Nadie se sorprendió demasiado al escuchar el comunicado número 1 de la Junta militar. Era un golpe anunciado, promovido y propiciado de manera desembozada por amplios sectores de poder económico y religioso.  En la victoria o en la derrota, sabíamos o creíamos conocer las razones de esa situación, la tensión de dos proyectos de país contrapuestos. Lo que no sabíamos es que ése no era ‘un golpe más’. Jamás imaginamos que habría campos de concentración en la Argentina, secuestros de por vida, tortura y robo de bebes sistemáticos, junto a un éxodo en masa de millones de Argentinos. 

Vinieron días grises. Silencio en las calles, aislamiento, muerte, exilio. Destrucción de la economía. Rotura del tejido social. Mientras la vida resistía con gestos de amor y solidaridad casi heroicos que nos permitieron sobrevivir. 

Pero hubo otro marzo, el del año pasado, en el que un país todavía alborozado y feliz por recuperar un gobierno con otra idea de lo popular escuchaba la cadena nacional de Alberto Fernández. 

Hubo unos pocos meses de unidad, aplausos, colaboración. Breve primavera en la que sentíamos que éramos otros.  Con la cuarentena supimos que hay trabajadores esenciales y otros casi innecesarios. Y conocimos un mundo de fronteras cerradas. Los muertos se contaban día a día. 

Y vinieron días grises. Silencio en las calles, aislamiento, muerte, y exilios sui generis. Destrucción de la economía. Rotura del tejido social. Mientras la vida resistía con gestos de solidaridad casi heroicos y nos permitían sobrevivir. 

Un resultado parecido el de los marzos aún con circunstancias totalmente distintas. ¿Acaso antes se trataba de una diferencia ideológica y hoy es una cuestión de salud? No. La salud es política, ideología en estado casi puro. Miren cómo un gobierno cuida a sus ciudadanos y comprenderán de qué gobierno se trata. 

La salud es política, ideología en estado casi puro

En éstos días vi un zócalo en la tele de algún programa de cuyo nombre no puedo acordarme, que decía: Salud vs Economía. Pero la economía también es política. ¿Qué sentido tendría apoyar una economía que manda a la muerte de decenas o centenas o miles o millones de personas? Salud vs economía es como preguntarse ¿vida o muerte? En donde la economía sería la muerte. Porque los dueños del dinero o el capital nunca vieron con buenos ojos eso de que los ‘otros’, los fracasados, los invisibles de la historia, tuvieran igual derecho a la vida que ellos. De muestra, basta un botón, dicen. 

Después del golpe que derrocó a Perón, allá por 1955, se creó una comisión investigadora para ver las malversaciones de la Fundación Evita. Esta Comisión determinó: “Desde el punto de vista material la atención de los menores era múltiple y casi suntuosa. Puede decirse, incluso, que era excesiva, y nada ajustada a las normas de la sobriedad republicana que convenía, precisamente, para la formación austera de los niños. Aves y pescado se incluían en los variados menús diarios. Y en cuanto al vestuario, los equipos mudables, renovados cada seis meses, se destruían”. Estos eran los ‘excesos’ que se le atribuían a Eva Perón. Pretendía que los pobres vivieran como ricos. Un despropósito. (También un dirigente del PRO aseguró que el kirchnerismo le hizo creer a la gente que cualquiera puede tener un celular o una casa o una vida digna). 

 Salud vs economía es como preguntarse ¿vida o muerte? En donde la economía sería la muerte.

Dice un artículo de Caras y Caretas: “Se dio rienda suelta a un revanchismo con un fuerte acento de odio de clase. Se formaron inmensas fogatas en los hogares y policlínicos de la Fundación Eva Perón donde se quemaron miles de libros, frazadas, sábanas, cubrecamas, platos y cubiertos porque llevaban el sello de la institución. Decenas de pulmotores fueron destruidos por la misma sinrazón.” 

Les costó caro la destrucción por el el solo hecho de tener el logo ‘Fundación Evita’ en todos los pulmotores. A pocos meses de asumir la autoproclamada ‘revolución libertadora’, estalló una pandemia mundial: la poliomelitis. 

 dime cómo tratas la salud de tus pares y te diré quién eres.

Con orgullo el gobierno golpista difundió la importación de 25 pulmotores, al tiempo que avanzaba con la destrucción de lo que Evita imaginó como el mayor hospital de niños del continente: enorme edificio que ocupaba varias manzanas destinadas al cuidado de los chicos. Los republicanos libertadores frenaron las obras y sus ruinas se convirtieron en el Albergue Warnes, implosionado en tiempos de Menem para no dejar trazas de esa vergüenza nacional. 

Si la economía significa ‘ganancias’ y la salud quiere decir ‘vida’ no queda duda alguna que los que deben pagar por la vida son los que más ganan. ¿O no? Confieso que no entiendo nada de economía y poco me importa, pero de vida algo me enseñaron los años. En fin, dime cómo tratas la salud de tus pares y te diré quién eres.

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