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Sin intermediarios, pero no tanto: CONIN en el ojo de la tormenta

Desconfiado de algunos referentes de organizaciones sociales a quienes señalan como diabólicos aprovechadores del hambre, el gobierno decidió repartir toneladas de alimentos que tenía escondidos, y al borde de su vencimiento, a través de dos instituciones que, al parecer, suponen inmaculadas: el Ejército Argentino y la Fundación CONIN.

Mientras se desconoce la aptitud de los militares en cuestiones sociales –obviemos los antecedentes históricos que son de público conocimiento: torturas, secuestros, asesinatos y robo de bebés, temas por los cuales todavía no han dado respuesta- llama la atención la fe puesta en la pericia del polémico Dr. Abel Albino, fundador de CONIN (Cooperadora para la Nutrición Infantil), organización que desde 1993 obtuvo diversas dádivas para acabar con el hambre de los niños, firmando convenios y cobrando por tan emérito objetivo. Es decir, una intermediación equivalente a la que tuvieron hasta hoy las organizaciones sociales de izquierda pero con otro sesgo político, el Dr Albino tiene una ideología cercana al Opus Dei.

Por lo que se sabe hasta el momento, los camiones del Ejército distribuirán las 500 toneladas de comida amarrocada por el Ministerio de Capital Humano, llevándolo a las puertas de los 100 ‘centros de asistencia’ de la denominada ‘Familia CONIN’. Así describe su funcionamiento la página oficial de la Fundación, conin.com.ar: “Distintas organizaciones se han sumado, adoptando la Método CONIN, que es monitoreada desde Fundación CONIN, conformando así la “Familia CONIN”, una red de Centros distribuída en todo el país. Cada entidad debe cumplir requisitos para ser una franquicia solidaria, con independencia en su gestión. Actualmente, existen más de 100 Centros CONIN franquiciados distribuidos en 17 provincias de la Argentina.  A su vez, existen Centros CONIN en la República del Paraguay, en la República del Perú, Venezuela, y en Gambia (África Ecuatorial).”

Es decir, se utilizarán los camiones militares para llevar los alimentos a estos ‘centros franquiciados’ de la fundación y su distribución será discrecional de acuerdo al criterio de cada uno de ellos ya que ‘tienen independencia de gestión’.

¿Quién es el Dr. Abel Albino?

En el año 2020, el gobernador de Salta,  Gustavo Sáenz, le encomendó a la fundación del Dr. Albino la tarea de hacerse cargo de la lucha contra la mortalidad infantil por falta de alimentación,  otorgándole 100.000.000 de pesos, el equivalente a un millón y medio de dólares de la época,  para la apertura de 30 “centros de atención de la primera infancia”. Nadie pareció escandalizarse por esta tercerización provincial.

Dos años antes de esa tarea encomiable en Salta, el Dr. Albino había expuesto sus científicas ideas ante el Congreso de la Nación durante el Debate por la Interrupción Voluntaria del Embarazo. “El preservativo no funciona”, “el SIDA puede atravesar la porcelana”, concepto que ya había esbozado en sus varios libros, a los que podemos agregarle:  “las mujeres deben esforzarse por ofrecer al hombre su virginidad tanto física como moral”, “El sexo es una maravilla que tenemos para contribuir a la obra de Dios, no para divertirse”; “La masturbación es una adicción y genera angustia”, entre otros. La ministra Sandra Pettovello eligió el 3 de junio, noveno aniversario de la multitudinaria marcha del movimiento Ni una Menos, para difundir la elección de su hombre de confianza para alimentar a los niños.

La Cooperadora Nutrición Infantil tuvo su primera sede en Argentina en 1993, en la provincia de Mendoza, luego de que las ideas del multipremiado médico chileno, Fernando Monckeberg Barros, cruzaran la cordillera. Se trata de un hombre admirado por el dictador Augusto Pinochet, quien, en 1974, le encomendó la creación y la secretaría ejecutiva del Consejo Nacional para la Alimentación y Nutrición (CONPAN), un organismo interministerial. Su estrella siguió creciedo en dictadura y en 1975 fundó la Corporación para la Nutrición Infantil (CONIN).

