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Mbappé y los extremos de la política francesa, por Alvaro Hilario

Informe especial para LCV desde Bilbao, País Vasco

Los dichos de Kylian Mbappe en la rueda de prensa previa el debut de Francia en la Euro Copa 2024, fueron una mano tendida a su amigo Macron. Muchos festejaron el llamado a la juventud francesa instándolos a votar y a tomar conciencia de la “gravedad de la situación”, señalando que el crack francés está “en contra de los extremos, de las ideas que dividen”, discurso en sintonía con lo expresado por el primer ministro, Gabriel Attal, que apuntó, esta misma semana, en declaraciones a la emisora RTL, en referencia a Melenchón, líder de la izquierdista Francia Insumisa (parte del Nuevo Frente Popular, coalición de izquierda) y la ultraderechista Marine Le Pen: “Los extremistas, con sus programas inaplicables, no son los que tienen las respuestas a las cuestiones que afectan a los franceses”.

Bien diferente es la postura tomada por otro astro del fútbol francés, Marcus Thuram, quien ha pedido al pueblo francés que se impida a Agrupación Nacional (RN), el partido de Le Pen, acceder al poder. “La situación es muy, muy seria”, ha dicho el jugador del Inter de Milán. “Como ciudadano, ya sea usted o yo, todos debemos luchar todos los días para que esto no suceda y RN (Reagrupamiento Nacional) no tenga éxito”.

Los continuos estallidos en la periferia urbana, en las banllieux, espacio vital de la juventud racializada, precarizada y reprimida, los conurbanos franceses, allá donde entre la juventud la abstención alcanza el 70%, esa población a la que se dirigen Thuram, Dembele, Mbappe, Giroud, Pavard y los ciento setenta y cinco deportistas de élite que han firmado un manifiesto, como el legendario tenista Yannick Noah, pidiendo que no se vote al RN de Le Pen.

La victoria de la extrema derecha francesa en las elecciones al Parlamento europeo celebradas el pasado 9 de junio, con apenas el 16% de los votos del censo electoral, propició la calculada convocatoria anticipada de comicios Legislativos por el presidente francés, Emmanuel Macron, cuyas candidaturas, cumpliendo todas las previsiones, tuvieron un desempeño desastroso.

La barbarie o yo, es la apuesta, una vez más, del presidente Macron, situándose como árbitro entre extremismos, defensor de los valores republicanos, valiéndose del miedo, intenta imponerse en las nuevas elecciones y deshacerse de la actual legislatura en la que, sin mayoría parlamentaria, gobernar por decreto le está saliendo caro.

Jon Garmendia, escritor, periodista, poeta, y cocinero en un pequeño restaurante de la costa del País Vasco continental, en Francia, hace pocos días, escribía en X: “Es necesario plantear el voto contra la extrema derecha pero es necesario recordar que han concentrado el voto de la gente desengañada, la gente enojada. Artesanos, pequeños empresarios, emprendedores, simples laburantes… Toda esa gente que después de laburar como burros, llegan justos a fin de mes. Ahí reside la cuestión”.

“Todos, esto es, quienes deben representarnos, están en la misma: en el lugar del opresor”, me dice Garmendia. “La gente que la está pasando mal es gente normal, gente que trabaja y, aún así, no llega. Mientras tanto, los gerifaltes viven muy bien y todos los demás pasamos muchos apuros para afrontar los gastos ordinarios: la casa, las compras; o el agua, la luz; si no es una cosa, es otra; remirar qué ropa comprar a los pibes…Encima, tenemos que escuchar que vivimos por encima de nuestras posibilidades. No es así. Tengo muchos amigos que están enfadados con las izquierdas, y en ciertas cosas no les falta razón, eso es lo que más daño hace”.

Los Chalecos Amarillos son un movimiento ciudadano que puede ilustrar las raíces de gran parte del malestar de la población. Una muestra de cómo las políticas neoliberales, burguesas, aplicadas por Macron han afectado a la mayoría de la población, a población laburante; a esa población trabajadora, asalariada, que va viendo mermados sus derechos, su poder adquisitivo, hipotecado su futuro; una clase asalariada dividida en diferentes capas, algunas de las cuales se mueven en la evidente precarización.

En ese contexto y en una realidad geográfica donde el medio semi-urbano, las poblaciones de dimensión media hacen forzoso el uso del auto para laburar, estudiar o hacer las compras, el aumento del precio de las naftas supuso la chispa que incendió una parte del país no habituado al olor de la goma quemada.

Igual que las plazas argentinas, que las rotondas del conurbano, las rotondas francesas se convirtieron durante muchos meses en espacios de intercambio y empoderamiento, llevando su malestar a las calles en sucesivos sábados de odio ciudadano.

Estos nuevos sujetos no se adaptan a la categorización de la izquierda ortodoxa, circunstancia que a quien lea estas líneas no le asombrará. Es cierto que este descontento y ese movimiento quiso ser instrumentalizado por la extrema derecha, pero el campo popular tiene sus herramientas para preservar su autonomía: en el mediodía, en Gascuña, Occitania, el hinterland de Toulouse, los mismos Chalecos Amarillos y los grupos antifascistas expulsaron de las rotondas a los fascistas que pretendían infiltrarse, según los testimonios que pude recoger el año pasado en el lugar.

Macron con minoría en el parlamento impuso la reforma jubilatoria por decreto

Sin mayoría parlamentaria, Macrón impuso la reforma jubilatoria por decreto

Aunque Macron quiso presentar el adelanto electoral como un magnánimo gesto de estadista, un oír a la calle; un gesto político de efecto con el que sorprender a la oposición, todo ello después de una victoria electoral presentada como avasalladora de forma interesada, como veremos, era una decisión que el presidente tenía ya tomada; los sondeos calcaron los resultados: Hace poco más de un año, soslayando su minoría parlamentaria, Macron impuso la reforma de las pensiones por decreto, evitando la votación parlamentaria.

