía falta una metodología para unir cooperativas con el Estado»
Alexandre Roig, presidente del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social, dialogó con Laura Giussani Constenla sobre la actualidad de las cooperativas en Argentina, su rol en la producción del país y qué hace falta para no depender tanto de las importaciones.
LCV: ¿De qué se trata el INAES? ¿Cuál es la función que ofrecen?
-El INAES es una institución que existe como tal desde los años 90, pero que a su vez integra varias instituciones que existían desde los años 70. Tiene cuatro funciones para el cooperativismo y el mutualismo: una función normativa, es decir, de generar todas las reglas que rigen el cooperativismo y mutualismo; una función fiscal que puede fiscalizar las entidades y controlar el buen funcionamiento de las entidades; una función de promoción que consiste en financiar proyectos productivos y fortalecer las organizaciones cooperativas y mutuales; y una función de recaudación, porque parte del presupuesto que nosotros distribuimos tiene que ver con los aportes del propio sector cooperativo-mutual. Es una entidad autónoma, es un organismo descentralizado que depende de Jefatura y Gabinete de la Nación y que tiene una potestad en todo el territorio nacional. Es una institución bastante particular.
LCV: ¿Cuál es la diferencia entre economía social y economía popular?
-Para decirlo de manera sintética, las entidades de la economía social, cooperativa y mutualismo, son entidades que se crean al calor del capitalismo industrial del siglo XIX, siglo XX. La figura cooperativa y la figura mutual surgen de la clase obrera que organizan la autonomía de los trabajadores frente al capital. Para eso organizan el trabajo de manera autónoma, autogestiva, servicios, servicios públicos, etc. Entonces, su origen histórico es más el siglo XIX, el capitalismo industrial. La economía popular surge al calor de los grandes procesos de desempleo propios al capitalismo financiero de los años 90. Se articula más con esa experiencia y un sector, una parte de la economía popular, toma como forma de organización del trabajo, las herramientas de la economía social: el cooperativismo y el mutualismo. Pero la economía popular en ese sentido, es un proceso cuyo origen histórico es distinto, que tiene una pata que se articula más con la tradición sindical, en el sentido de que organiza a trabajadores para discutir salarios. Tiene una pata más vinculada a la economía social, que es lo que acabo de decir, y una pata también vinculada a los planteos de las propias luchas feministas, con la idea de que lo que está en juego, en disputa, es la valorización de trabajos invisibilizados o desvalorizados. Eso sería un poco una manera sintética de plantear las diferencias y las articulaciones, que son muchas.
LCV: ¿Las pymes entran dentro de lo que es la economía social?
-La realidad económica de muchas pymes es parecida a la realidad económica de muchas cooperativas mutuales. La diferencia está en la forma organizativa. Una pyme es una sociedad anónima que tiene un dueño y que un dueño se apropia de los excedentes. En cambio, en una cooperativa, en una mutual, los excedentes se distribuyen o se reinvierten dentro del colectivo. Es una diferencia importante. Hay una forma organizativa diferente. Agregado eso, que es lo que vos plantéas, hay valores que tienen que ver con la ausencia de lucro, o sea el cooperativismo y el mutualismo son organizaciones sin fines de lucro. ¿Qué significa sin fines de lucro? Significa que su objetivo principal no es la ganancia, lo cual no significa que no haya excedentes. Hay cooperativas puntuales que tienen muchísimo dinero, que son muy grandes, pero que su objetivo principal no es ese, y con ese excedente lo que hacen distribuir o reinvertir. Es también la fuerza, el cooperativismo, mutualismo, porque le permite crecer como empresa durante años. De hecho, de las entidades más viejas del país son cooperativas y mutuales, porque han sabido atravesar el tiempo justamente porque tienen esa capacidad de reinvertir.
LCV: ¿Cómo se puede fomentar, desde el lugar donde vos estás, la creación de cooperativas que produzcan los insumos que necesitamos y no depender siempre de importadores? ¿Hay alguna forma de organizar un poco más racionalmente esta cuestión de que para conseguir un ganchito tenés que importarlo?