“LAS GUAGUAS MONCKEBERG”

Fernando siempre contó con el apoyo y el aval de su hermano mayor Gustavo Monckeberg, también médico y de larga trayectoria política. Ambos seguían las ideas de Dios y eran fervientes militantes antiabortistas. Cuando una empleada del fundador de CONIN quedó embarazada a los 18 años y quiso abortar acudieron al gran hermano Gustavo que sabía qué hacer en esos casos: convencerla de que no lo haga y entregarle el bebé. Todo se supo por una investigacion llevada adelante por la revista CIPER de Chile, luego de recibir la denuncia de una mujer de 40 años que supo que era adoptada a los 34 y comenzó a tender redes por internet en busca de su familia. Empezaron a entrecruzarse datos y comprendieron que no era la única, existía una red de adopciones ilegales.

En el 2014 estalló un escándalo por adopciones irregulares que ponían en el centro a Gustavo Monckeberg, uno de los obstetras más reconocidos de su tiempo. Finalmente, su familia admitió la entrega de bebés por parte de Gustavo y lo justificó por considerar que más de un centenar de niños entregados por el médico entre los años 60 y 80 no fue un delito sino una “opción por la vida”.

De acuerdo a una investigación de La Tecla, el propio Fernando Monckeberg fue el primero en dar testimonio sobre las actividades de su hermano. Se disculpó por las lagunas de memoria dada su avanzada edad, por entonces tenía 87 años, recordaba vagamente el caso de su empleada: “Una niñita embarazada de 18 años estaba liquidada en esa época. Yo estaba consciente de que era lo mejor que se podía hacer. Mirar esto con ojos de hoy es absurdo. Era una práctica corriente de los ginecólogos de ese tiempo”, comenta el pediatra, desde su oficina en Conin (Corporación para la Nutrición Infantil)”. El affaire fue denominado por la revista de investigación chilena, CIPER, “Las guaguas de Monckeberg”.

Las denunciantes “apuntaron a su hermano como la figura central en una trama que hizo caer al sacerdote Gerardo Joannon bajo investigación del Tribunal Eclesiástico y de la Fiscalía Centro Norte. Hasta el momento, el Sename cuenta 11 denuncias, mientras que la página NosBuscamos.cl (ver recuadro) ya tiene más de 1.800 testimonios de chilenos que preguntan por sus verdaderas raíces. El apellido Monckeberg se repite innumerables veces en sus registros”, asegura la revista La Tecla.

Uno de los últimos reconocimientos recibido por el Dr. Fernando Monckeberg fue el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Nacional de Cuyo, Argentina, de la mano de el DR. Abel Albino, su discípulo mendocino.

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“La ultraderecha es el cuco que saca la burguesía para imponer la agenda”, por Álvaro Hilario

Luego del resultado de las elecciones al Parlamento Europeo, conversamos con Alvaro Hilario, corresponsal de La Columna Vertebral en el País Vasco, para analizar el significado de lo que se presenta como una victoria generalizada de la ultraderecha en ese continente. Aquí sus principales definiciones.

“Existe un gran desapego en general por la elecciones del Parlamento Europeo. Los títulos de Clarín, por ejemplo, que buscan extrapolar el hecho de que no se trata de elecciones nacionales, y habla de una victoria de la ultraderecha en Europa es engañoso. Aunque no deja de ser preocupante el resultado.”

“Quien quedó peor parado fue Macron, un fenómeno a analizar. Clarín está intentando ligar la victoria de la ultraderecha en Francia para legitimar la extrema derecha también en España, obviando que son elecciones europeas, que poco tienen que ver con la legitimidad que eso puede tener en cada país. La escasa participación en Francia, que es un país muy politizado y movilizado, puede llegar a indicar un rechazo a definir su situación con el voto, algo parecido a lo que pasaba en Argentina en el año 2000. Es una situación muy interesante.”

Macrón ya tenía pensado adelantar las elecciones legislativas para solucionar su minoría en el Congreso.

“Este triunfo de la ultraderecha francesa, en donde votó el 52% del electorado, tuvo como consecuencia inmediata que el presidente haya adelantado las elecciones legislativas. Pero no fue una decisión tomada en caliente porque las encuestas ya anunciaban el resultado. En Francia el régimen es presidencialista, el presidente tiene mucho poder, el legislativo también, y Macrón no tiene mayoría en el parlamento por lo cual le está costando sacar cualquier ley. Por eso, esto ya lo tenía pensado. Esto que ha pasado en Francia, decir que Macron ha escuchado al pueblo y por eso quiere las elecciones legislativas, es una trampa. Macron ya lo tenía pensado desde antes. Está intentando solucionar este atasco que tiene en la legislatura, es una trampa, es una salida hacia adelante.”

