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Planeta Giussani | ¿Y ahora, qué?
Un mes en el Planeta Mundial. Fiesta pagana de nuestro Dios en las alturas. Un dios hereje y argentino. Sí, nos invitó el Diez y allí fuimos.
Días intensos en los que aprendí tantas cosas. Me entusiasmé, leí, pensé, soñé, sufrí, caminé, volví a leer, escribí, me enteré, soñé de nuevo, y así hasta hoy. Último día de fiesta. Borrachera mundial. Empiezo a presentir ese volver resacoso a la vida diaria.
Argentina ya ganó -bah, el seleccionado argentino, el mérito es todo de ellos, a no sacar rédito propio ni conclusiones facilongas-. Llegamos a los tropezones, pero llegamos. Estamos en la final y el resultado puede ser tan caprichoso que casi ni importa. En realidad, este es el mundial de Messi. El mundo entero quiere regalarle a Messi este homenaje. Y se le agrega la aparición de Julián Alvarez, la sombra de un ángel que asoma y quizás toma la posta. Felicidad absoluta, quizás estamos frente a un hecho histórico.
Todo mundial es político. Lo sabemos, como la vida misma. Por eso nunca sacamos los pies de la tierra, aun dejándonos llevar por la emoción de los cantitos de la hinchada más pasional y creativa, junto a las gambetas y los goles.
En este mes no solo saltamos al son del futbol. Descubrimos Qatar. Un país imposible. Película de ciencia ficción. El futuro a nuestros pies. Y el futuro resultó un delirio. Jeques que compraban a voluntad a legisladores europeos, muchos de ellos italianos ‘de izquierda’ para peor; ciudades seminazis que se alzaban de manera épica para vivir un mes de emociones y ganar mucho dinero a futuro, aunque fuese necesario que centenares de personas murieran para construir esa entelequia. Un loco que entraba a la cancha y pedía por las mujeres de Irán, también italiano (se las ingenió Italia para figurar en este mundial). Salpicado como nunca por la corrupción y la muerte, el futbol también fue protagonista en Irán: un jugador condenado a la horca por salir a manifestar en favor de la lucha de las mujeres. Ya son 300 los muertos en Irán. Su seleccionado participó del mundial, un paso fugaz que sirvió para que demostraran su oposición al régimen, único equipo que se negó a cantar su himno nacional.
Africa estuvo presente como nunca. Hinchamos por Marruecos y Senegal con igual énfasis que por Argentina. Empatizamos rápido con los africanos y ellos demostraron estar a la altura de los mejores. ¿Quién fue la revelación del mundial? No tengo dudas: Bono. ¿Cómo no amarlo? Un matador en el arco que nunca pierde la sonrisa. Admirador del burrito Ortega que sabe hablar en argentino si es el caso. Rechazó formar parte del seleccionado español, eligió el de su tierra de origen, Marruecos. Brindó una conferencia de prensa y habló en árabe, ante el disgusto de los periodistas internacionales.
Y mientras Bono es la revelación en Qatar, aquí hay millones de desheredados, humillados y vilipendiados luchando por su bono. Caos de tránsito dicen los bienpensantes. Como si los ladrones fueran ellos, los molestos, los pardos que cortan calles y no dejan que los ‘ciudadanos’ -porque parece que para tener ese título debes tener un auto, o ser un ‘buen ciudadano’ hiperexplotado, con un empleo que te obliga a tomar varios bondis, sin chistar ni llegar tarde-.
En fin, ya estoy caminando de lado, demasiado fútbol, demasiado entusiasmo, demasiada argentinidad. Empieza a dolerme la cabeza. Y todavía nos falta el último grito de gol. El aliento final. Allí estaremos, como siempre, con la emoción a flor de piel. Ojalá sirva para que sigamos reconociéndonos en el otro, en sus anhelos y fracasos, y no quede todo ese amor solo en la cancha. Lo vamos a necesitar.
Hoy levantemos la copa porque Argentina ganó -en la cancha, claro, en Qatar-. Acá festejamos el mundial, con los trabajadores al frente, como debe ser y seguiremos peleando por un mundo mejor. Nos vemos en la calle.
LCV
«Autorrepresentación y mitos de la memoria obrera». Charla con el historiador italiano Camillo Robertini
Camillo Robertini es un historiador italiano que tuvo un intercambio universitario en Argentina y eligió para su tesis de doctorado la historia de la Fiat en Argentina. Hijo de una familia de izquierda, llegó al ‘país de las revoluciones’ con una mirada impregnada de imágenes del Cordobazo o el Rosariazo, de puebladas y rebeliones. Comprobó que había cantidad de estudios, ensayos y bibliografía sobre la lucha obrera en nuestro país. Curiosamente, nadie apuntó su mirada hacia aquellos trabajadores que no fueron igual de combativos. Cuyos líderes no eran Tosco, Piccinini ni Ongaro.

