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Pablo Touzón: “Pareciera que la sociedad civil argentina está más adelantada que su clase política”

El analista político Pablo Touzón pasó por el estudio de La Columna Vertebral para acompañarnos en nuestra última emisión en AM770 y, como nos tiene acostumbrados, realizó un excelente análisis de la coyuntura política actual, la reafirmación identitaria y las limitaciones de la dirigencia argentina.

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Successión.De cómo Ernestina truchó un testamento, por Juan José Salinas

Investigación realizada por el autor a lo largo del año 2005

Publicada completa por primera vez en su portal pajarorojo.com.ar en el 2011

PARTE I

El testamento que le permitió a Ernestina Herrera heredar el diario Clarín de Roberto Noble, su esposo anciano y convaleciente, presenta tal cúmulo de irregularidades que bien puede definirse como “trucho”, según surge de la demanda judicial que le hizo hace casi 28 años Guadalupe, la única hija de Noble.

Corría abril de 1978, en plena dictadura militar, cuando la joven Guadalupe Noble denunció y demandó a su madrasta Ernestina por “redargución de falsedad; nulidad contra un testamento y simulación”, explicó Ana Elisa Feldman de Jaján, leyendo un escrito.

“Es un testamento trucho por donde lo mirés”, sentenció luego aquella tarde de la primavera del año 2005. Estábamos en el jardín de invierno del amplio departamento de planta baja que los Jaján tenían en la calle Paraná entre la avenida Santa Fe y Paraguay.

Radargüir quiere decir “convertir un argumento contra quien lo levantó”, es decir, reconvertirlo, darlo vuelta, hizo notar Ana Jaján, que pasó largos años de su vida estudiando al Grupo Clarín y sus modus operandi.

Ernestina y Roberto Noble

Durante más de una década, Ana había reunido una ingente cantidad de material y presentado innumerables escritos en los estrados de la Justicia. Por entonces escribía una biografía no autorizada de Ernestina Herrera de Noble, la que registró con el título “Del cabaret al imperio de las comunicaciones” pero que en sus charlas con el abogado, periodista y ex delegado general de Clarín, Pablo Llonto, dijo que quería publicar con el título de “La Apropiadora”, tal como quien escribe le había sugerido.

Libro inédito sobre Ernestina: “Del cabaret al imperio de las comunicaciones”

Ana murió hace ya casi dos años. Su libro permanece inédito en manos de familiares suyos que, por alguna razón, no quieren que se publique.

Engatusado

Pero aquella vez, con una copia de la demanda judicial en la mano, Ana recordó que el abogado Juan Carlos Gentile Pace, en representación de la veinteañera Lupita (como la llamaba su padre para distinguirla de su madre, la mexicana Guadalupe Zapata Timberlake), había impugnado el quinto y último testamento firmado por Roberto Noble.

El engaño había sido organizado por Rogelio Frigerio que temía que si Lupita heredaba el diario terminaría el ferreo control político que el mismo ejercía

El fundador del diario Clarín, dijo Ana, había suscripto ese quinto testamento porque estaba muy disminuido a causa de un ACV. A ella le resultaba evidente que lo habían engatusado.

Noble y su hija Guadalupe en brazos

El engaño, siguió diciendo, había sido organizado por Rogelio Frigerio, el ideólogo y jefe del Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), que temía no sin motivos que si Lupita heredaba el diario, terminaría el férreo control político que ejercía sobre el mismo.

Ese testamento, agregó, había contradicho de manera flagrante a los tres anteriores, en los que los que Noble había declarado a su única hija, Lupita, su única heredera.

Martos, un estratega

La demanda por redargución, etc. había sido presentada por Gentile Pace, en el Juzgado Nacional Civil nº 1 (cuya titular era la doctora Montes de Oca), secretaria Berzosa de Naviera, en el marco de los autos caratulados “NOBLE, Roberto Jorge, s/Sucesión testamentaria”.