Ahora, agitando el miedo a la extrema derecha, a los extremos, quiere postularse como defensor de los valores republicanos y, de este modo, conseguir una victoria electoral que le devuelva las mayorías que tuvo en anteriores legislaturas, algo que parece imposible ahora: apelar a la Barbarie o yo no funcionará porque para gran parte de la población francesa Macron es la Barbarie.

Henri Belin, parisino, docente, periodista especializado en temas culturales y políticos y documentales no duda en pronosticar una nueva derrota del actual presidente francés: “La jugada de Macron es irrealista porque no mide el odio que provoca su persona y política entre las capas de la población desfavorecidas y periurbanas (mundo rural y de las pequeñas aglomeraciones) donde las políticas liberales, el desplome de la oferta de servicios públicos (por ejemplo, Sanidad por el suelo, falta de médicos, necesidad en muchos lugares de conducir una hora de coche para encontrar un servicio médico u otros servicios públicos, como la Educación). Todo ello resultado de la política liberal llevada a cabo durante décadas por los sucesivos gobiernos y sus continuas reducciones del gasto público. O la cuestión del poder adquisitivo, esto es, la caída del nivel de vida de las clases populares (pero también de parte de la clase media que teme por su posible proletarización acelerada) por la inflación desatada desde la guerra en Ucrania con la presión permanente de los gastos de energía (naftas, electricidad, gas ) y de los precios de los productos de primera necesidad que no dejan de subir sin que los sueldos sigan esa evolución (aquí claramente los grandes grupos de distribución alimentaria se zarpan como nunca, aprovechando el cuento de la lechera ucrania y el cierre del tráfico marítimo por el canal de Suez para justificar un proceso de alza continua). De ahí un descontento bastante importante”.

En opinión del sociólogo vasco Jakue Pascual, hay que apostar por el trabajo en común de los sectores en lucha, de esos nuevos sujetos precarizados que. desde las banlieus a las rotondas: “Por encima del armado electoral, hacen falta espacios de desarrollo común. El ámbito de lo político está atomizado y la falta de espacios que ofrezcan, hoy en día, la oportunidad de trabajo colectivo o que este trascienda a capas importantes de lo civil, complica que se construya una alternativa global a los fascistas; por lo menos solo desde la coalición electoral. Es cierto que, en la actualidad, todo vale, pero entre los políticos siempre habrá quienes estén no más para cuidar su quiosco, sus zonas de confort. Son diferentes planos de actuación a los que hay que atender, porque además de lo electoral, del trabajo a medio y largo plazo, al fascismo también hay que pararle los pies en la calle”.

¿Qué hay de nuevo, viejo? Nace el Nuevo Frente Popular

Incluso cuando las izquierdas ya habían atado pactos, Macron seguía llamando a una gran coalición liderada por él y que dejara fuera a los extremos. Si el buscado efecto sorpresa no le va a reportar réditos electorales, tampoco encontró a contrapié a la oposición: “El NFP se constituyó, contra todo pronóstico de modo rápido. Abarca desde el Nuevo Partido Anticapitalista –conglomerado de troskistas y ácratas- al ala más blanda y socialdemócrata del Partido Socialista que, tras las elecciones europeas, ha visto aumentar su peso en el seno de la izquierda”, cuenta Henri Belin.

El Partido Socialista Francés, un cadáver político hasta hace no mucho, se recuperó, por varias circunstancias, a juicio de Belin: “primero, recuperó la franja de moderados de centro izquierda que se habían volcado en el cuento del ultracentrismo macronista, entre 2017 y 2023, pero que están descontentos con la política claramente de derechas de Macron, en particular desde la reforma de las jubilaciones adoptada de manera autoritaria y contra la opinión de la mayoría del país. Descontentos también con la última Ley de inmigración que endurece bastante las condiciones de inmigración y legitima en cierta parte el discurso xenófobo de la derecha desde los republicanos (LR) de Eric Ciotti hasta el RN”. Por otro lado, también apunta a falencias de la izquierda: “Tambíen atrajo un voto inicialmente orientado a LFI que se apartaron de estos por dos razones: la falta de renovación interna y el autoriarismo de Mélenchon y la negativa a condenar el ataque de Hamas como un ataque terrorista”. Génération.s, Izquierda Republicana y Socialista, nacionalistas de izquierda vascos, alsacianos, de La Reunión, y otros partidos completan el frente.

Su programa levanta las banderas de la calle. Centrado en las políticas económicas y sociales, busca devolver el poder adquisitivo a la gente, restablecer los servicios públicos de calidad, establecer políticas contra la catástrofe climáticas, de redistribución de la riqueza a través de una fiscalidad más justa, un desarrollo basado en los salarios, derogar la legislación macronista … Todo a implementar en diferentes etapas, empezando por una de choque y ruptura con los gobiernos neoliberales.

En el plano internacional, ámbito de fuertes tensiones internas, piden el reconocimiento del Estado palestino, la liberación de los rehenes israelíes o la ayuda a Ucrania.

