En medio de la pandemia, crece el descontento en Chile, Ecuador y México

La pandemia de Coronavirus ha puesto en jaque a muchos gobiernos latinos, quienes ahora reciben las críticas de los ciudadanos por las medidas sanitarias o económicas tomadas en el intento de detener la propagación del COVID-19.

En Chile, el presidente Sebastian Piñera prometió entregar 2.5 millones de cajas con víveres a los hogares más pobres. La improvisada medida terminó convirtiéndose en un problema logístico que puso a cientos de vecinos de las barriadas de Santiago a protestar en las calles por la lenta distribución de los alimentos.

Felipe Guevara, jefe del gobierno regional de Santiago, admitió que la semana pasada apenas se compraron las primeras 500 mil cajas, lejos del objetivo propuesto por el mandatario. En este sentido, Gonzalo Durán, alcalde de Independencia, municipio de cien mil habitantes al norte de Santiago, sostuvo que la distribución comprometida por Piñera ha sido extremadamente lenta y «a nivel nacional estamos por debajo de las 50 mil cajas».

En Ecuador las cosas están igual de agitadas. A lo largo de todo el país, miles de personas se manifestaron contra una serie de medidas y leyes aprobadas por el Gobierno de Lenín Moreno para modificar condiciones de contratos laborales, reducir jornadas laborales y recortar gastos.

Mesías Tatamuez, presidente del sindicato Frente Unitario de Trabajadores, aseguró que «con esta ley de la inhumanidad todos los trabajadores regresan a ser peones, a ser esclavos. Que deje de pagar la deuda externa y con eso atienda la emergencia sanitaria».

Quienes también realizaron protestas en la calle fueron los trabajadores de la salud de la Ciudad de México, quienes se manifestaron en reclamo de que el gobierno les otorgue equipo de protección para poder lidiar con la pandemia de coronavirus.

Una trabajadora indicó que «quieren que reutilicemos los uniformes, que usemos de tela, que el N95 lo lavemos y lo volvamos a utilizar, cuando varios de mis compañeros ya han sido contagiados y hasta se han muerto, entonces queremos que nos escuchen las autoridades, queremos que nos den material para trabajar”.

La preocupación por el virus ha llegado hasta los indígenas amazónicos, quienes se encuentran en una situación de caos total con casos de COVID-19 reportados en las orillas del Río Amazonas, tanto en Colombia como en Brasil y Perú.

Ante el temor de ser contagiados, desde las comunidades indígenas lamentan que el flujo de embarcaciones que transitan por la zona amazónica continúe con normalidad. Unos 462 pueblos actualmente tienen menos de 3.000 habitantes y alrededor de 200 de ellos se encuentran en aislamiento voluntario, todos en situación de extrema dificultad, altas tasas de desnutrición, inaccesibilidad a servicios de salud, precariedad de infraestructura e imposibilidad de ejercer derechos individuales y colectivos fundamentales. Luis Fernando Arias, dirigente indígena colombiano, denunció la escasez de agua potable, alimentos e implementos de bioseguridad y aseguró que el confinamiento por el conflicto armado latente en su país, junto al hostigamiento militar, agravan la situación

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