La jugada había sido minuciosamente planeada por otro abogado, Ramón Martos, amigo del marido de Ana, Emilio Jaján y mentor de Gentile Pace. “Martos era muy pero muy inteligente, un verdadero estratega”, explicó Ana.

Martos, Ernestina, Magnetto y demás directivos-accionistas entraron en pánico ante la perspectiva de perderlo todo a manos de Lupita

“Tal como lo había calculado Martos, Ernestina, Héctor Magnetto y los demás directivos-accionistas de Clarín entraron en pánico ante la perspectiva de perderlo todo a manos de Lupita”, agregó.

Según la demanda cuya copia blandía Ana, Lupita demandó a los titulados escribanos Idelfonso Lázaro José Ingaramo, Alberto Antonio Poch y Tomás García, así como al gerente general de Clarín, Héctor Cabezas y a la mismísima Ernestina, acusándolos de haber intervenido en la gestación del testamento póstumo de Noble.

En cambio, no demandó al quien todo indicaba  había sido el cerebro de la maniobra, el escribano Mario Asconchilo, escribano de Noble y de todas sus empresas. Asconchilo y Noble habían vivido en el mismo edificio de la avenida Santa Fé 1664-68. Noble ocupaba los pisos 11 y 12, Asconchilo, el primero.

La razón por la que Lupita se había abstenido de demandar a Asconchilo era simple: para entonces ya se había muerto. A continuación, una síntesis de la historia tal como la narró Ana, de acuerdo a las notas que el cronista tomó entonces.

En nombre de Lupita, el abogado Manuel Gentile Pace impugnó el quinto testamento de Noble, registrado con el número 224 por Asconchilo, “que se dice otorgado” por él y registrado “en el folio 713, escritura número 238, del día 15 de julio de 1968”.

Sin testigos

Al impugnarlo, el escrito precisó que Ingaramo, Poch y García aparecían como “testigos” de su dictado; Ernestina como “beneficiaria” y Cabezas, que había “desempeñado un rol fundamental en todo lo relativo a la redacción y (conseguir la) firma” de Noble, aparecía como legatario.

La firma de ese testamento por Noble fue el resultado de un ‘plan de acción ejecutado de común acuerdo’ entre Cabezas y el finado Asconchilo

Y es que según el escrito firmado por Gentile Pace y todo indica que pesado si no directamente redactado por Martos, la redacción y firma de ese testamento por Noble fue el resultado de un “plan de acción ejecutado de común acuerdo” entre Cabezas y el finado Asconchilo.

La demanda reputó como absolutamente falso que los supuestos testigos Ingaramo, Poch y García hubieran podido actuar como tales, pues, precisaba, “nunca vieron ni conocieron” a Noble.

Guadalupe ‘Lupita’ Noble, la desheredada

Todo el aspecto formal del supuesto testamento, sostuvo, “es de una escandalosa mendicidad” puesto que ni Roberto Noble compareció ante Asconchilo, “ni es sincera la fecha en que se dice redactado”, ni fue leído, escrito, ratificado y firmado en un solo acto en presencia de Ingaramo, Poch y García, ni éstos vieron al testador –al que por otra parte, como ya se ha dicho, no conocían– en el acto de la escritura, ni, mucho menos, lo oyeron ratificar su contenido. Ni, como es obvio, lo firmó ante ellos.

“Estamos ante una grosera falacia”, el escrito en nombre de Lupita. Y agregó: “Vamos a probar también por qué medios deshonestos la cónyuge se apoderó de la herencia desplazando a la hija” de Noble.

Todo falso

La demanda firmada por Gentile y craneada por Martos sostuvo, en síntesis, que todas las declaraciones que contiene el controvertido quinto testamento “son falsas” como una perla de cristal. Y que Asconchillo, con la colaboración de Cabezas, creó “un testamento falso desde el punto de vista ideológico”, siendo también falsas “las formalidades que se dicen cumplidas para darle validez al acto y que en realidad nunca se cumplieron”.