De los grandes temas europeos, como ser la guerra, los presupuestos, la industria armamentística o la inmigración, no se ha dicho nada en campaña

“Algo parecido hace Pedro Sánchez en España, presentarse como que la opción fuera ‘él o la barbarie’. Identificarse como el defensor de los valores republicanos contra la extrema derecha. De esta forma pretende concentrar todo el voto que no sea de ultraderecha para su partido. Durante la campaña, en España se embarró la cancha con chicanas como la supuesta corrupción de la mujer de Sánchez, pero de los grandes temas europeos como ser la guerra, los presupuestos, la industria armamentística, la inmigración, entre otros, de eso no se ha hablado, salvo la derecha con las típicas cantinelas sobre la inmigración y la delincuencia. Otra cosa que hay que tener en cuenta es que en la mayoría de los estados no se han llegado al 50 %, en muchos de ellos apenas arañaron un 20 o 30%.”

“El fenómeno Macron complica a la socialdemocracia europea porque está desarrollando una política que ya quisiera aplicar la extema derecha. Una política muy antisocial, muy antipopular, que está levantando protestas en la calle, huelgas generales, una rebelión que viene desde hace cinco años con los chalecos amarillos en adelante. Macron se ha puesto la soga al cuello.”

En Polonia o Hungría están escarmentando la pérdida de libertades. Ya no hay diferencia entre los tres poderes.

“Otro fenómeno curioso es que en los países del ‘Este’, gobernados por la extrema derecha, también hubo una sorpresa. En Polonia, por ejemplo, perdió las mayoría el partido de extrema derecha que viene gobernando desde hace tiempo. Lo mismo ocurre en Hungría. Están escarmentando la pérdida de libertades que están teniendo. Yo no soy un defensor de esta democracia burguesa representativa, pero en sitios como en Hungría y en Polonia ha desaparecido la diferencia clásica entre los tres poderes, a un nivel que ha escandalizado a la Unión Europea.”

“Es muy difícil hablar de Europa entre 25 Estados, distintas culturas, distintas lenguas, hay que ver para qué sirve el Parlamento Europeo, si bien tiene las funciones de contralor que tiene cualquier parlamento estatal, también está su poder legislativo, pero es un poder legislativo que comparte con el Consejo. Y el Consejo son los Estados, el Consejo es la reunión de los ministros de cada rubro, la función legislativa del parlamento está subordinada a lo que ya antes han cocinado los gobiernos. En cierto modo, es una función legislativa decorativa, el Parlamento Europeo pinta bastante poco dentro del entramado en donde aún los gobiernos de cada país son los que siguen legislando en gran medida.”

Lo que hay es un trasvasamiento entre derechas. Entre partidos fascistas y conservadores

“Lo que hay es un trasvasamiento entre derechas. Entre diferentes partidos fascistas y los conservadores. Pero la ultraderecha es el mamarracho, es el cuco que saca la burguesía para imponer la agenda. Aquí supuestamente tenemos un gobierno progresista pero que está haciendo fuerza para incrementar el presupuesto militar. La socialdemocracia ha hecho suyas todas las políticas duras en contra de la inmigración, a favor de la industria armamentística, del recorte a los gastos sociales, es decir, ha hecho suyas las principales políticas de la derecha. A la socialdemocracia sólo le ha quedado la defensa de lo público frente a los recortes y frente al desarme del Estado. Por eso la abstención es principalmente de la gente de izquierda.”

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“A Teresa la mató la policía”, por Hernán López Echagüe

El sábado 8 de junio, a los 89 años, falleció Miguel Rodríguez, el padre de Teresa Rodríguez, asesinada por una bala de la policía provincial en 1997 durante la represión de uno de los primeros piquetes contra el menemismo en Cutral Có, Neuquén. Sus padres lucharon toda la vida para obtener justicia. Murieron sin tenerla. Flor, su mamá, murió en el 2021. En este relato, las razones por las que fue asesinada Teresa Rodríguez quien se convirtió desde entonces en una bandera de lucha.

