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Legajos reparados, por Patricia Borensztejn

Siempre pensamos que nuestros pasaportes , aquellos con los que nos permitieron salir del país, estaban marcados. Por más que revisamos cada detalle, ( amén de la foto, tremenda foto que nos habían tomado dentro de la cárcel y con uniforme carcelario ( la parte de arriba, que es lo que se ve en la foto se llamaba ¡garibaldina!)) no encontramos nunca ese detalle, o esa marca.

Párrafo aparte. Esa, la de la garibaldina, es la única foto que tengo de esos seis años de cárcel, o sea que, yo pienso, que quizás para mis nietos, esa foto valdrá oro, oro puro: abuela en uniforme carcelario,Cárcel de Villa Devoto, 25 de julio de 1980. Uauuuuuu. Me impresiona pensarlo y me hace acordar una anécdota de mi gran amiga , la Yeya, que se puso a leer una carta colgada y enmarcada en la inauguración de la muestra Cartas de la Dictadura, de la Biblioteca Nacional , y cuando terminó de leer la carta se me acerca y me dice, estaba leyendo la carta y pensaba ¡pobre chica! y , lanzando una tremenda carcajada me explica, y ¡¡ la chica era yo! ¡era mi carta!! Siempre riéndote de todo ¿eh Yeya? y haciéndome reír a mi también! Afuera , pero también ¡adentro!

De todas formas, siguiendo con la historia de los pasaportes marcados, ese pasaporte que nos dieron para salir del país, estuvo vigente hasta mucho más allá de la llegada de la democracia. Porque antes le ponían un sellito, ¡renovado! y seguía valiendo: por cinco años en el exterior y cuatro en el país. La cuestión es que cuando entrabas a Argentina, (obviamente estoy hablando de la democracia porque antes no podíamos entrar) el pasaporte caducaba. Y había que renovarlo. Ah si, había que ir al Departamento de Policía, sito en la calle Belgrano entre … bueno ya sabes, sigue estando ahí. Larguísimas colas de gente para entrar, hasta que lo lográbamos. El punto era que había que entregar el pasaporte a renovar. Y había que conseguir recuperarlo renovado antes del día de nuestra vuelta a España, que era donde vivíamos.

Y aquí empieza el cuento. Que parece una joda , sino fuera porque es una maldita verdad. Cuando tocaba el día de recoger pasaportes, cuando después de hacer la larga cola, presentábamos nuestro resguardo ( que parecía idéntico al que tenía la señora de adelante de la cola) , el cana ( no puedo decirle todavía policía, creo que ese término se quedó en las garitas de tráfico, junto con mi niñez) , el cana , repito, nos miraba bien a la cara y nos decía, ustedes dos ( mi marido y yo) van a la mesa especial. Y nos mostraba el camino. Al fondo. Bien al fondo. Por esos laberintos que tiene ese lugar. Quien pudiera derrumbar ese edificio , digo yo. Pero bueno, de la mano íbamos los dos a la Mesa Especial, una triste oficina, pequeña y oscura donde te hacían esperar. De donde pensabas que no ibas a poder volver a salir. Eso era democracia. Repito. Por si no lo apuntaron bien. Y al final, puff, venía otro cana con nuestros pasaportes. Si alguna vez, alguno de ellos nos dijo algo, yo lo olvidé. Pero yo olvido mucho, ¿sabe lector?

Cuestión que, papá, que todo lo averiguaba, nos dijo que había un trámite que se podía hacer, para evitar caer en esa puta Mesa Especial de la cana. El trámite se llamaba : refundición de la causa. Así es que el, mi papá, juntó todos los papeles que se nos pedía para el trámite y presentó todo para los dos . Con número de expediente y toda la pesca. Pasado un tiempo recibió la notificación que el último paso era una entrevista con los interesados. Teníamos que ir al edificio de la calle Belgrano, presentarnos con la notificación y tener la entrevista. Lo hicimos. Recuerdo entre mucha bruma la entrevista con los canas. Ellos sentados de un lado, nosotros del otro. Recuerdo que hubo preguntas. No cuáles. Las puedo imaginar pero no importa, lo que si importa es que de ahí salimos. Y al cabo de un tiempo llegó a la dirección de mi papá la resolución: firmado y aceptado, causa completamente refundida. Lo cual significaba que habían limpiado completamente nuestros antecedentes policiales y judiciales. Genial.

No, no terminó ahí la historia. Unos años después inicié el trámite de nacionalidad española. Llevábamos muchos años viviendo , y trabajando en España , así que juntamos todo. Había hasta un certificado de buena salud que tenía que hacerte el médico. Teníamos todo. Solo faltaba el certificado de buena conducta en el país de origen. Ya estaba Menem gobernando, creo. Fuimos a pedirlo al Consulado en España. Tardo unos meses. Pero llegó.