-Eso es necesario, es factible. En algunos casos lo hacemos, son estrategias de sustitución de importación, pero se requiere que haya actores que estén dispuestos a llevarlo adelante. Eso es importante. Porque a veces, como la planificación de la economía en algunos sectores es fundamental, pero también es importante que haya actores que lo quieran hacer, que lo sepan hacer y lo puedan llevar adelante. Tomando el ejemplo de los ganchitos, sería muy difícil que el Estado en sí mismo organice la producción de ese ganchito. Necesitamos que haya actores que lo hagan. Entonces es un encuentro, muchas veces, entre actores cooperativos, planificación, o sea, que el Estado diga miren, esto es lo que falta y hay que meterle recursos, y que ponga recursos para eso; pero ese encuentro tiene que ocurrir. Muchas veces lo que fracasa en la planificación descentralizada es que ese encuentro no se termine de dar. A eso hay que hay que ponerle más inteligencia y más experiencia, y falta eso realmente en nuestro en nuestro país.
LCV: Creo que hay que trabajar eso de vivir con lo nuestro, de no depender más en este momento de la globalización, con la guerra y los problemas que hay. Para mí es un eje muy importante para una creación de un Estado autosuficiente.
-Coincido plenamente, pero no es tan simple. O sea, lleva un tipo de trabajo cuya metodología hoy todavía no está. Me parece que a veces pensamos que es simple, pero, por ejemplo, nosotros tenemos plata efectivamente para financiar un proyecto de esa característica, y si alguien se propone hacer una cooperativa para hacer los ganchitos lo vamos a apoyar. Pero hace falta que esa información circule, que esté claro cuáles son las demandas exactas, en qué territorios. Es un trabajo fuerte.
LCV: No niego que sea un trabajo fuerte, pero es interesante. Si alguien quiere formar una cooperativa ¿Qué necesitas? ¿Tiene que ser mucha gente la que forma parte de una cooperativa? ¿Puede ser una familia? ¿Qué condiciones tenés que cumplir?
-Todas las condiciones ahora están también en la página explicadas para aquellos que estén interesados. Nosotros modificamos todo el sistema de matriculación, la matrícula de identidad, la identidad de la cooperativa, y ahora se puede armar una cooperativa a partir de tres personas, lo cual simplifica muchísimo los procesos y la matrícula se obtiene en pocas semanas. Nosotros incentivamos mucho a que eso ocurra, que se concrete y que van a tener todo el apoyo del INAES. El INAES es una particularidad también. Si vos creas una asociación civil o una sociedad anónima, una sociedad anónima tiene sistemas bancarios para buscar financiamiento, pero una asociación civil, por ejemplo, tiene mucha dificultad. En cambio, el INAES está hecho para apoyar y desarrollar el sistema cooperativo mutual, así que eso es una gran ventaja.
LCV: ¿Y si uno se mete en una cooperativa se está metiendo en un lío?
-No, para nada. Obviamente que hay una serie de formalidades, de balances, hay que hacer las asambleas para elegir las autoridades una vez al año; pero son cuestiones relativamente simples, no hay mucha ciencia. Hay que meterse, practicarlo y no van a tener miedo de hacerlo. Hay 15 mil cooperativas en el país, así que…
LCV: Eso te iba a preguntar: ¿Cuántas hay?
-Hay 15 mil cooperativas y cerca de unas 5 mil mutuales nacionales.
LCV: ¿Cómo te sentís en el Gobierno? ¿Pudiste mantener una continuidad de trabajo o las internas te han complicado mucho? ¿Cómo es?
-La verdad es que nosotros desde el INAES pudimos trabajar muy bien. Nosotros hace un año y medio que estamos. Pudimos avanzar muchísimo en la reforma que queríamos llevar adelante conjuntamente con la matrícula, con el sistema de fiscalización, con las normativas, con los proyectos. Hemos fortalecido el sector, trabajamos mancomunadamente con el sector y no hemos tenido que padecer ningún tipo de interna. Así que nos podemos quejar y vamos a seguir avanzando. Nos queda mucho trabajo por delante y varias cuestiones para concretar.
LCV: ¿Ustedes trabajan con los trabajadores de economía popular también? ¿Algunos de la economía popular trabajan en cooperativas?