Todo el programa puede consultarse aquí https://legrandcontinent.eu/es/2024/06/17/nuevo-frente-popular-el-programa-completo-de-la-coalicion-de-las-izquierdas-francesas/

Cuando falta una semana para la primera vuelta de las Generales, las Legislativas, los sondeos colocan al NFP en segunda posición en cuanto a intención de voto, con el 26,68%. Sería precedido por la ultraderecha, RN, con 32,65%. En tercer lugar, la coalición de Emmanuel Macron, Juntos, con un pobre 19,7%; más pobre teniendo en cuenta que aspira a tener mayoría en la Asamblea Nacional, el parlamento francés. Teniendo en cuenta el ballotage, estos porcentajes podrían tener la siguiente traducción en bancas: RN, extrema derecha, pasaría de 89 a 250; el frente de izquierda, de 131 a 200; Macron, de los 249 actuales no pasaría en el mejor de los casos de 130 bancas.

¿Jugará el banquero Macron a defender los valores republicanos o, visto sus antecedentes, dejará caer la careta y se abrazará a Le Pen, como ya hicieron parte de los gaullistas, Los Republicanos?

Rosa Luxenburg estará revolviéndose en su tumba

Parece que el medio urbano será del NFP, que la izquierda está consiguiendo movilizar su base electoral y que también fuera de las ciudades el desempeño de la izquierda puede ser bueno. ¿Qué sucede con la juventud abstencionista?, ¿con la juventud de las periferias urbanas a las que apela Thuram? Henri Belin nos da algunas claves: “La juventud: pues está muy movilizada contra el RN en las ciudades, las banlieues son fuerte proporción de hijos de la inmigración y las categorías diplomadas. Pero aún así, la juventud de las banlieues no está del todo movilizada y no se considera interesada por estas batallitas que consideran son las de un país que no se interesa por ellos: En resumen, `¿Ah que nos decís que no somos de aquí día sí, día también? Pues ahora os jodéis`. Hay también una fuerte oposición de ciertas capas de la juventud musulmana al discurso laicista compartido por casi todo el arco político francés entre los cuales la izquierda no es la última en reivindicarlo, total que tampoco ven qué podría cambiar en su vida con un gobierno RN, si igual un poco más duro pero no mucho más según ellos. También existe una gran parte de la juventud rural y perirurbana que va a optar por el RN, lamentablemente, por querer probar algo nuevo según dicen y porque el RN de momento ha ganado la batalla cultural entre ellos”

¿Quién lo Banca a Macron?

Con Macron nos encontramos más allá de la “miserable farsa”, en pleno vodevil. Empleado público, socio de la banca Rothschild & Cie, asesor económico del presidente francés François Hollande, socialista, fue nombrado ministro de Economía, en 2014, a la edad de 37 años, designación contestada por la mayoría sindical ya que veían en Macron el origen de todas las reformas económicas de Hollande y que tenían a la empresa como beneficiaria.

Emanuelle Macrón y su protector Rothschild

Dos años más tarde, encabezando un armado financiado por la banca,y que lleva sus iniciales, En Marcha, reeditando los tiempos de la República de los Banqueros y la traición a la revolución de 1848, implosionando el socialismo, Macron se postula a presidente de la República. El 14 de mayo de 2017, con 39 años, se convirtió en el más joven presidente de Francia tras derrotar a Marine Le Pen en el ballotage, algo que se repitió en 2022.

Aunque Macron anunció que su movimiento no era “ni de derecha ni de izquierdas”, apelando a una supuesta transversalidad republicana sin ideología, ya en enero de 2017, Jean-Luc Mélenchon, líder del movimiento político La Francia Insumisa señaló que “el programa de Macron está inspirado por la misma Le Pen”.

Desde su acceso al poder, Macron ha incendiado la calle, haciendo buena, en parte, la opinión del político de izquierdas. Desde 2017, la coyuntura sociopolítica ha estado marcada por la reforma del Código Laboral (que, por ejemplo, flexibiliza las condiciones de despido, reduce las indemnizaciones y beneficia a la empresa); la Ley de reforma de la compañía francesa de ferrocarriles, SNCF; la revuelta de los Chalecos Amarillos, tras el aumento del precio de las naftas; y las protestas, desde 2019 a 2023 contra la reforma de las pensiones.

Como salida en falso a la crisis, Macron renunció a aumentar las tasas que conllevaban el aumento de los precios de los combustibles y anunció una suba en el salario mínimo de 100 euros/mes en 2019.

Aún así, y aunque aquí la inflación este lejos del 400%, a nadie le escapa lo peligroso de la situación cuando los partidos tradicionales no son capaces de dar solución a estas realidades que, por otra parte, a menudo, han creado.

Imponer la reforma de las pensiones por decreto, evitando el voto del Parlamento, donde no tenía mayoría, con la calle en llamas y con picos de revuelta en 2019, 2020 y el propio 2023, fue el momento álgido de la impopularidad de Macron que, como vamos viendo, se inicia ya en 2012, cuando su asesoría enmascara una labor de intermediación entre banca, empresa y gobierno.

La maniobra supuso la dimisión de la primera ministra, Élisabeth Borne, a petición de Macron, en enero de este año. Echó a una mujer pero se justificó nombrando al primer ministro más joven de la historia, Gabriel Attal (35). El espectáculo es imprescindible en un armado que se supone sin ideología.

El joven Attal fue también el Ministro de Educación de amplia militancia socialista que prohibió la abaya (túnica islámica femenina), ensayó el uso de uniformes y tomó otras medidas que, en opinión de las izquierdas, eran propias de la extrema derecha. Este prontuario explicaría su designación para pilotar el gobierno en el periodo electoral, ya que su perfil es compatible con la cabeza electoral del partido lepenista, RN, Jordan Bardella.

Incierto panorama electoral

Vimos de dónde la convocatoria, las políticas de Macron y, por eso mismo, porque las intenciones de voto le sitúan en tercera posición, detrás de los extremos.