Cómo entender lo que pasó en el país si nadie estudiaba a ‘los otros obreros’? Los que no estaban dispuestos a dar sus vidas por la revolución. Eligió la planta de Palomar de la FIAT, cuyos delegados obedecían al vandorismo en los sesenta. Entrevistó a decenas de obreros, consultó archivos estatales, militares, policiales, empresarios, tanto argentinos como italianos, y escribió «Erase una vez la Fiat en Argentina (1964-1980)». Un material imprescindible para comprender el ascenso y caída del desarrollismo, el mito del progreso o del ascenso social. Aquí la versión completa de la charla realizada por Zoom por Laura Giussani C. desde el corazón de Italia, su centro geográfico en Umbria, y el profesor Robertini desde el sur profundo, en Messina.
En tiempos de Reforma Laboral, mientras Patricia Bullrich arenga empresarios para volver a aquellos buenos tiempos en los que cada fábrica negociaba con el sindicato local, y la FIAT Palomar tenía una dirigencia por demás dialoguista, en donde los obreros respondían a la propaganda del buen empresario paternalista que los invitaba a formar parte de una gran familia, que se jubilaba en el mismo establecimiento en el que había obtenido su primer trabajo, mientras la policía provincial realizaba informes sobre posibles organizadores subversivos. En esa planta ‘no combativa’ igual fueron secuestrados 14 obreros. Una entrevista sin prejuicios, que nos ayuda a entender que buena parte de esa clase media argentina, que apoyó el golpe, estaba conformada por obreros e hijos de obreros, también. Muchos de los cuales entraron a formar parte del país pobre y endeudado que los militares dejaron y la democracia no quiso o no pudo revertir. Hoy el 50% de los habitantes no ganan lo suficiente para comprar una canasta básica. Por eso, tenemos que revisar nuestra historia, no apelar sólo a la memoria. Agradecemos a Camilo Robertini por ayudarnos en este recorrido.
Internacionales
El día que todos gritamos «No al Rey».
Planeta Giussani desde Italia. El día que todos gritamos No King. No sólo en Estados Unidos, en varios países europeos también. Roma tuvo la marcha más grade de la región, con 300.000 personas en Roma y una convocatoria a 10, 100, 1000 plazas que se hizo sentir en ciudades y pueblos. Aquí el relato de Laura de una ‘giornata particolare’
LCV
50 Años. La falacia de la memoria completa y las verdaderas razones de la masacre, por Laura Giussani C.
El año pasado, una investigación especial de LCV echaba luz sobre las características de Agustín Laje y otros personajes que impulsan el discurso de la memoria completa, educados por el Opus Dei y una escuela de anti-insurgencia del Pentágono. Más allá de las ideologías, como concepto es inadecuado pensar en una ‘Memoria Completa’.
La búsqueda de una explicación única y absoluta, buscar una ‘completitud´de la memoria es simplemente imposible. Alguien decía por ahí, «las cosas no son como son sino como se las recuerda». Tampoco es acertado analizar lo que significó el golpe militar sin darle una proyección histórica. No basta la memoria, aún si la Historia tampoco es completa, al menos se basa en documentación que puede ser contrastada o complementar los conocimientos ya adquiridos. En este caso, carecemos de documentación por estricta decisión del gobierno militar que no aportó los datos necesarios para dar con los desaparecidos.
Si hablamos de razones históricas, disputar entre números de muertos no sólo es mezquindad asesina, también inconducente -inútil repetir que no es lo mismo la acción de grupos revolucionarios o sectores de oposición que la violación sistemática de reglas elementares de humanidad de parte del Estado-. Sin mencionar que era un gobierno ilegal que se apropio de todos los recursos del Estado gracias al apoyo de los grandes grupos económicos, sectores eclesiásticos y la venia de Estados Unidos que aportó su escuela de la Américas para enseñar los últimos avances en represión y tortura. Un horror por dónde se lo vea.
El tema es porqué necesitaron utilizar esa crueldad. Es cierto que todos sabíamos que se venía un golpe. Algunos lo esperaban con alivio, otros pensaban que formaría parte de la ya conocida experiencia de gobiernos militares en el país desde el año 1930 en adelante. Nadie -nadie- imaginó que habría campos de concentración en Argentina, con un plan de tortura y persecusión de una crueldad inenarrable. Tanta fue la perversidad, que dejaron que algunos de los sobrevivientes de las catacumbas salieran y pudieran contar lo que allí ocurría. Necesitaban sembrar el terror, y lo hicieron. Para qué?