-Hay compañeros y compañeras de economía popular que están organizados en cooperativa, pero nosotros, del INAES, no tenemos ningún tipo de articulación con los planes, no tenemos ese tipo de programa. Nosotros financiamos fortalecimiento institucional o proyectos productivos que se analizan sobre la base del proyecto que presentan las entidades. Nosotros no financiamos personas, o sea que no estamos vinculado con todas esas políticas. No estamos directamente vinculadas.
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Flavio Vergara: “De voluntario no hay nada”
El Gobierno nacional estableció, mediante el decreto 1203/2026, un nuevo régimen de retiro voluntario para trabajadores estatales. Flavio Vergara, trabajador del Instituto Malbrán e integrante de ATE, cuestionó la medida y denunció que el ajuste, la pérdida salarial y el vaciamiento de organismos públicos generan presión sobre los empleados.
LCV: Flavio, ¿cómo cayó entre los trabajadores estatales el decreto 1203/2026?
Flavio Vergara: «Nos cae muy mal, porque forma parte de una política de ajuste que viene golpeando al sector público. Los trabajadores estatales ya perdimos una parte muy importante de nuestro salario y estamos lejos de recuperar el poder adquisitivo. En lugar de discutir cómo recomponer los ingresos y recuperar las funciones que el Estado tiene que cumplir, se vuelve a plantear una salida que implica reducir la cantidad de trabajadores.»
LCV: ¿Cuánto hay de voluntario en un retiro de estas características? ¿Quiénes pueden estar pensando en irse?
Flavio Vergara: «De voluntario no hay nada cuando se genera una situación de hostigamiento, incertidumbre y deterioro de las condiciones de trabajo. Hay compañeros que pueden pensar en retirarse porque están cerca de la edad jubilatoria o porque no soportan más la situación. Pero una cosa es elegir libremente y otra es que te empujen a irte porque te vacían de tareas, te bajan el salario o te hacen sentir que ya no tenés lugar.»
LCV: ¿Qué condiciones establece el régimen y a quiénes alcanza?
Flavio Vergara: «Hay distintos grupos y condiciones. Se contempla a trabajadores que están cerca de la edad jubilatoria, con requisitos diferentes para mujeres y varones, y también a personas que todavía no completaron los aportes necesarios. En algunos casos se propone que cobren el 60% del salario durante un período de hasta 36 meses, manteniendo los aportes jubilatorios. También hay modalidades que contemplan pagos de hasta 18 salarios, con condiciones particulares según la situación de cada trabajador. El problema es que se presenta como una solución cuando, en realidad, implica que la persona se vaya a su casa con menos ingresos y sin tener garantizada una salida laboral. No se trata de una política para mejorar las condiciones de los trabajadores, sino de una manera de achicar el Estado.»
LCV: ¿Qué sucede con los trabajadores que todavía no reúnen los aportes para jubilarse?
Flavio Vergara: «Quedan en una situación muy difícil. Hay que analizar qué pasa con los años de aportes que les faltan, qué ingresos van a tener y cómo van a sostenerse hasta alcanzar la edad jubilatoria. No es solamente una cuestión administrativa: estamos hablando de personas y familias que necesitan vivir y que no pueden quedar de un día para el otro sin un ingreso suficiente.»
LCV: ¿Qué consecuencias tiene esta política en los organismos públicos?
Flavio Vergara: «El ajuste no solamente se traduce en menos trabajadores. También se pierden funciones que se desarrollaban al servicio de la comunidad. Hay organismos que quedan esperando cómo van a recuperar las tareas que antes realizaban. Cuando se vacían esas áreas, el perjuicio no es solamente para quienes trabajan allí, sino también para la población que necesita esos servicios. En el Malbrán conocemos la importancia de contar con un Estado que tenga personal capacitado y recursos suficientes. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Servicio Meteorológico Nacional, el INTA y el INTI. El debilitamiento de esas instituciones afecta capacidades que son fundamentales para el país.»
LCV: ¿Cómo describirías el clima que se vive entre los trabajadores?
Flavio Vergara: «Hay mucha incertidumbre y angustia. Los trabajadores sienten que sus puestos están permanentemente amenazados y que no saben qué va a pasar con sus funciones. Se los somete a una situación de violencia que termina condicionando las decisiones que toman. En ese contexto, hablar de voluntariedad es engañoso.»