Por ejemplo las supuestas declaraciones atribuidas al testador que éste jamás realizó, la presencia de los supuestos testigos, etc. Para mayor abundancia se refirió también a su “mendacidad en cuanto a la profesión de los supuestos testigos”. Ingaramo, Poch y García habían declarado ser de profesión escribanos pero lo cierto es que jamás la habían ejercido.

“Profesión”, según el diccionario de la RAE es “Empleo, facultad u oficio que cada uno tiene y ejerce públicamente”, y según el Vocabulario Jurídico de Eduardo J. Couture (pág. 484) la “Dignidad, arte u oficio que ejerce una persona en forma normalmente habitual y pública”.

La demanda pidió que se librara oficio al Colegio de Escribanos de la Capital Federal, lo que permitiría corroborar que aquellos “no ejercían tal profesión a la época de redacción del testamento, ni antes ni después”, sino que “eran simples testaferros” de Asconchilo.

“La declaración de su profesión de escribanos por parte de los tres oculta que eran dependientes del escribano Asconchilo (…) ninguno de ellos ejercía la profesión de escribanos como titulares o adscriptos a registros notariales”, insistió.

Dependientes

Al ser García, Poch e Ingaramo dependientes, como quien dice meros empleados del escribano Asconchilo, se violó el artículo 3037 del Código Civil, que dice que no pueden “ser testigos en los testamentos los parientes del escribano dentro del cuarto grado, los dependientes de su oficina ni sus domésticos”.

El diccionario de la RAE define a “dependiente” como “el que sirve a uno o es subalterno de una autoridad”, y el ya mencionado Vocabulario… afirma que es la “calidad o condición del que está ligado a otro por una relación de subordinación, derivada normalmente de su empleo, y de índole tal que le quita idoneidad para actuar como testigo”.

Ernestina Herrera, la mujer más fuerte del país en tiempos de dictadura.

Parte 2

El modus operandi

La falsedad ideológica del testamento por el que Ernestina Herrera de Noble heredó el diario Clarín de su reciente y anciano esposo parece tan clamorosa como evidente,  y no sólo ni principalmente por las sospechas de que Roberto Noble no estaba en la plenitud de sus facultades mentales, sino, sencillamente, porque ese acto careció de testigos válidos.

Como ya se explicó, los tres testigos necesarios – Idelfonso Lázaro José Ingaramo, Alberto Antonio Poch y Tomás García– se presentaron en dicho testamento como de profesión escribanos, en un pie de igualdad con el  escribano interviniente, Mario Asconchillo, pero resultó que jamás habían ejercido como tales y dependían laboralmente de Asconchilo.

Hasta la sanción de la Ley 15.875 -promulgada en octubre de 1961- recordó la demanda, todos los actos que se realizaban con la intervención de un escribano público requerían por lo menos de dos testigos.

Testigos multifunción

Según los protocolos de la escribanía Asconchilo, puntualizó seguidamente, en las 693 escrituras realizadas en 1960, Poch apareció como testigo en el 98 por ciento, e Ingaramo en el 80 por ciento. No hubo una sola en la que no apareciera  alguno de ellos. “Hay días en que Poch e Ingaramo deben permanecer todo el día en la escribanía, para atestiguar en todas las escrituras que intervienen”, señaló.

La demanda presentada en nombre de Lupita por el abogado Manuel Gentile Pace y pergeñada por el estratega Martos ofrece ejemplos incontrastables: Ingaramo y Poch llegaron a firmar nueve escrituras el 1 de febrero de 1960, ocho el 16 de marzo de ese mismo año, seis el 11 de febrero y también el 2 de marzo, y cinco el 7 de enero, el 10 de febrero y el 28 de marzo.

