Germán Abdala: «No me imagino la vida sin mar», por Darío Brenman

1992. Germán Abdala en el acto de fundación de la CTA. Foto: Pepe Mateos

El 14 de noviembre de 1992 participó en Parque Sarmiento con varios sindicatos disidentes de la CGT de la fundación de la Central de Trabajadores Argentinos. Hubo un momento de emoción cuando la concurrencia comenzó a gritar y aplaudir mientras Germán Abdala, Diputado Nacional y secretario de ATE Capital, haciendo esfuerzos para contener la emoción, sonríe, saluda y se abre paso entre el resonar de los bombos, en su silla de ruedas empujado por su esposa. Un solo clamor resuena en el estadio: “Ole, ole, olè Germán, Germán Germán”.

El 13 de julio de 1993 a las nueve de la mañana a los 35 años dejó existir. Le había pedido a Víctor que no lo velaran: “ No me bancaria la corona de flores de ningún hijo de puta”. “Un periodista señaló: “Murió uno de los últimos militantes de los 70 en estado puro”.

* * * 

Estoy convencido de que un día el pueblo va a triunfar, estoy convencido que nací para ser un militante de ese pueblo, y estoy convencido de que en términos históricos ese día llevaremos las banderas que hoy llevamos porque el final del camino es nuestro”Con esta frase de Germán Abdala inicia la biografía realizada por el historiador Norberto Galasso, publicada por Colihue. 

Abdala nació el 12 de febrero de 1955, su familia vivía en Santa Teresita, pequeño pueblo junto al mar que no tenía asistencia de salud alguna, sus padres tuvieron que trasladarse cerca de San Clemente del Tuyú, en una Estancia llamada La Linconia, que era del ferrocarril Gibson de los ingleses, donde había un médico.

Germán diría alguna vez: “no me veo sin el mar, no me siento yo, no me imagino la vida sin el mar, sería como querer imaginarme la vida sin amigos, sin un buen vino tinto, si una mujer desnuda como cantan Serrat o Benedetti ¿no? Allí en el mar siempre estoy yo, allí quedaré siempre”. Ese presagio se cumplió en 1993 cuando a partir de su muerte su cenizas fueron volcadas al mar

El padre fue su primer referente político. En sus largas caminatas le hablaba del fatídico derrocamiento de Perón, de los nuevos tiempos que se avecinaban en Argentina que pasaban a estar “en manos de los gorilas”, del pacto Perón Frondizi en el 58. Según Germán fue su padre el que le transmitió la necesidad de leer sobre temas históricos: Perón, Cooke y Mao. El que lo acercó a las unidades básicas de la zona donde vivió el entusiasmo por el regreso del General perón a la Argentina después de 17 años de destierro “Pero por sobre todo me inculcó la solidaridad” decía el líder sindical.

Realizó su escuela primaria en San Clemente del Tuyú. A los 13 años sus padres se separaron, y la decisión familiar fue enviar a los tres hermanos a residir a Buenos Aires. Ingresó en 1972 al colegio Industrial Manuel Belgrano donde hizo hasta quinto año, pero no se recibió porque no quiso presentarse a rendir las materias que se había llevado a examen. En ese momento con 17 años vivía entre Barracas y Parque Patricios.

En las unidades básicas de estas zonas, Germán concretó su primera acción militante defendiendo a la gente del barrio ante la compañía de luz que les habían instalado medidores para cobrar sus tarifas desmesuradas. En ese contexto participó en un operativo mediante el cual voltearon los postes de luz y provocaron un apagón en la zona. Se ocultó en una casa y allí estuvo escondido durante tres días hasta que llegó su padre para rescatarlo, esa fue su primera acción en favor de las barriadas.

A los 17 años aprendió algo de pintura y ensayó su primer trabajo en una repartición estatal algo así como una subsecretaría de pintura relacionada con la Secretaría de Minería donde se ocupaba de pintar automóviles del ministerio. Fue en ese lugar donde entabló sus relaciones más profundas con Víctor De Gennaro.