Habrá elecciones, entonces, en 577 circunscripciones, las primeras el 30 de junio; y el 7 de julio, ballotage. Los extremos, encabezan la intención de voto. Ni siquiera Kylian salva a Macron de la inquina que este creó desde su acceso al poder en 2017. Viajemos por la política de Francia para sentir el pulso de la calle.

La victoria de la extrema derecha, de Agrupación Nacional (RN), el partido de Marine Le Pen y Jordan Bardella, en las elecciones europeas del pasado 9 de junio fue avasalladora, pero con muchos matices, tanto por el tipo de elecciones de las que se trataban como por la baja participación que hubo en las mismas. El relato es interesado. Vender miedo.

Tras un completo análisis de las elecciones europeas y las lecciones que de estas se pueden sacar de cara a las legislativas del 30 de junio y 7 de julio, la publicación “Le Grand Continent” concluye que “Aunque parece probable una nueva derrota del bando presidencial, la capacidad de RN para asegurarse una mayoría parlamentaria absoluta frente a una izquierda unida es ahora la principal incógnita de las elecciones”, manifiestan. El excelente trabajo se puede consultar en este link https://legrandcontinent.eu/es/2024/06/18/la-movilizacion-del-electorado-de-la-izquierda-y-del-centro-puede-debilitar-mucho-a-rn-en-francia/ , pero me permito destacar este, a mi entender, revelador, párrafo:

“Hay una cifra, sin embargo, que llama a la cautela: con 7.8 millones de votos, RN ha obtenido ciertamente dos millones de votos más que en las elecciones de 2019, pero al mismo tiempo ha recibido alrededor de 300 mil votos menos que en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2022, y casi 5.5 millones de votos menos que en la segunda vuelta de esas mismas elecciones. Teniendo en cuenta la participación relativamente modesta en las elecciones europeas en Francia (51.5%, frente al 73.7% y 72% en las dos vueltas de las elecciones presidenciales), los casi 8 millones de votos emitidos el 9 de junio pesaron sin embargo mucho más que en las elecciones de 2022. Esta es la principal paradoja de la victoria europea de RN: si bien obtuvo un resultado históricamente elevado, sólo una pequeña minoría de los electores inscritos votó por el partido de extrema derecha (el 16%)”

Aunque en el próspero occidente, los partidos políticos socialdemócratas intenten hacer creer que elegir su papeleta en unas elecciones es antifascismo, nada más lejos de la realidad. Rosa Luxenburg estará revolviéndose en su tumba.

La batalla contra el fascismo va, por lo tanto, mucho más allá de estas elecciones y, por supuesto, de las poses de la socialdemocracia, preocupada de no perder sus despachos.

En el Estado francés, diferentes voces del campo popular están llamando a votar al NFP, pero recuerdan que leyes como la de Inmigración y asilo no son otra cosa que concesiones a la extrema derecha que vive del pasado y presente colonialista y racista francés, incluyendo su presencia militar en África y sus acuerdos de “cooperación” para asegurarse materias primas, energía y mercados, amén de su sostén al sionismo. El racismo es la nafta que mantiene viva a la extrema derecha, un racismo que va del barrio, del día a día, de los ataques a las minorías, a lo institucional, a lo sistémico, reflejado en las políticas de empleo, sanidad o vivienda, y todo esto requiere de un continuado trabajo de base empezando por el barrio y los medios rurales, buscando nuevos espacios de reproducción de las ideas de izquierda y buscando la hegemonía cultural.

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Especial LCV: Ese invento del dinero

Capítulo I: El Principito y el dólar

Henos aquí en un nuevo desafío: contar la historia del dinero. ¿Cuándo empezó esta locura de ponerle precio a las cosas y al trabajo? Hoy parece algo normal, como la naturaleza misma, pero de natural no tiene nada. ‘Es la economía, estúpido’ dijo uno que se creía muy vivo y muchos repitieron al unísono, pero en realidad eran los hombres y una cantidad de invenciones sociales y culturales como salarios y precios, intereses y ganancias, explotados y explotadores.

¿Cuándo empezó todo esto? Lo iremos viendo a lo largo de breves entregas para tratar de acercarnos a eso que los economistas dan por descontado, como si fueran cosas simples pero incomprensibles para cualquier alma sensible.

(Y hablando de almas sensibles, una vez El Principito descubrió un planeta: “donde vive un señor muy colorado, que nunca ha olido una flor, ni ha mirado una estrella y que jamás ha querido a nadie.” En 1944 , Saint Exupery sentía que vivía en ese planeta repleto de señores colorados que jamás habían querido a nadie. Era piloto y quería participar de la epopeya de la guerra contra ‘el mal’, encarnado por nazifascismo que estaba masacrando etnias, religiones, géneros y opositores políticos de un modo tan atroz que ponía en dudas la razón de ser de la humanidad. Al autor del Principito no le permitían volar en un avión de combate, ya tenía 44 años, pero después del desembarco de Normandía (lo que los americanos pomposamente llamaron Día D) lo dejaron realizar vuelos de relevamiento. Sobrevolaba Marsella y alrededores cuando su avión fue derribado por un piloto alemán. Su cuerpo se perdió en el mar. Murió en julio de 1944, honrando a su amigo León Werth, un judío francés a quien le dedicó el libro por ser uno de las víctimas del nazismo.)