LCV: ¿Qué medidas están preparando para enfrentar esta situación?
Flavio Vergara: «Estamos organizándonos para visibilizar lo que está pasando y exigir que se frene el ajuste. Hay una convocatoria de ATE frente a Olivos para reclamar por la situación de los trabajadores estatales y denunciar este nuevo intento de reducir el Estado. Necesitamos defender los puestos de trabajo y las funciones públicas, porque detrás de cada trabajador hay una familia y un servicio que la sociedad necesita.»
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Alfredo Suhring: “Zivals no es solo un negocio, es parte de la historia de Buenos Aires”
La histórica disquería y librería Zivals, ubicada en la esquina de Corrientes y Callao, enfrenta la posibilidad de ser desplazada por las obras de la futura Línea F del subte. Alfredo Suhring explicó la importancia cultural del espacio, el impacto que tendría su pérdida y las alternativas para preservar el negocio.
LCV: Alfredo, ¿cómo están viviendo esta situación con Zivals y el proyecto de la Línea F?
Alfredo Suhring: «Estamos preocupados porque Zivals no es solamente un negocio. Es un lugar que tiene una historia muy importante y forma parte de la vida cultural de Buenos Aires. La posibilidad de que desaparezca o tenga que dejar su ubicación por las obras del subte nos genera una enorme incertidumbre.»
LCV: ¿Qué significa Zivals para la cultura porteña?
Alfredo Suhring: «Es un espacio que durante décadas fue un punto de encuentro para quienes buscan música, discos y libros. Por acá pasó muchísima gente y también artistas. Hay una historia que se construyó durante años, con un catálogo muy amplio y una relación con el público que no se puede reemplazar de un día para el otro.»
LCV: ¿Qué dimensiones tiene el negocio y cuántas personas trabajan allí?
Alfredo Suhring: «Tenemos un catálogo de alrededor de 50.000 títulos y una trayectoria de aproximadamente 55 años. Trabajan unas 40 personas. No es solamente el local y la mercadería: hay un equipo que conoce el material, atiende a los clientes y sostiene una actividad cultural que se fue construyendo a lo largo del tiempo.»
LCV: ¿Qué respuesta recibieron frente a la posibilidad de que las obras afecten el local?
Alfredo Suhring: «Hubo muestras de apoyo de mucha gente, incluidos artistas y personas vinculadas a la cultura. Eso demuestra que existe una valoración que va más allá de lo comercial. Entendemos que las obras públicas son importantes, pero también creemos que se deben buscar alternativas que permitan preservar un espacio con esta trayectoria.»
LCV: ¿Sería posible trasladar Zivals a otro lugar?
Alfredo Suhring: «Es una posibilidad que se puede analizar, pero no es sencillo. Un negocio con esta historia, con tantos títulos y con una ubicación tan identificada por el público no se traslada como si fuera cualquier comercio. Hay que evaluar qué alternativas existen y si permiten mantener la actividad y los puestos de trabajo.»
LCV: ¿Qué esperan de las autoridades?
Alfredo Suhring: «Esperamos que se escuche nuestro planteo y que se encuentre una solución. No estamos diciendo que no haya que hacer obras, sino que se tenga en cuenta la importancia cultural de Zivals. Sería una pérdida muy grande que desapareciera un lugar que forma parte de la historia de Buenos Aires.»
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Salvador Femenía: “El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie”
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 1,4% en las ventas minoristas por el Día de la Madre. Salvador Femenía, dirigente de la entidad, analizó la retracción del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las pymes.
LCV: Salvador, ¿cómo estuvieron las ventas por el Día de la Madre y qué mediciones hicieron?
Salvador Femenía: «Yo venía diciendo durante la semana pasada que no esperaba que hubiera un resultado muy distinto de lo que está pasando con el consumo. La medición mostró una caída del 1,4%. Es un dato que se suma a una tendencia que venimos observando desde hace tiempo.»
LCV: ¿Esa caída se suma a los retrocesos de años anteriores?
Salvador Femenía: «Sí. Hay que tener en cuenta que es una caída sobre otra caída. El fenómeno se viene acumulando y no empezó ahora. El consumo ya tenía dificultades, pero la situación actual sigue profundizando ese problema.»