Después de aquellas primeras experiencias en Villas y asentamientos de Barracas y Parque de los Patricios ingresó a la agrupación Amado Olmos. El peronismo ejerció una poderosa influencia en los jóvenes pero en él predominaba “la consustanciación con el barrio, con la gente común, su condición popular qué le viene de su nacimiento en un pueblo sin pretensiones” expresa Galasso.

Era un momento donde los sectores populares vivieron sus mejores días, cuando el 11 de marzo de 1973 la fórmula Cámpora – Solano Lima triunfó por amplio margen sobre la fórmula radical. Aun así se preocupaba por los enfrentamientos entre la juventud y los sectores ortodoxos del peronismo de esa época. En algún rincón perdido quedó una tapa de la Revista El Descamisado donde aparece con los compañeros de la Villa llevando una bandera a Ezeiza. Cuando llegó la dictadura militar Germán no tenía ni ganas de ir al mar que era su locura. Una noche su padre se encontró con un electricista vecino de Germán y cuando le preguntó por su hijo, aquel hombre le comentó que unos tipos medios raros habían andado por el vecindario preguntando por Germán Abdala. Manzur activando toda su intuición de padre no tardó un instante en aparecer por la casa de Germán. Le contó lo sucedido y empezaron a empacar los libros de Marx, Lenin, Perón y Evita, revistas políticas y sindicales. Si encontraban uno de esos libros, era un hombre muerto o en el mejor de los casos preso y torturado. Llenaron varias cajas vacías. A las 22:00 horas salieron de esa casita que quedaba en Federico Lacroze rumbo a la casa de Manzur en Almagro para esconder las cosas.

En esa época Germán viajaba al interior del país donde daba charlas para pocas personas en cocinas de compañeros o en modesto rincones sindicales. También participaba del “grupo de los 25” donde ya asomaba Saúl Ubaldini. Durante varios meses el objetivo fue contactar a los dispersos y conversar largamente con ellos sobre la necesidad de normalizar el sindicato. Esa responsabilidad cayó sobre las espaldas de Germán, Víctor De Gennaro y el “Colorado” Quagliaro quien ejercíó una importante tarea desde Rosario. Además estaba Carlos Custer con fuertes vínculos con la Iglesia Católica.

Algunos militantes recuerdan que en una movilización grande relacionada con los Derechos Humanos, Germàn les comentó a sus pares que iba a llegar unos minutos más tarde porque se había comprometido a encabezar una columna. Al rato lo ven llegar con unos pocos compañeros de la comunidad gay. Es decir en 1985 mostraba desde dónde venía la política 40 o treinta años antes de que se instalara en la Argentina está más que legítima demanda.

En ese momento los gremios estaban intervenidos por la dictadura militar. En ATE se había producido una autointervención a través de las negociaciones realizadas por el gremialista Juan Horvath quien desde hacía varios años manejaba los hilos de la organización gremial. Estaba claro que este sindicalista negociaba todo el tiempo con la dictadura a tal punto que acompañó a los oficiales representantes del gobierno, junto a otros gremialistas a la reunión de la Organización Internacional del Trabajo, evidenciando una política complaciente con el dictador Videla.

Este hecho generó mucho malestar en las filas de los agremiados a ATE. Fue por eso que Germán conjuntamente con otros militantes, forzaron la convocatoria a un plenario de delegados y ganaron la conducción de la agrupación. Desde ese momento comenzaron a cuestionar las políticas de Horvath a través en principio de cartas. Como no había respuesta por parte de la conducción la situación se tornó mucho más confrontativa entre el interventor y los “rebeldes”. Horvath para desprestigiar a los mismos los acusaba de antiperonistas, zurdos, troskos. Lo que faltaba era construir una nueva agrupación e ir a elecciones. Fue así que se creó la Agrupación Nacional Unidad y Solidaridad en ATE (ANUSATE) con el objetivo de recuperar el gremio.