En su memoria, y la de todos los argentinos, Hernán López Echagüe comparte con el Archivo LCV un capítulo de su libro “La Política está en otra parte”.

Lunes 17

“El Cutralcazo fue fundamental”, me dice Juan al tiempo que, en vano, intenta sintonizar una estación de radio. “Podría decirse que muchos de los nuevos movimientos del país lo tomaron como ejemplo de lucha”. No sé cómo diablos agradecerle semejante gentileza; ha trabajado toda la noche, hasta las seis de la mañana, y ahora, las once ya, está a mi lado, garboso, lleno de energía, conduciéndome en su auto hacia Cutral-Có, ciudad que, suficiente fue anoche comentárselo al descuido, quería conocer, por su historia y con la idea de hacerme una escapada a la casa de los padres de Teresa Rodríguez. Pasamos por Plottier, luego Senillosa; la ruta es una infinita alameda de especies encumbradas y raquíticas tras la cual se extienden miles de manzanos quemados por la helada. Durante el viaje sólo hablamos acerca de las sucesivas puebladas que han signado la historia de los últimos años de la ciudad. El primer Cutralcazo, en junio de 1996, espontánea reacción de los pobladores que resolvieron ganar las calles enterados de que el gobernador Sapag pretendía derogar un acuerdo con la empresa canadiense Agrium para establecer una fábrica de fertilizantes; los piqueteros lograron no ya expulsar a los gendarmes, también la restitución de los servicios de gas y energía eléctrica a los desocupados y cientos de subsidios de desempleo. La pueblada de abril de 1997, cuando docentes, desocupados, estudiantes y coordinadoras de padres ocuparon las rutas y cortaron puentes a lo largo de tres días; la Gendarmería y la policía provincial, aleccionadas por la derrota anterior, acrecentaron de manera inaudita el número de la tropa y, no conformes con el desalojo de la ruta, irrumpieron en la ciudad a la caza de piqueteros; el pueblo no lo toleró; más de quince mil personas salieron de su hogar para hacer frente a la demencial invasión; al cabo de la indiscriminada represión, y más allá de decenas de heridos, en el asfalto de la ruta 17 quedó tendido el cuerpo de Teresa Rodríguez, mujer de veinticinco años, casada, tres hijos, empleada doméstica, víctima del balazo que le disparó un agente de la policía. De todas las semillas confiadas a la tierra, escribió Balzac, la que mayores y más poderosos frutos rinde es la sangre vertida por los mártires. El asesinato de Teresa Rodríguez ha sido un cabal ejemplo, pues el simple grito de su nombre, no sólo en Cutral-Có, sino en todos los cantos del país, adquirió una magnitud impensada.

En el acceso a Plaza Huincul me distrae la figura de un colosal dinosaurio, verdadera mole construída con varillas de hierro. Al pie, un gran cartel: “Plaza Huincul, cuna del dinosaurio más grande del mundo”. Veinte kilómetros más adelante, llegando a la plaza central de Cutral-Có, nos encontramos con Albino Tricanao, militante de Izquierda Unida que ha vivido la cruda experiencia del Cutralcazo y forma parte de un MTD. Innecesario es que refiera su ascendencia mapuche; el pelo azabache, liso y brillante, el tono de su voz y los rasgos de su cara se encargan de comunicármelo. Le sorprende mi visita. “Después de la pueblada vinieron todos. Hebe de Bonafini, los partidos de izquierda, todos; ahora es como que no hay nadie, se han olvidado, y la desocupación ya alcanza a doce mil personas, hay mucha bronca contenida, porque además hay cientos de procesados; cada dos semanas me citan a los tribunales, por atentado a la autoridad en una, otra por no dejar desenvolver normalmente el funcionamiento del municipio; me han allanado la casa, pero nunca me han detenido”. Albino tiene 33 años, diez hermanos, y nació en una familia de “crianceros”, es decir, gente que se ocupa de la cría de animales en el campo; con amargura cuenta que de la cultura mapuche a sus padres sólo les ha quedado la sabiduría para el telar. “Al menos tengo el apellido, que significa `caminante´, y buen honor le hago”. Al igual que Mosconi, Cutral-Có y Plaza Huincul son pueblos que florecieron, y posteriormente se difuminaron, a la sombra de YPF, razón por la cual todos los jóvenes cursaban estudios en escuelas técnicas, como Albino lo hizo, con la esperanza de conseguir empleo en la empresa todavía estatal. “La privatización acabó con todo, el éxodo de gente fue grande, la desocupación increíble. Fueron los años en que el Movimiento Popular Neuquino se dedicó más que nunca al clientelismo. ¿Vos querías una vivienda? Tenías que afiliarte. ¿Querías entrar al municipio, tener un empleo público? Tenías que afiliarte”. No le guarda respeto a político alguno, y, como personajes de la historia que algún tipo de influjo han tenido en su formación, menciona, con gravedad, a Marx, Freud, el Che y Piaget. “Son hombres que han pegado su ladrillo en la pared que nos sirve a nosotros para agarrarnos y ver qué hay del otro lado del muro”, dice y entonces lo asalta la exaltación. “En el país no hay una dirección que capitalice el descontento; hay que romper los sectarismos, no tenemos que delegar el poder a nadie, tenemos que hacerlo nosotros, como ha hecho Zanon; hay que amasar el pan con las propias manos. Hoy la gente empieza a decir: dame la harina que lo voy a hacer yo. La dinámica del 19 y 20 de diciembre no se detuvo, no es una foto, continúa, estamos construyendo, y nos tropezamos, y nos caemos, pero seguimos”. Juan nos interrumpe con elegancia; está preocupado, se ha hecho tarde, debe regresar a Neuquén en dos horas. Albino, el caminante, se ofrece para guiarnos hasta la casa de los padres de Teresa Rodríguez.

