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Cosa de locos, por Laura Giussani Constenla
Había una broma muy popular en los noventa que decía: “Basta de hechos, queremos promesas”. Eran los dorados años de Menem: pizza y champagne, un líder de pacotilla con patillas que vendió el país mientras muchos puteaban pero los más reían de sus ocurrencias. Era simpático, hacía chistes y cumplía con las fantasías de los argentinos: tener una ferrari y muchas amantes. Isidorito Cañones en la Casa Rosada. Así quedamos, con la resaca de una fiesta con Cachorra, sin un peso, viendo si el tío milico o alguien nos seguía manteniendo. Tío no había pero el FMI siempre mantiene gustoso a políticos fiesteros. Esto es vida, pensaría Isidoro.
Ahora, Milei. Pasaron apenas diez días desde que ‘el loco’ ganó. Tan loco como Menem y tan bobo como Macri. Las Tres M. Se acabó la incertidumbre: Milei será presidente. Hoy podríamos pintar: “Basta de certezas, queremos dudas”. Todavía no asumió, ojalá pudiéramos poner nuestro granito de duda. Pero nada, el tipo, dale que va, de mal en peor. Como buenos optimistas, hubo quienes apostaron al loco lindo. Cuando no tenés nada que perder, la ruleta rusa se convierte en un juego. Medio país decidió jalar el gatillo.
Uno de los caballitos de batalla de los neolibertarios fue ‘la campaña del miedo”. La campaña terminó, y Mambrú no volvió más. Ahora son ellos, los ganadores absolutos de todo absolutismo, quienes decidieron dar un paso adelante. Pasamos de la ‘campaña del miedo’ del peronismo a la “campaña del terror” del próximo gobierno.
La futura ministra de Relaciones Exteriores (¿cancillera?) avisa : compren generadores ‘ya’ porque se agotarán. El que avisa no es traidor: hay que pasar el verano. El presidente electo no quiso asegurar el pago de los aguinaldos: “No hay plata”, avisó como buen no traidor. No contento con eso, fue por más y pronosticó una posible ‘estanflación”. No digan que conocían esa palabreja, se nota que es el primer presidente economista de la historia del país, todos tuvimos que recurrir al diccionario: “Estanflación: Situación económica de un país que se caracteriza por un estancamiento económico a la vez que persiste el alza de los precios y el aumento del desempleo.” Chocolate por la noticia! Medio país lo votó porque imaginaba que él podía con esos poderes mágicos que tiene su hermana evitar el choque. Para eso, seguíamos con Massa que al menos tiene la promesa fácil, cara de póker y años de deformación política. Además, en las malas te regala alguito ¡Que vuelva la ‘campaña platita’!
Nuestro ministro de economía es el amigacho de Macri, Toto Caputo, pero, ojo, attenti a lo que dicen los periodistas políticos: es el amigacho pero ‘no lo puso Macri’ -¿a quién diablos le importa quién lo puso? Ahí está el tipo que tuvo el record de emitir deuda a 100 años y obtuvo 44.000 millones de dólares del FMI que nunca si vieron por estos lares-. Los Caputo, dueños de Mirgor, una de las mayores empresas de Tierra del Fuego, que hace rato que viene siendo noticia por el proyecto de un multipuerto en Río Grande que unos dicen que es de los chinos y otros que no y en eso andan tratando de entender. Bien, la empresa del futuro ministro de economía suspendió contratos y adelantó vacaciones. Paró la producción. Parece que no tiene ‘insumos de importación’ -cuando yo era chica creo que esas cosas no existían, si no había, se fabricaba acá, pero esto del mundo global es muy complicado-.
Ganó el loco, y por ahora sabemos pocas cosas: Bullrich a Seguridad, Caputo a Economía, y el señor serio Guillermo Francos Ministro del Interior, en Trabajo iría un tal Omar Yasín, pichón de Triaca (h), pero no se confundan, que Macri nada que ver. Para tranquilizar a los peronistas, incorporaron a Barra en la Procuración del Tesoro y Martín Menem de Presidente de la Cámara de Diputados -se acuerdan del hermano Eduardo? éste es el hijo- ¿qué puede salir mal? Macrismo y Menemismo explícito. Milei y todas sus emes. La única K que resta es Cruella De Ville Karina. Ay.
“Es loco pero no boludo”, piensan unos. Yo me quedo con la frase de mi abuelita: “Mirá, hijita, hay locos lindos y locos de mierda”.
LCV
«Autorrepresentación y mitos de la memoria obrera». Charla con el historiador italiano Camillo Robertini
Camillo Robertini es un historiador italiano que tuvo un intercambio universitario en Argentina y eligió para su tesis de doctorado la historia de la Fiat en Argentina. Hijo de una familia de izquierda, llegó al ‘país de las revoluciones’ con una mirada impregnada de imágenes del Cordobazo o el Rosariazo, de puebladas y rebeliones. Comprobó que había cantidad de estudios, ensayos y bibliografía sobre la lucha obrera en nuestro país. Curiosamente, nadie apuntó su mirada hacia aquellos trabajadores que no fueron igual de combativos. Cuyos líderes no eran Tosco, Piccinini ni Ongaro.