En julio de 1944, poco antes del fin de la guerra, cuando Saint Exupery se perdía en el Mediterraneo, cuarenta países se reunían casi en secreto para ver cómo iba a seguir la historia. Ya daban por terminado el conflicto pero antes de ponerle punto final debía conversar cómo se dividían el mundo. Eligieron un lugar casi de ensueño para la reunión que marcaría el futuro próximo de la humanidad: Bretton Woods. Una zona de bosques, osos y montañas, al norte de Estados Unidos. En un magnífico hotel compartieron sus días representantes de Estados Unidos, Inglaterra, Francia, China, la Unión Soviética Bolivia, Brasil, Colombia, la República Dominicana, Ecuador, México, Nicaragua, Paraguay, Uruguay, entre otros. Los países del bloque de la Unión Soviética no firmaron el acuerdo y Chinase retiraría 5 años más tarde tras el triunfo de la revolución comunista. Imaginemos lo que debe haber sido semejante Cumbre de lenguas y culturas.

Cuenta la BBC que “fueron 22 días de reuniones con intensas luchas políticas que se desarrollaban en los salones durante el día y el bar del hotel “The Moon Room” en la noche, entre whiskies y puros, según cuenta Ed Conway, en su libro “La Cumbre”. Dos hombres se enfrentaron en un duelo intelectual casi a muerte: el británico John Maynard Keynes (con su utópica idea de crear una moneda común para todo el mundo llamada “bancor”) y el estadounidense Harry Dexter White, del Departamento del Tesoro, quien terminó ganando la batalla. Al final de Bretton Woods, quedó establecido que el dólar estadounidense sería la moneda para hacer las transacciones internacionales. Y las dos instituciones que se crearon en aquella reunión, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, realizarían préstamos en dólares a los países con problemas económicos tras el fin de la guerra.” Chan.

La guerra nos dejó un gran legado: el dólar global y el FMI. Mientras en Argentina se discute sobre la ‘dolarización’ recordemos que recién en 1944 el dólar se convirtió en la moneda de cambio mundial. Hace apenas 80 años. Como la historia que vamos a contar se remonta a milenios atrás, podemos decir que eso ocurrió ayer nomás.

¿Fue el dólar el gran vencedor de la guerra?

Le formulamos la pregunta al filósofo y sociólogo italiano, Maurizio Lazzarato, autor del excelente libro “El imperio del dólar”:

“Si. Pero también podemos decir que ya había vencido en la Primera Guerra Mundial. Durante la primera guerra mundial los EEUU empezaron a ocupar el lugar del imperio británico porque les prestaron plata para la guerra a los países europeos. Por lo tanto, en aquel momento ya eran el ‘salvataje’ de Europa otorgando grandes créditos. Ahí empezó el cambio entre el imperio británico y los EEUU. Estados Unidos tuvo peso en las negociaciones de Versalles después de la Primera Guerra Mundial. Los americanos no pidieron el reembolso de la deuda cuando entraron en la guerra -y entraron muy tarde-. Otorgaron prestamos muy altos antes de entrar en el conflicto, y obligaron a Francia e Inglaterra a ponerle sanciones muy pesadas a Alemania para poder pagar la deuda con EEUU. Esto provocó, prácticamente, el surgimiento del nazismo. El nazismo nace, de hecho, porque el tratado de Versalles fue una venganza contra Alemania.”

(Pausa.¿Una de las causas del nazismo sería el ahogo financiero al que obligó Estados Unidos para someter a Alemania después de la primera guerra? Caramba.)

El asunto es que Hitler llegó al poder. Claro que antes pasaron cosas. No olvidemos que hubo una revolución en Alemania, una revolución socialdemócrata durante la primera guerra mundial, un coletazo de la revolución soviética, que finalmente fue traicionada y sus principales líderes brutalmente asesinados en 1919: Rosa de Luxemburgo y Karl Liebknecht. La extrema derecha le torcía el pulso al socialismo y abría el camino para el Fürer.

La economía nazi

Cuando el 30 de enero de 1933, el presidente alemán Paul von Hindenburg nombra canciller de Alemania a Adolf Hitler, líder del Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores, conocido popularmente como Partido Nazi, la desocupación había escalado al 30%. No era suficiente aplicar el concepto de Lebensraum, “espacio vital”, que implicaba avanzar hacia Europa del Este, y exterminar, deportar y esclavizar a quienes no fueran arios para salir de semejante crisis -que era mundial, y no solo alemana-. Puso en marcha un plan de gobierno basado en:

1.Gran programa de obras públicas (graf: Obras Públicas)

2.Fomentar la industria armamentística (Armas)

3.Emisión de Bonos llamados Mefo para financiar el deficit fiscal (bonos)

4.Privatizar las empresas estatales como bancos, astilleros, líneas ferroviarias, navieras, organizaciones de asistencia social. (Privatizaciones)

5.Cierre de los sindicatos y prohibición del derecho de Huelga. (Represión)

Este combo de búsqueda de territorio, depuración demográfica con criterios racistas y conservadores, logró bajar la desocupación y estabilizar la economía pero llevó al país a la Segunda guerra mundial.

La solución para la crisis económica mundial tuvo un costo altísimo: murieron 40 millones de civiles y 20 millones de soldados, casi la mitad de ellos solamente en la Unión Soviética.

Saint Exupery desapareció del planeta cuando todavía los poderosos de la tierra brindaban por el Nuevo Orden Internacional conseguido Bretton Wood. Fue uno de los millones de muertos en lo que algunos dieron en llamar ‘una epopeya por la paz y la libertad’. Sesenta millones de principitos que volaron por los aires con sus preguntas a cuestas.