El certificado que me entregó el consulado argentino en españa decía que no podían darme certificado de buena conducta, porque yo, tu, el, nosotros vosotros y ellos, no habíamos tenido buena conducta en argentina.

No pude obtener la nacionalidad española. Pero no me importó eso demasiado.

Ojalá algún día uno se anime y queme todo. ¿Sucederá? Yo lo único que quiero que le quede a mis nietos es la foto, con la leyenda abajo:

Abuela Pati en uniforme carcelario, Cárcel de Villa Devoto, 25 de julio de 1980

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Conflicto en Peajes | Facundo Moyano: “El Gobierno hace populismo berreta, que no chamuyen más”

Facundo Moyano, secretario adjunto del Sindicato Único de Trabajadores de Peajes (SUTPA), fue muy crítico con Axel Kicillof y el Gobierno nacional en el marco de la protesta de los trabajadores de peajes por la implementación de la tecnología que quiere realizar Aubasa de forma unilateral y que reubicaría a varios empleados.

“Hacen populismo berreta, que no chamuyen más. Hay un presidente (Ricardo Elizalde) anti-trabajador que designaron por un acuerdo político entre Sergio Massa y Axel Kicillof. Es llamativo en un gobierno peronista que no se sabe a quién responde, nadie se hace cargo, ni el gobernador se hace cargo, ni los funcionarios del ministerio se hacen cargo, está todo el gobierno loteado”, disparó Moyano desde la protesta de trabajadores en diálogo con A24.

 “La verdad que es un desgobierno. Llama la atención que se llamen peronistas cuando no dan respuestas, cuando van en contra de los trabajadores“, continuó el dirigente. Están destruyendo todo el sistema de autopistas. Un argentino que no pasó nunca por una autopista o corredor vial la está pagando con sus impuestos. Es el populismo berreta que hace este pseudoperonismo. Le dicen a la gente: ‘No subimos las tarifas porque le queremos dar un beneficio’ y lo que hacen es robar la plata de los impuestos que pagan”, explicó.

Si son peronistas, que hagan peronismo de verdad, no de chamuyo. Veo el peronismo cuando miro para el costado, donde están los laburantes. Estamos cansados del chamuyo del Gobierno. Si son peronistas, que hagan peronismo con la gente. Hay 50% de pobreza, 90% de inflación, ¿Dónde está el peronismo? Tanto que hablan de que vuelve la derecha. Ustedes, los que gobiernan, hacen todo para que vuelve la derecha“.

Este miércoles se dio una tregua en el conflicto. Tras una semana con peajes liberados, trabajadores de la autopista Buenos Aires- La Plata levantaron provisoriamente la medida de fuerza mientras continúan en negociaciones con Aubasa y el Gobierno bonaerense.

Se estima que la medida de fuerza generó una pérdida de casi 20 millones de pesos por día. “Es un gesto del gremio, pero los reclamos aun no fueron resueltos“, manifestaron desde el sindicato. El martes se dio un intento de conciliación en el ministerio de Trabajo, pero la reunión entre los dirigentes del SUTPA y representantes de Aubasa terminó sin acuerdos.

En diálogo con FM La Cielo, Florencia Cañabate, secretaria general de SUTPA, explicó que el conflicto no tiene que ver con paritarias, sino con la “implementación de la tecnología de forma unilateral por parte de la empresa, que no tiene en cuenta a los trabajadores”.

Aubasa está encarando un plan de reformas y modernización que reubicaría a los trabajadores de las cabinas, entre otras modificaciones. Entre los cambios se incluye la instalación de torres de tecnología en lugar de las cajas donde se cobra el ticket por la tarifa del servicio.

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Comunidad originaria de Salta denuncia que los incendios “son provocados para favorecer monocultivos”

La comunidad guaraní «Estación Tabacal» de Hipólito Yrigoyen denunció a la policía de la localidad que los focos activos de incendios ubicados en sus territorios fueron provocados intencionalmente por terratenientes locales.

Los pobladores originarios exigieron que el Estado intervenga y provenga recursos para apagar los fuegos que amenazan sus vidas. En diálogo con el programa Cuarto Oscuro (FM La Cuerda, 104.5), Mara Puntano, abogada de la comunidad, aseguró que los incendios son “intencionales y provocados”.

“La comunidad guaraní ‘Estación Tabacal’ decidió poner la denuncia para que los funcionarios no se hagan los tontos, ni los ciegos ni los mudos. En este momento, incluso, están manifestándose para que actúe el avión hidrante – uno solo para toda una región que arde – , tampoco los dejan ser parte y trabajar para apagar esos incendios. Entendemos que es por una cuestión de seguridad, pero si los recursos del Estado no están puestos en los bomberos cómo se apagan estos incendios que son provocados”, explicó la letrada.

La abogada denunció que los incendios son provocados por terratenientes de la zona “para favorecer los monocultivos”. Actualmente, el territorio de la comunidad guaraní de Hipólito Yrigoyen es disputado por la Searbord Corporation, compañía propietaria del ingenio El Tabacal.

