El gato copista, de Jürgen Berlakovich / Lectura recomendada

Traducción de Macarena Mohamad

Reflejo. Remedo. El que no entiende a los demás, los copia y ya está. Se escucha a sí mismo al oírlos hablar, escucha bien, espía y luego imita cada sílaba, cada sonido, palabra por palabra y tono por tono. La intercambiabilidad de lo único es una conquista de la información democratizada.

El gato copista, un pionero de la era de la teletransportación, copia originales de manera muy original y poco original. Con un ruido suave que suena a respiración y rumor, el gato copista se frota contra todo lo material e inmaterial de su entorno, acaricia, lame y se cepilla un poco, chupa un poco aquí un poco allá mientras altera permanentemente su apariencia, la adapta, la transmuta. Su cuerpo es una enorme membrana que registra todos los cambios vibrando y los traduce en información útil. Cuerpos, gestos, comportamientos, acentos, fonemas, particularidades, expresiones y errores, todo lo imita al instante, igual al original. Ya no hay más originales, tampoco adeptos, epígonos ni copias falsas. Una copia es un original es una copia. Original o copia, ¿a quién le importa ya? Si alguien lo dice, él también lo dice. Original o copia, ¿a quién le importa ya?

El gato copista bebe sin tener sed, come sin tener hambre. Escucha atentamente, comprensivo, sin comprender lo más mínimo. Si se cae del árbol, no siente nada y, sin embargo, le duele. Si el gato copista tiene calor, lo tiene sin calor. Tiene frío sin frío. Si mata a su presa, es como si no matara nada. Pero la presa está ahí, sangrando en el suelo, y al gato copista lo recompensan con palmaditas y caricias; si luego ronronea de placer, le dan un puntapié y de un salto se va atrás del arbusto más cercano.

Sin haber salido nunca de viaje, conoce el mundo entero, conoce todos los países, mares y lagos, conoce bien ríos que jamás ha visto. Todo fluye a través de él, todo está en él, él se convierte en todo, porque es todo y siempre lo ha sido en realidad. Copia el movimiento del río, se retuerce como nailon sacudido por el viento, las olas, se mueve hacia arriba y hacia abajo, como vellón, las nubes, es una bola de algodón. Susurra cerca de unos árboles como una tosca bolsa de papel, cruje como celofán.

Tengan cuidado con el gato copista, dice alguien. Y no se le acerquen demasiado. En un segundo te copia y quedas desarraigado en el mundo, replicado y encima sin aura. Tengan cuidado con el gato copista, dice el gato copista. Y no se le acerquen demasiado. En un segundo te copia y quedas desarraigado en el mundo, replicado y encima sin aura.

Del libro “Instrumentum Vocale. Ein Figurenpark aus Text und Klang /Instrumentum vocale. Un parque de esculturas de texto y sonoridad”, Edit. Klever, 2014.

Jürguen Berlacovich nació en 1970. Escritor, músico y artista sonoro. Estudió literatura alemana y filosofía en la Universidad de Viena. Imparte clases de poesía acústica en la Schule für dichtung / Vienna poetry school.Usa el lenguaje oral (micropartículas lingüísticas y secuencias de ADN sonorizadas) al que combina con guitarra, bajo y música electrónica para crear sus composiciones e improvisaciones. Textos, paisajes sonoros hechos con palabras, canciones palindrómicas, caricaturas en audio, ensayos e interpretaciones auditivas, bandas sonoras para películas, actuaciones performáticas, piezas radiofónicas y sonorizaciones de ADN. Fundador de Takamovsky. Cofundador del dúo de performance literario y musical Sergej Mohntau. Miembro de The Vegetable Orchestra. Entre otras obras ha dado a concer Selfcompiler (Paisaje sonoro con palabras) (2012), Ein Figurenpark aus Text und Klang (Un parque de esculturas creado con textos y sonidos) (Libro & CD, 2014), Sonic Counterpoint (Contrapunto sonoro) (2016). Su novela Tobman estará en librerías en el otoño europeo de 2018.

Fuente: http://festivalpoesiabsas.com.ar/wordpress/?team=berlakovich-juergen

Si querés verlo recitando su propio poema, es una maravilla 

https://spanish.ava360.com/en-verso-el-gato-copista-juergen-berlakovich-canal-encuentro_cd5738222.html

La Columna Vertebral, periodismo a la gorra. Echá una moneda