La paradoja del asunto es que tanto dolor solo sirvió para salvar la economía. El dólar se impuso como moneda de un mundo irreparablemente dividido en 2 por lo que se llamó la ‘cortina de hierro”

(En el próximo capítulo: Los alquimistas del deficit)

Investigación y textos: Laura Giussani Constenla

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Sólo un sector de la CGT acudió a la reunión de la Secretaría de Trabajo

Sin la presencia de los triunviros Pablo Moyano y Carlos Acuña, quienes tampoco enviaron a ningún representante de sus sectores, y con la ausencia de la Corriente Federal de Sergio Palazzo, esta tarde se llevó a cabo la reunión con Julio Cordero en la sede de la Secretaría de Trabajo. Se hizo presente el sector más ‘dialoguista’ de la Central Obrera: Héctor Daher, Jorge Sola, Armando Cavallieri, Gerardo Martínez, Andrés Rodríguez, José Luis Lingeri, Maia Volcovinsky y Noe Ruiz.

La reducida comitiva sindical reflejó la crisis interna que se vive en la CGT mientras crecen los rumores que el gobierno está trabajando para obtener un sólo secretario general y todos los ojos apuntan a Gerardo Martínez. No sería de extrañar por el historial del líder de la UOCRA quien también estuvo en ese cargo en tiempos de Menem.

Te puede interesar: ¿Quién es Gerardo Martínez y qué juego está jugando?

Al salir de la reunión, Daher hizo declaraciones a la prensa en donde sostuvo que quedaron varios temas pendientes, no se habló todavía del Salario Mínimo Vital y Móvil, quedó planteado que debe revisarse el piso del impuesto al salario ya que 1.800.000 pesos en diciembre no es lo mismo que ahora. Confirmó que el gobierno se mostró dispuesto a modificar algunos pasajes de la Reforma Laboral aprobada en la Ley Base. Para tal fin se creará una mesa técnica tripartita luego de la reunión que tendrá Cordero la semana que viene con los empresario del Grupo de los Seis. Es decir, volverán a hablar dentro de 15 días.

En declaraciones a Infobae, Gerardo Martínez advirtió: “Pedimos que haya una continuidad del diálogo y que no tengamos ninguna sorpresa, atendiendo a que dentro del Gobierno hay iluminados como Federico (Sturzenegger) que puede salir con alguna nueva propuesta que genere una distorsión en lo que ha sido este primer encuentro”.

A través de su vocero de prensa la CGT sintetizó los temas de la reunión:

Se solicito se retire la Apelación hecha por la Procuraduría Gral de la Nacion ante la CSJN a la sentencia favorable a la postura de CGT sobre la inconstitucionalidad por el capitulo laboral del DNU 70/23 obtenida en Camara de Apelaciones del Trabajo

Hubo cuestionamientos a los artículos que fueran votados por el Congreso respecto a aspectos de la llamada “reforma Laboral”: Libertad Sindical, Protección antidiscriminatoria, Intermediación Laboral. “Trabajadores colaboradores” autónomos. Fiscalización del empleo informal. El compromiso es el de permitir dentro de la reglamentación pertinente las observaciones que el equipo técnico legal de CGT acerque a la secretaria , que se mantendrán reuniones al respecto dentro de los próximos 15 días

Se expreso el rechazo a la reincorporación del impuesto de Ganancias sobre la Cuarta Categoría (Salarios). Mas allá de las presentaciones judiciales que cada gremio considere realizar a este respecto, se expreso también la inviabilidad de pisos salariales que fueran tenidos en cuenta, a los efectos de esta ley, en Diciembre del año pasado, lo cual debieran considerarse (de persistir este capitulo legal) la actualización por inflación desde entonces

Solicitaron el mantenimiento del régimen paritario de discusión sobre salarios con la libre negociación de las partes, sin intromisión de pautas de porcentajes por parte del Gobierno. Se solicito la agilización inmediata de los acuerdos ya firmados y aun no homologados.

Por último, a modo de postura de esta central, dejamos nuestra mirada diagnóstica y de reclamo respecto de un programa de Gobierno que vemos que no contempla la Producción, el Desarrollo y el Trabajo, privilegiando solo la cuestión monetaria e inflacionaria. Destacamos el actual estado de profunda recesión, perdidas de empleos en todas las actividades y caída del poder adquisitivo de trabajadores activos (regulares e informales) y pasivos con una falta de perspectivas de mejoras de recuperación económica en el corto plazo“, finaliza el comunicado.

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Milei: un líder antipolítico y mesiánico, con una personal relectura de la historia. Entrevista a Hernán Sassi.

Consultamos a Hernán Sassi -profesor, Doctor en Letras y magíster en Comunicación y Cultura por la UBA y autor de varios libros y ensayos sobre historia y cine- para entender la utilización de la historia que hace el presidente Milei quien se refiere una y otra vez a diversos próceres nacionales y acaba de firmar un acuerdo en la mismísima Casa de Tucumán que pretende ser fundacional. Una charla imprescindible para entender la actualidad sin anteojeras. Luego de revisar pros y contras, y la diferencia de la falta de conciencia histórica de Macri con la permanente identificación de Milei con el pasado, Sassi nos lee, a modo de conclusión, un fragmento del decreto de ‘Supresión De honores’ de 1810, firmado por Mariano Moreno: “La libertad de los pueblos no consiste en palabras, ni debe existir en los papeles solamente. Cualquier déspota puede obligar a sus esclavos a que canten himnos de libertad. Y este cántico maquinal es muy compatible con las cadenas y opresión de los que lo entonan. Si deseamos que los pueblos sean libres, observemos religiosamente el sagrado dogma de la igualdad.”

Programa emitido el 8 de julio de 2024

Nora Anchart: ¿Qué relación encontrás entre aquel 9 de julio de 1816 y este devaluado Pacto de Mayo en Tucumán?