La conformación de este sector gremial fue para un 9 de diciembre en la parroquia de San Cruz donde un día antes el represor Alfredo Astiz logró infiltrarse en un grupo de madres en la Casa de Nazareth y aprisiona y asesina a Azucena Villaflor y las monjas francesas.

Si bien los convocantes a la reunión militante se enteraron de este hecho, dudan acerca de la reunión del día siguiente. Fue Germán uno de los que insiste en no dar un paso atrás y llevar adelante el proyecto a pesar de los riesgos. La reunión se llevó a cabo y surgió la nueva conducción sindical.

El 27 de abril de 1979 se realizó un importante paro impulsado por “los 25”. Fue una fuerte expresión contra la dictadura militar quien había lanzado un decreto ilegalizando los sindicatos. El que más rédito sumó a esa jornada histórica fue Germàn, referente de ANUSATE , Mineria, y a partir de entonces figura destacada en la lista verde en la seccional Buenos Aires. El año 1982 fue muy intenso tanto en el país como el crecimiento de la agrupación, Germán es ya ampliamente conocido entre sus integrantes, participando en un congreso realizado en Venezuela en la localidad de San Antonio de los Altos.

A mediados de 1983 Horvath arremetió contra la seccional capital de ANUSATE y expulsó a varios de sus integrantes. Por esta razón nació la propuesta del sector salud de ATE Capital para constituir otra agrupación que a iniciativa de Germàn se llamó Ramón Carrillo. La misma fue la que propuso las candidaturas de Germàn Abdala y Juan Carlos Ybarra para la seccional de ATE Capital.

Durante el gobierno de Alfonsín, a fines de 1984 se realizó el primer congreso nacional de delegados y octavo plenario de la Agrupación Nacional Solidaridad de ATE. En ese contexto la burocracia de ATE a través de Horvath, incentiva la necesidad de convocar a elecciones confiando en poder aplastar el empuje de los jóvenes opositores.

La campaña fue muy violenta. Clarín denunció dos atentados ocurridos en Santa Fe, uno en el local de la lista verde, estudio jurídico de Jorge Hoffman, por entonces un importante militante de esa corriente, que fue atacado a balazos, y otro en el domicilio de Raúl Sufritti.

Finalmente el 6 de noviembre de 1984 se realizaron las elecciones donde la lista verde de ANUSATE, logró imponerse por 23.548 votos sobre 18.855 de la lista azul y blanca de Horvath. Un joven Germán Abdala fue elegido nuevo Secretario General de la seccional capital.

Ese momento de gloria donde todo parecía que estaba a su alcance, su familia, el trabajo, la consolidación de sus ideas políticas y su proyectos futuros se vieron empapado por una tragedia persona: su enfermedad.

Fue en un partido de fútbol en la localidad de Lanús, Germán sufrió una caída fuerte. Su dolor era tan grande que sus compañeros tuvieron que llevarlo de urgencia al Hospital. El diagnóstico inicial fue que se había sacado el huesito dulce de lugar, había que operar. Cuando el cirujano abrió la herida realizó una exclamación maldiciendo lo que ve: un tumor de sacro que siempre estuvo ahí agazapado. El día que le dieron el alta le sugirieron tratamiento oncológico urgente.

Después de recorrer los mejores especialistas inclusive en España, recién en 1986 dan con el mejor que residía en Argentina que les dice: “si no hubiese habido alguna operación en 1984 podría haber extirpado el tumor de cuajo, pero aquella operación sin estudios previos indicó el aviso para que el cáncer despierte y se traslade a otros lugares del cuerpo”.

Aún así Germán a pesar de su enfermedad se concentraba en la lucha sindical y acentuó su replanteo hacia la acción política.Y fue así que en 1986 en un bar de Carlos Clavo y San José se reunieron con Carlos “Chacho” Alvarez, Darío Alessandro, “Pipi” Bilancieri y Juan Carlos Ybarra y se creó el Movimiento de Renovación Peronista. Este grupo participó en la interna del peronismo de donde saldrían los candidatos a las elecciones de 1989 apoyando la corriente renovadora.

