Crece la solidaridad con los despedidos de Telam. El jueves los recibe Schmid

“Yo estoy en el limbo”, nos dice Eduardo Dellafuente, periodista de amplia trayectoria que empezó en los sesenta a trabajar y lleva más de veinte años en Telam. “Muchos creen que echaron a los kirchneristas, nada que ver, incluso hay despedidos que entraron con Cambiemos, no tienen idea de lo que pensamos. Igual, estamos todos unidos, los despedidos, los que están en la espera y los que recibieron ese siniestro mail dándoles la bienvenida a “la nueva Telam. En ésta, luchamos todos juntos”. Suena el celular, nos avisan que este jueves Juan Carlos Schmid recibirá a los representantes sindicales de la agencia para conocer la situación y ofrecer la solidaridad de la CGT.

En la mañana del miércoles se reunieron centenares de personas en las puertas de la Agencia Nacional de Noticias TELAM, tomada por sus trabajadores después del anuncio de Hernán Lombardi de 354 despedidos. Más de 200 ya recibieron el telegrama, otros están esperando. Es la ruleta rusa de los despidos estatales.

 

Pueden verse algunas pancartas: Sipreba, la Facultad de Ciencias de Comunicación de La Plata, la Corriente Sindical Jorge Weiz. También políticos. Los de siempre: la Verdú, de Correpi; Vilma Ripoll; Eduardo Jozami; Horacio Pietragalla, Luis Zamora, son los que conseguimos reconocer. Luego llega la columna de Ctera, con Sonia Alesso, Eduardo López y Roberto Baradel junto a decenas de maestros. Acaban de anunciar un paro nacional para el martes contra la represión, en la conferencia de prensa también expresaron su solidaridad con los trabajadores de Telam.

Entre el gentío reconocemos a varios compañeros, amigos, conocidos. Ana Paoletti sostiene el cartel de Sipreba. “Trecientos cincuenta despidos es una masacre”, dice. El Pájaro Salinas, empleado de Telam, usa la misma expresión de Dellafuente: “Yo estoy en el limbo”. Todavía faltan llegar un centenar de telegramas. Por ahí anda Paloma García junto con los trabajadores de la Televisión Pública que fueron a dar su apoyo.

En las puertas de la agencia un muchacho tiene una caja-alcancía para el fondo de huelga. Es uno de los despedidos. “Hoy recibí el telegrama”, dice y los ojos se enrojecen. Lo anticipó antes de dar la nota: “mirá que quizás me quiebro”. Es de los más nuevos, lleva tres años trabajando en edición fotográfica, está casado y tiene una nena. Veiniocho años. “A mí la indemnización no me alcanzaría para nada, no sé qué hacer, pienso en irme del país, no sé…”. No es fácil estar frente a un entrevistado que llora, toca apagar el grabador pero él sigue hablando: “Yo amo este trabajo”, agrega y el llanto es irreversible.

¿Qué hacer?

Acaso recordar a algunos de los que hablaron en la asamblea pública de trabajadores en la calle. Como Celia Carbajal, quien también está en ‘el limbo’, y recuerda que ya hubo un intento de cerrar Telam, fue en el año 2000, y lo realizó el mismo director que ahora, Fernando Poussá. Luego fue despedido, hizo juicio y cobró más de 200.000 pesos de indemnización. Ahora volvió a ser director y acusa a los demás periodistas de incompetentes. En aquel año 2000 la lucha se ganó, Telam siguió funcionando.

El editor de fotografía que lleva su telegrama de despido en el bolsillo mira incrédulo: “Ojalá, ojalá reincorporen a alguno. Yo hoy me quedo a dormir acá.” ¿Hasta cuándo? “Hasta que reincorporen a todos”.

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