—Por lo pronto, lo primero que me parece es que está devaluado por quienes van a participar, realmente invitar a De Loredo, Llayora, Juez, habla de un declive de la política argentina. Aquellos que hemos conocido o que nos importa la historia, o que hemos conocido otra etapa épica y con políticos más importantes que estos, nos da un poco de vergüenza. Pero yo no desdeñaría tanto el planteo de Milei. Más que nada porque Milei por lo menos es un presidente que propone un retorno a la historia. Porque si uno lo compara con el macrismo, es un paso adelante

Nora Anchart: ¿Villaruel te parece un paso adelante?

—Un paso adelante en términos de disputa por lectura de la historia. Nosotros venimos de una derecha orondamente iletrada, profundamente anti sarmientina, muchachones que salían de sus countries y venían a las distintas carteras del Estado a proponer una visión light y distinta de la política, a rejuvenecerla, a refrescarla y a limpiar de podredumbre, según lo planteaban ellos. Los he estudiado, he escrito un panfleto que se llamó “Cambiemos a la banalidad del bien”. Así que los conozco a esos muchachos. Y por eso planteo que es un paso adelante Milei, por lo menos en una discusión histórico política, Milei es un tipo que cita a Alberdi, después veremos cómo, y podemos charlarlo, conversarlo, pensar juntos. Propone este pacto, propone en fecha patria. Es alguien en cuya fórmula, que ha sido ganadora en las últimas elecciones, está compuesta por Villaruel, y Villaruel es una negacionista confesa. Por lo tanto tiene una lectura de la historia muy fuerte. Insisto, a diferencia del macrismo, el macrismo no tenía discurso de derecho, lo único que decía era es un curro. Entonces acá hay una lectura fuerte de la historia. Incluso la semana pasada tuvo un discurso muy importante en la provincia de Sarmiento, nada más ni nada menos, en San Juan, presentando un Plan Nacional de Alfabetización y citando a Sarmiento. Así que por lo tanto, ellos reponen la historia, a diferencia de otros muchachos que lo que ponían eran animalitos en los billetes. Deshistorizaban profundamente. Así que en ese sentido, a mí me interesaba, a mí me interpela este tipo de derecha, antipolítica, por otro lado, y absolutamente mesiánica, pero al mismo tiempo tiene una lectura de la historia y por lo menos con estos tipos puedo discutir historia. Insisto, con los que se fueron no podíamos ni siquiera empezar a discutir historia porque eran orondamente iletrados.

Nora Anchart: ¿Estás hablando del macrismo o estás hablando del kirchnerismo también?

—Del macrismo. Está muy bien tu intervención punzante. No te olvides, estos cuatro años que pasaron fueron también deshistorizantes. Absolutamente light. Así que me parece muy, muy inteligente tu apreciación.

Nora Anchart: El proceso de este momento exige un esfuerzo muy grande de tratar de entender, porque la verdad es cierto que no la vimos venir y es cierto que no tampoco sabemos qué hacer después. Entonces, un 9 de julio, signado por un desfile militar, en donde las figuras son tan complejas las que aparecen, figuras cuestionadas, con temas de derechos humanos sobre sus espaldas muy impresionantes, torturas en Malvinas, etc. En este contexto, ¿A qué sociedad le está hablando con ese desfile?

—Pero eso no sería muy contradictorio, porque como te decía recién, la vicepresidenta es alguien que niega lo ocurrido, niega el terrorismo de Estado.

Nora Anchart: Estamos de acuerdo. Yo hablaba de Milei. Creo que Villaruel en ese contexto tiene muy claro lo que quiere y lo que piensa, y efectivamente hay que estar preparado para discutir con ella. Está clarísimo eso.

—Sí, insisto, en el caso de Milei vos viste que siempre su lectura política es una lectura, yo diría sarmientina en el peor sentido. Él ve barbarie en todo lo que no es anarco liberalismo. Es una visión absolutamente mesiánica en su caso, y fundada en una cerrazón muy fuerte. Por eso yo cuando ganó Milei, lo primero que hice fue empezar a bajar del anaquel algunos libros del liberalismo porque estos tipos nos mandan atrás, antes del nacimiento de nuestra propia nación. O sea, digo, estos tipos, los millonarios, los que él defiende y a donde nos lleva, nos lleva hacia atrás, hasta la Edad Media, entonces antes de la modernidad. Entonces para mí, a mí me interpela, y sí, me interpela fuertemente Milei en términos políticos, porque justamente yo creo que una manera de discutir políticamente con estos tipos, de poder ganarles algún día, es justamente reponer ciertos ideales liberales, pero liberales en términos políticos. Te leo un pasaje de Mariano Moreno, ¿Me permitís?

LCV: Sí, claro.

—Leo un pasaje del decreto de supresión De honores de 1810, de firma del gran Mariano Moreno. Dice: “la libertad de los pueblos no consiste en palabras, ni debe existir en los papeles solamente. Cualquier déspota puede obligar a sus esclavos a que canten himnos de libertad. Y este cántico maquinal es muy compatible con las cadenas y opresión de los que lo entonan. Si deseamos que los pueblos sean libres, observemos religiosamente el sagrado dogma de la igualdad.” Fin de cita. Milei me obliga no sólo a leer a Mariano Moreno, sino también al propio Alberdi, a quien él lee de manera absolutamente sesgada. Y sólo lee aquel Alberdi librecambista.

LCV: Lo que le sirve.