Cómo entender lo que pasó en el país si nadie estudiaba a ‘los otros obreros’? Los que no estaban dispuestos a dar sus vidas por la revolución. Eligió la planta de Palomar de la FIAT, cuyos delegados obedecían al vandorismo en los sesenta. Entrevistó a decenas de obreros, consultó archivos estatales, militares, policiales, empresarios, tanto argentinos como italianos, y escribió «Erase una vez la Fiat en Argentina (1964-1980)». Un material imprescindible para comprender el ascenso y caída del desarrollismo, el mito del progreso o del ascenso social. Aquí la versión completa de la charla realizada por Zoom por Laura Giussani C. desde el corazón de Italia, su centro geográfico en Umbria, y el profesor Robertini desde el sur profundo, en Messina.
En tiempos de Reforma Laboral, mientras Patricia Bullrich arenga empresarios para volver a aquellos buenos tiempos en los que cada fábrica negociaba con el sindicato local, y la FIAT Palomar tenía una dirigencia por demás dialoguista, en donde los obreros respondían a la propaganda del buen empresario paternalista que los invitaba a formar parte de una gran familia, que se jubilaba en el mismo establecimiento en el que había obtenido su primer trabajo, mientras la policía provincial realizaba informes sobre posibles organizadores subversivos. En esa planta ‘no combativa’ igual fueron secuestrados 14 obreros. Una entrevista sin prejuicios, que nos ayuda a entender que buena parte de esa clase media argentina, que apoyó el golpe, estaba conformada por obreros e hijos de obreros, también. Muchos de los cuales entraron a formar parte del país pobre y endeudado que los militares dejaron y la democracia no quiso o no pudo revertir. Hoy el 50% de los habitantes no ganan lo suficiente para comprar una canasta básica. Por eso, tenemos que revisar nuestra historia, no apelar sólo a la memoria. Agradecemos a Camilo Robertini por ayudarnos en este recorrido.
Internacionales
El día que todos gritamos «No al Rey».
Planeta Giussani desde Italia. El día que todos gritamos No King. No sólo en Estados Unidos, en varios países europeos también. Roma tuvo la marcha más grade de la región, con 300.000 personas en Roma y una convocatoria a 10, 100, 1000 plazas que se hizo sentir en ciudades y pueblos. Aquí el relato de Laura de una ‘giornata particolare’
LCV
50 Años. La falacia de la memoria completa y las verdaderas razones de la masacre, por Laura Giussani C.
El año pasado, una investigación especial de LCV echaba luz sobre las características de Agustín Laje y otros personajes que impulsan el discurso de la memoria completa, educados por el Opus Dei y una escuela de anti-insurgencia del Pentágono. Más allá de las ideologías, como concepto es inadecuado pensar en una ‘Memoria Completa’.
La búsqueda de una explicación única y absoluta, buscar una ‘completitud´de la memoria es simplemente imposible. Alguien decía por ahí, «las cosas no son como son sino como se las recuerda». Tampoco es acertado analizar lo que significó el golpe militar sin darle una proyección histórica. No basta la memoria, aún si la Historia tampoco es completa, al menos se basa en documentación que puede ser contrastada o complementar los conocimientos ya adquiridos. En este caso, carecemos de documentación por estricta decisión del gobierno militar que no aportó los datos necesarios para dar con los desaparecidos.
Si hablamos de razones históricas, disputar entre números de muertos no sólo es mezquindad asesina, también inconducente -inútil repetir que no es lo mismo la acción de grupos revolucionarios o sectores de oposición que la violación sistemática de reglas elementares de humanidad de parte del Estado-. Sin mencionar que era un gobierno ilegal que se apropio de todos los recursos del Estado gracias al apoyo de los grandes grupos económicos, sectores eclesiásticos y la venia de Estados Unidos que aportó su escuela de la Américas para enseñar los últimos avances en represión y tortura. Un horror por dónde se lo vea.
El tema es porqué necesitaron utilizar esa crueldad. Es cierto que todos sabíamos que se venía un golpe. Algunos lo esperaban con alivio, otros pensaban que formaría parte de la ya conocida experiencia de gobiernos militares en el país desde el año 1930 en adelante. Nadie -nadie- imaginó que habría campos de concentración en Argentina, con un plan de tortura y persecusión de una crueldad inenarrable. Tanta fue la perversidad, que dejaron que algunos de los sobrevivientes de las catacumbas salieran y pudieran contar lo que allí ocurría. Necesitaban sembrar el terror, y lo hicieron. Para qué?