“La policía tiene la obligación de comunicarse con el fiscal y el fiscal tiene la obligación de investigar y disponer las medidas necesarias: ordenar a los bomberos que vayan a apagar el incendio, que los aviones de la provincia lleven el agua. Porque los recursos están, ahora para qué y en dónde no lo sabemos”, concluyó Puntano.

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Chile | “Hay un consenso sobre hacer una nueva constitución, pero no saben cómo”

Pablo Touzón, editor de Panamá Revista y politólogo, charló con La Columna Vertebral sobre lo sucedido en las últimas semanas en Chile con el plebiscito que rechazó la nueva constitución y el reciente conflicto del presidente Boric con el embajador de Israel.

LCV: ¿Cuál fue el Chile que viste en el contexto de el antes y el después del plebiscito?

-Fue efectivamente un viaje muy interesante porque se dio este contexto. Yo llegué efectivamente el día del plebiscito, del referéndum, me quedé una semana y pudimos entrevistar con este programa a gente de los partidos y de todas las tendencias políticas, inclusive de derecha. En principio sentí una sensación de extrañamiento, en el sentido de que nadie reconocía la sociedad en la que estaba, ni los de derecha ni los de izquierda. Eso era para el observante externo muy interesante, porque están todos como auto debatiéndose. El proceso que lleva a la elección del otro día empieza con las protestas del 19, protestas que son muy masivas, muy populares, muy violenta también, y que terminan en un acuerdo de paz justito antes de la pandemia, que es el acuerdo de paz entre los partidos, en ese momento era presidente Piñeira todavía y lo firma también Boric. De los líderes del movimiento, Boric es el único que va al acuerdo, a diferencia de otros como el PC.

Lo que se puede evaluar hoy es que las protestas terminaron sobre todo por el COVID. Eso es importante porque si bien estaba la idea de una constitución nueva en mucho de los reclamos de la protesta, no era toda la protesta. Por un lado, es una idea que tenía la política para contener el proceso que estaba en las calles. Se hace después una elección y ahí se le pregunta a la gente si quiere reformar la Constitución, gana por 80 puntos y se le pregunta a la vez y si quiere sea con el método de representatividad normal, o sea, el método diputados, senadores, constituyentes, clásico, o si quiere que la mitad de esa convención constituyente para armar la constitución nueva, después de la última que era la de la época de Pinochet, si la quieren reformar con listas del pueblo. Entonces cuando empieza el proceso de reforma de la Constitución efectivamente fue bastante distinto. Fue manejable por el mismo gobierno, en el sentido de que justamente como eran listas abiertas y gente que pertenecía a movimientos sociales, que lo que defendía es que su causa esté en la constitución, pero no una especie de ordenamiento medio general.

LCV: ¿Cómo ves el futuro en Chile?

-Mira, Boric tuvo una actitud rara. Primero cuando se dio cuenta de que el proceso de la constitución se había ido de las manos, él un poco se abrió. Dijo que sí, que obviamente iba a votar apruebo y que él iba a reformar alguna de las cosas de la Constitución, porque ya estaba viendo que un poco que perdía y que se había vuelto una especie de colección de maximalismo pero que no tenía el hilo conductor de una Constitución. Por otro lado, lo digo porque es importante, se subordinaron los derechos universales sociales a los derechos particulares de género, de indígenas. Hay un problema ahí complejo, que es que las dos son de izquierda, los derechos universales y los derechos estos. Finalmente terminó priorizándose la plurinacionalidad, por ejemplo, por sobre la educación gratuita. Entonces ahí hay una cosa que es más compleja que simplemente izquierda o derecha. Hoy Boric está en un problema porque está atenazado por izquierda. Al día siguiente que fue el referéndum le coparon los secundarios algunos colegios pidiéndole ni un paso atrás cuando habían perdido por 62 puntos. Obviamente la élite quiere que le vaya mal. Entonces está como un tipo que debería reinventar la coalición que lo trajo al poder.

LCV: En el medio además le agarra así como el interruptus con cosas que tienen que ver con su militancia estudiantil y hace el papelón con el embajador de Israel.

-Yo creo que eso es para contentar justamente a los sectores movilizados, les tiene que dar algo. Efectivamente me parece que va por ahí, porque por él viene del movimiento estudiantil, si bien es como un dirigente más inteligente, por eso pudo llegar a ser presidente, no es solo un dirigente estudiantil. Entonces tiene que contentar a las bases a la vez que se abre un proceso por derecha mucho más movilizado ahora también, y que tiene un mandato, esto es importante, tiene un mandato del pueblo de reformar la Constitución, pero el mismo pueblo dijo que esta constitución no. Tiene que hacer una preconstitución igual, y más o menos hay un consenso en la política chilena hasta en algunos de derecha, no tan derecha, que sí hay que hacer una constitución nueva. El tema es que no tienen idea de cómo.

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