—Eso mismo, ojo, como cualquiera de nosotros. Yo que soy un profe y que estoy escribiendo un libro sobre educación, cuando leemos a Sarmiento, bueno, pues leemos al Sarmiento que odia a los gauchos, pero no leímos una sola página de las cientos de páginas que Sarmiento escribió sobre educación y a la cual le debemos la educación pública, a la cual Milei no quiere volver y lo tenemos que obligar a él, justamente, a ser liberal. Si quiere ser liberal hay que reponer la ley 1420 y la educación tiene que ser bancada por todos los argentinos y las argentinas y por el Estado nacional, no por cada una de las provincias como pueda, tirándole dos mangos. Eso lo hemos legitimado desde los gobiernos anteriores.

LCV: Cuando digo que cada uno engancha la literatura que tiene ganas de leer y se forma el icono que quiere, yo me sigo preocupando por el 9 de Julio. Hoy, mi gente, los que no votaron a Milei, los que lo votaron, los adolescentes que están en las escuelas, los pibes con los que vos tratás cotidianamente, ¿Qué 9 de julio los incita a pensar, si es que los incita a pensar, el tema de la independencia?

—Yo creo que la escuela todavía sigue, por lo menos la escuela primaria, todavía sigue siendo, a pesar de que ha cambiado tanto la cultura y hoy nos gana la pantalla y más con los pibes nativos digitales, yo creo que la escuela sigue imprimiendo ciertos ideales democráticos, cívicos, amor a la patria y revisión de la historia, que me parece que son loables, porque realmente uno por lo menos aprende el lugar donde han crecido sus padres, que es a la patria, y el lugar al que pertenece. En términos de lectura de la historia, me parece que ahí tenemos un 9 de julio incluso mejor que el de otros años. Porque obviamente en tiempos de dictadura tenés un sesgo de un nacionalismo muy fuertemente anticomunista y antipopular. Creo que en los últimos años, que ha habido cambios de diseños curriculares en ese distrito en particular, en la lectura de la historia, hay una visión, si bien romantizada desde justamente la visión nacional y popular, me parece que es de lo poco incluso que podría rescatar de la educación en la situación catastrófica en la que se encuentra. Así que yo diría que los pibes, por lo menos los pibes más de primaria, ya los que justamente mencionaba, los que votaron a Milei, quizás justamente se han deshistorizado de una manera que justamente los ha ganado la pantalla, y justamente por eso quizás terminaron votando como votaron. No porque no sepan, pero sí un poco desencajados de nuestra propia historia, siendo bien hijos de la posmodernidad, no importándole bien el lugar en que nos ubicamos históricamente. Me parece que es bastante contradictorio el escenario porque justamente es un tipo de transición, es una época entre aguas, viste, que ya la modernidad no termina de caer, y la posmodernidad se ha aceptado y ha deshistorizado todo.

LCV: ¿Cuánto hace que lo que tiene que nacer no nace y lo que tiene que morir no muere? ¿Es Milei en ese sentido un parteaguas contundente como quizás fue en otro momento un tipo como Menem?

—Yo creo que Milei en ese sentido es una repetición de Menem, justamente como pronunciando ese apocalipsis y ese escenario de que hay algo que está muriendo y que lo tenemos que dar por muerto. Pienso, por ejemplo, en la democracia, este tipo es un referente de la postdemocracia. Este tipo enviando esa mega ley y mega decreto, y haciendo este pacto de mayo, un poco de cotillón, es realmente un monarca. Porque a ver, en aquel tiempo, en 1816, la discusión era justamente entre monarquía y república y ahí lo tenías a Belgrano con ese proyecto de reivindicar la identidad americana, San Martín apoyando el proyecto, proponiendo un rey incaico. Entonces ahí la discusión era monarquía o república. Este tipo, paradójicamente, insisto, sería un nuevo monarca, a diferencia de Menem, porque Menem es un tipo que se valió de los congresos para sacar las leyes. O sea, en ese sentido, realmente es un señorito inglés a comparación de este muchacho.

LCV: Una persona que se auto asume como el topo que viene a destruir desde adentro todo aquello que le molesta, y esto es el Estado, pero al mismo tiempo lo tiene que conducir, ese marco de contradicciones, ¿Cómo es que se le respeta y cómo es que se le vota a una persona que dice que viene a romper todo facultades extraordinarias?

—Bueno, pero para responder mejor lo que me preguntabas hace un minuto, me parece que él justamente es un salto hacia adelante de Menem, y es el que viene a poner más en crisis eso que decíamos hace unos minutos, de eso que no termina de morir y lo que no nace nunca. Yo creo que él, como Trump, como Bolsonaro, como esos referentes de la política de ultraderecha, algunos que no vienen de la política, algunos que son empresarios, otros amparados por las fuerzas armadas, como sea, realmente vienen a poner en crisis lo que entendíamos por política. Incluso esta política de la antipolítica también es una política justamente de la posmodernidad, para personas que no están atadas a ningún lazo social, a ninguna identidad firme, sea obviamente la del Estado Nación, pero ni siquiera la de pertenecer, ni que hablar una familia, la escuela, ciertas instituciones que eran muy importantes durante décadas y hasta siglos, bueno, pues están puestas en crisis ahora mismo. Yo soy afiliado de sindicato de SUTEBA, bueno, eso nos identifica a un puñado de docentes, pero somos una ínfima minoría de los docentes. Antes el sindicato era un referente identitario, realmente en la modernidad era alguien que no solo defendía mis derechos, sino yo me enorgullecía de pertenecer a esa comunidad, ese colectivo. Bueno, los colectivos están rotos en mil pedazos, salvo los feminismos contemporáneos, no hay utopía comunitaria en pie, no quedó nada, salvo la tecnológica.

LCV: La próxima vez podes venir al estudio para seguir planteando estos temas y seguir revisando la historia.

—Te tomo la palabra.

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