Miguel y Sol, los padres de Teresa Rodríguez

Don Miguel Segundo Rodríguez nos atiende en la puerta de su casa, una construcción pequeña e inconclusa; es un hombre entrado en años, de mediana estatura, cuerpo huesudo y magro. Al parecer, hemos llegado en el momento oportuno; acaba de almorzar, todavía no se había echado a siestear, de modo que le resultará un placer conversar con nosotros. Nos sentamos a una mesa de la cocina, donde aún persiste un espeso aroma a salsa de tomates, acaso guiso de carne; en una de las paredes laterales hay un gran retrato de Teresa, y en la habitación lindera veo uno de Che Guevara. Quiere saber qué estamos haciendo por allí. Le cuento brevemente el proyecto del libro, lo hago con recato pues temo que esté harto de visitas y por tanto me mande al demonio. No. Sonríe, casi gratificado; justamente anda ofendido con el periodismo porque han dejado de investigar el asesinato de su hija. “Hicieron puro amarillismo, pero yo sigo, no voy a parar hasta aclararlo”. Arrima la cabeza, acortando la distancia con mi oreja: “Podemos hablar claro, ¿no? Porque imagino que acá somos todos compañeros. Bueno, esta justicia no existe. No hacen nada. El poder, ese señor Sobisch esconde todo. A Teresa la mató un policía, y ya me le estoy acercando. Esa gente, el poder, se cree intocable, y yo voy a seguir hasta tocarlos”. Las palabras han sonado con férrea convicción; su fuerza de ánimo es mayúscula. De repente entra la mujer, una señora de semblante satinado y mirada cálida, con un album de fotografías que apoya en la mesa. “Muchas felicidades”, nos dice mientras da un rodeo por la mesa para besarnos a cada uno en la mejilla. “No sé si son padres, pero igual no les pregunto porque por ahí son y no lo saben”. Don Miguel suelta una risotada. “Cierto, me había olvidado”, dice. “Hoy festejé como siempre; comí fideos, vinieron todos mis nietos, estuve con Teresa”. Enseguida nos cuenta que su vida, luego del asesinato de su hija, cambió por completo; antes era un hombre huraño, callado, poco afecto a la charla con los vecinos. “Ahora no, voy y vengo, hablo con uno y con otro, organizo actividades en el barrio, si me llaman de Buenos Aires para algo, voy sin problema, siempre que me paguen el pasaje, claro”. Nos entrega el volante de un taller de teatro popular llamado “Tren-Ten”. “Esto lo organizamos con mi señora, es un homenaje para Teresa”. La mujer, que se ha quedado parada a sus espaldas, los brazos cruzados sobre el pecho, asiente con satisfacción. “Ya no me gusta la gente que no se mete, la gente que no se preocupa por el prójimo”, continúa don Miguel, la vista clavada en una vieja fotografía de Teresa adolescente, una hermosa muchacha de ojos redondos, “porque esto lo arreglamos entre todos los que somos compañeros o no lo arregla ni Dios”. Nuestra visita, pese a mi presagio, lejos de importunarlo le ha causado una inocultable alegría que no está en sus planes echar por tierra. Vamos, quédense a tomar unos mates, media horita más, dice una y otra vez. No, no podemos, nos encantaría, se lo agradecemos profundamente, pero debemos irnos. Nos acompaña hasta el auto. Me palmea el hombro: “Póngalo en su libro, ponga que no voy a parar hasta tocarlos donde más les duele”. Me toma del antebrazo: “Ah, y espero que me traiga un libro, porque las cosas están difíciles”.