LCV: ¿Cómo está el comercio minorista? ¿Qué pasa con los pequeños negocios?
Salvador Femenía: «Estamos atravesando una etapa en la que cambian las condiciones de la economía y también las formas de comercialización. Hay mucho comercio electrónico y eso modifica la actividad. Al mismo tiempo, el comercio minorista viene perdiendo empleo desde hace muchos años. En algún momento hubo cerca de dos millones de trabajadores de comercio; hoy la cifra es considerablemente menor.»
LCV: ¿Esa caída se produjo principalmente en los últimos tres años?
Salvador Femenía: «No toda. Hubo una caída importante en períodos anteriores y la situación se fue modificando con el tiempo. En los últimos años también hubo retrocesos, pero hay que observar el proceso completo. Además, existe informalidad y hay rubros que crecieron con grandes superficies comerciales que demandan muchos empleados. Aun así, el resultado general es una reducción de la cantidad de puestos de trabajo.»
LCV: La caída del empleo también significa menos consumo. Si hay menos trabajadores con ingresos, hay menos personas que pueden comprar. ¿Cómo repercute eso en los comercios?
Salvador Femenía: «La situación del consumo viene muy mal y se nota. Las empresas pymes hacen un esfuerzo importante para sostenerse, mantener a sus empleados y contar con mercadería. Pero si la demanda cae, llega un momento en que resulta muy difícil mantener la actividad.»
LCV: ¿Qué ocurre con los comercios de distintos rubros, desde los kioscos hasta las zapaterías?
Salvador Femenía: «Hay dificultades en muchos sectores. La situación no es uniforme, porque cada rubro tiene sus particularidades, pero el problema general es la caída de la demanda. Los comerciantes necesitan vender para cubrir sus costos y sostener sus negocios. Si las ventas no alcanzan, se complica mantener los locales abiertos y conservar el empleo.»
LCV: ¿Qué diálogo tienen con la Secretaría de Comercio y con el Ministerio de Economía? ¿Pueden plantearles estas dificultades?
Salvador Femenía: «Tenemos algunos contactos con la Secretaría de Comercio y con la Subsecretaría Pyme, pero en la práctica no son áreas que tomen las decisiones centrales. No encontramos un interlocutor que pueda articular respuestas concretas a los problemas que estamos planteando.»
LCV: ¿La caída del consumo se explica principalmente por los precios o por la falta de ingresos?
Salvador Femenía: «No descarto que haya otros factores, pero lo que vemos con claridad es una fuerte caída de la demanda. Cuando una persona tiene que elegir entre comprar un producto o pagar otros gastos esenciales, el consumo se resiente. Los ingresos no alcanzan para sostener el nivel de compras que los comercios necesitan.»
LCV: ¿Qué pasó con los salarios y el poder adquisitivo?
Salvador Femenía: «Durante 2025 hubo un retraso salarial de entre el 10% y el 14%, aproximadamente. Las paritarias posteriores se fueron ubicando en niveles cercanos a la inflación, pero eso no significa que se haya recuperado lo perdido. Además, cada vez hay que destinar una mayor proporción del ingreso familiar al pago de los servicios públicos.»
LCV: ¿Qué peso tienen los alquileres en la estructura de costos de los comercios?
Salvador Femenía: «Los alquileres son un problema importante porque los propietarios de los locales no suelen bajar los valores. Es una variable bastante rígida. Siempre representaron un costo alto para el comerciante, pero en una situación de caída de ventas se vuelven todavía más difíciles de afrontar. He conocido casos de locales que se abrieron desde cero, lograron consolidarse y después, al momento de renovar el contrato, se encontraron con aumentos muy grandes. En algunos casos, el propietario termina apropiándose de parte del esfuerzo que hizo el comerciante, a través de alquileres elevados o del cobro de un valor llave.»
LCV: Es una situación muy difícil para las pymes, que tienen que pagar el alquiler del negocio, los servicios y, muchas veces, también el alquiler de su propia vivienda.
Salvador Femenía: «Exactamente. La situación es muy complicada para el pequeño comerciante, que tiene que sostener el alquiler del local, los gastos de su hogar y servicios cada vez más onerosos. El comercio que subsiste hace un esfuerzo muy grande para mantenerse en pie.»