Pipi Bilancieri, amigo personal de Germàn relató en este libro que en un viaje a la costa lo empieza a notar diferente a Germán. Un día le pregunto si le pasaba algo. Al cabo de un rato Germán le confiesa que está liquidado, “ tengo cáncer” .

Al poco tiempo viajó a Estados Unidos donde existía una clínica especializada en casos pocos comunes como el suyo: “ En Estados Unidos, dice Germàn, estuve en varias oportunidades. En el 88 me hicieron el tratamiento más grande y más importante, junto con una operación de casi 7 horas de cirugía. No había para ese tipo de enfermedad protocolo científico sobre este tipo de cáncer, solo se sabe que es congénito”. Cuando llegó a la Argentina meses después lo esperaban en Ezeiza una multitud de compañeros que querían saludarlo y abrazarlo, por eso decidieron ir al anfiteatro de ATE Nacional para reunir a todos los que lo querían saludar. Fue algo poco común.

Cuando volvió a viajar a Estados Unidos lo habían metido en la lista de diputados por la Capital Federal por iniciativa de Carlos Grosso. En ese país y saliendo del quirófano le informaron que había sido elegido. A su regreso alquiló una quinta en las afueras de La Plata, vivía pendiente de la morfina, que ya casi no le hacía efecto. Gradualmente iba perdiendo la vista, pero tenía la lucidez intacta.

A pesar de su enfermedad Germàn acentuó su militancia en el campo político. El peronismo había encontrado la posibilidad de recuperarse con la renovación, liderada por Antonio Cafiero, pero Carlos Menem logró imponerse en las internas partidarias. Cuando llegó a la presidencia se alió a los grupos económicos más poderosos de la Argentina ante el desconcierto de las grandes masas peronistas.

Germàn en ese momento no dejó de criticar el modelo económico encarnado en las privatizaciones. Se consigue constituir la Comisión Bicameral de Seguimiento a las Privatizaciones de la cual es designado vicepresidente segundo, y también integró la Comisión de Cuestiones Laborales. Su labor se centra firmemente en oponerse a las privatizaciones de Aerolíneas Argentinas, ENTEL, y de otras empresas públicas , entre ellas Altos Hornos Zapla.

En abril de 1990 volvió a Estados Unidos a entrevistarse con un prestigioso especialista quien le prometió dar un diagnóstico definitivo. Germán le solicitó que se le diga toda la verdad. El médico le dijo: “Sr Abdala tengo que decirle que su cáncer es definitivamente terminal. La única alternativa es que arranque de cuajo el cáncer, es una operación que tendría que seccionar de la cintura para abajo”. “Cortarme en dos exclamó Germàn, usted me está proponiendo darme un serrucho desde la cintura para abajo”. El médico replicó que con esa operación se salvará y vivirá mucho más años. Germán se negó y dijo: “no doctor vivir a cualquier, precio no. Yo quiero vivir entero, si el cáncer me tiene que matar, que me mate, pero no haré nada para darle el gusto de morirme en vida”.

Cuando regresó a la Argentina en mayo del 90 se encuentra con su amigo Pipi Bilancieri y le dice: “No quiero más Pipi”. Estaba acostado en la cama se destapa y le muestra su cuerpo. Le habían hecho más de 20 operaciones en Estados Unidos y Cuba. Germán en un momento dado le dice a su amigo: “Pipi, no es triste morir, lo triste r es morir al pedo”.

El 6 de mayo en un esfuerzo descomunal participó de un acto en la planta de la Petroquímica Mosconi, compartiendo la vigilia contra las privatizaciones con el sacerdote Luis Farinello, y los trabajadores de la empresa.

 

La Columna Vertebral, periodismo a la gorra. Echá una moneda