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Lecturas obligatorias/8, por Daniel Divinsky

La reedición relativamente reciente de la novela Pequeños combatientes de Raquel
Robles por el Fondo de Cultura Económica, hace posible acceder a este pequeño gran
libro publicado originalmente por Alfaguara en 2013.
Existen varias obras en las que los crímenes de la más reciente dictadura cívico militar
que asoló la Argentina –muertes, desapariciones forzosas, tortura, apropiación de
bebés, apoderamiento ilegal de bienes—aparecen relatadas desde la óptica infantil:
chicos o chicas que, con mayor o menor comprensión de lo que sucedía, describen
esas tremendas realidades. Citaré dos: La casa de los conejos de Laura Alcoba y El
camino de las hormigas de Laura Fernández Berro.
Lo que distingue de ellas a la novela de Robles es que la protagonista relatora tiene
conciencia política, inculcada por sus padres (luego desaparecidos), y trata de
emplearla para comprender el mundo y para transmitírsela a su hermano menor con el
que vive las diversas peripecias que resultan de la narración.

Raquel Robles es una de las fundadoras de H.I.J.O.S., ella misma hija de desaparecidos,
y ganó en 2008 el premio “Clarín” con su novela Perder. También publicó la muy
notable Papá ha muerto, un relato de ficción pero muy nutrido de datos acerca de los
acontecimientos que precedieron a la emboscada del grupo guerrillero del Che en
Bolivia y su asesinato a manos del Ejército de ese país. Como resultado de su actividad
como docente especializada en la gestión de instituciones educativas imaginó su más
reciente novela, La última lectora, también publicada por Fondo, en la que narra las
desventuras de una alfabetizadora que trabaja en las villas.


Pequeños combatientes respira autenticidad. Sin pretensiones de sofisticación literaria,
el discurso de la niña protagonista tiene una total coherencia, aunque a veces
sorprenda una agudeza política enorme, quizás desproporcionada para su edad. Hay
una expectativa: que los padres estén escondidos en alguna parte y reaparezcan. Y un
temor: que haya sucedido “Lo Peor”.


Aparecen dos abuelas, de formación y actitudes totalmente opuestas: una que no para
de sollozar apretando su pañuelito, otra que trata de ayudar más a los chicos. Hay un
viaje a Tucumán, donde visitan a unos tíos, alguno de los cuales es policía y, por
instinto y formación la niña debe ocultar lo que sabe.


Como bien se dijo en un comentario que publicó la Agencia Paco Urondo en un
reportaje a la autora, el libro “explora el universo infantil de los hijos de desaparecidos
a partir de una reelaboración del lenguaje de la militancia”. Y a la pregunta acerca de
“cómo se relaciona esta fuerza con la memoria”, la autora responde:
“Los géneros se van como trasvasando y tiñendo el uno al otro. Esa escritura bien
política tiñe mis textos. (…) en los últimos años he escrito muy preocupada por las voces, por sus construcciones. Me parece que la literatura política tiene esa condición
de tratar de rescatar las voces”.


El texto ha sido leído por gente muy joven, niños y niñas, para trabajar en las escuelas
el Día de la Memoria. Es de esperar que el retroceso que está imprimiendo el actual
gobierno a todo lo relativo a los derechos humanos y su violación en la Argentina
reciente no implique el intento de borrar estos ejercicios literarios tan necesarios.
Más allá de la profundidad de su contenido, el texto se lee de un tirón, como si se
estuviera escuchando a la chica que cuenta.

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