Precisamente, la Ley 15.875 eliminó los testigos de las escrituras públicas con excepción de los testamentos “para poner coto definitivo a una corruptela de los escribanos”. Al fundamentar la necesidad de la reforma del Código Civil mediante esta ley, el diputado Héctor Angaromi (UCRP) dijo respecto a los testigos de aquellos actos que:

“Es difícil obtener su concurrencia, tan difícil que ya no se busca su presencia, sino que se procura la ulterior firma, como si su asistencia hubiera sido cierta. Ajustados a lo verídico, es absurdo que se mantenga una exigencia legal para hacer valer afirmaciones de testigos que, no estando presentes, digan presuntamente verdad cuando en realidad dicen mentira”.

Mentiras a repetición

La reforma no alcanzó al artículo 3654 del Código Civil que dispone que “El testamento por acto público debe ser hecho ante escribano público y tres testigos” por cuanto no hay contraparte, explicó el escrito. “Al ser actos de última voluntad del testador, se producen con posterioridad a su fallecimiento, con lo que queda descartada cualquier posibilidad de que aquel los controle”.

En este contexto, Asconchilo continuó con el régimen corrupto anterior a la Ley 15.875 usando casi invariablemente como testigos a Poch, Ingaramo y García en los testamentos que registra su protocolo a partir de 1962.

Hay casos en que en un solo día se han redactado y firmado siete testamentos, con la intervención complaciente de los ‘testigos’

Un registro a vuelo de pájaro sobre dicho protocolo permite ver que en dos testamentos refrendados por  Asconchilo en 1962 aparecen como testigos Ingaramo y Poch, y en uno Poch y García. El 3 de septiembre, y también el 22 de octubre,  Poch e Ingaramo llegaron a intervenir en  9 (nueve) escrituras de protesto. En el primer tomo del protocolo correspondiente al año 1963 se abre con un record que se diría imposible de igualar: el 2 de enero este dúo interviene en 15 (quince) escrituras de protesto. En ese tomo hay 147 escrituras, de las que 96 corresponden a protestos de págares, y en todas intervienen Poch e Ingaramo.

Único testigo

Saltemos tres años para evitar el agobio de una incesante repetición. En julio y agosto de 1966, sobre cuatro testamentos registrados, en todos aparece como testigo Ingaramo, y en una revocatoria de testamento, los hacen Ingaramo y García. Durante ese año, Asconchilo registra nueve testamentos y en todos aparecen como testigos Ingaramo y Poch. Ambos también aparecen en los cuatro testamentos registrados en agosto de 1967.

“Puede decirse así que, si no en todos, en la inmensa mayoría de los testamentos refrendados por el escribano Asconchilo el único testigo es él mismo”, sintetizó la demanda. “Hay casos en que un solo día se ha redactado y firmado siete testamentos, por supuesto con la intervención complaciente de los ‘testigos’ Ingaramo, Poch, García y el inefable portero de la casa de departamentos de Avenida de Mayo 953”, Manuel Rodríguez Días, agregó.

Parte del inventario

Antes y después de la sanción de aquella ley, Ingaramo y Poch “forman parte del activo fijo como las máquina de escribir, los folios del protocolo, las mesas y mostradores de los empleados, la tinta, los lapiceros, etc., que constituyen el conjunto de bienes muebles” de la escribanía Asconchilo, se regodea el escrito de Gentile-Martos. El dúo era parte del inventario “hasta el punto de que a veces Poch e Ingaramo protestaban pagarés de Agea”, lo que vuelve evidente que lo hacían en nombre de Asconchilo.

Además del quinto testamento de Noble, en 1968 el escribano Asconchilo registró otros cinco testamentos en los que aparecen como testigos Ingaramo, Poch y Rodríguez Dias. Y en 1969 registró siete testamentos en los que aparecen como testigos aquellos tres y también García.

Cabezas, el hombre de confianza 

La demanda de Lupita negó que su padre hubiera comparecido en la escribanía Asconchilo para dictar su último testamento, protocolizado el 3 de agosto de 1967. “Nunca, por ningún concepto”, sostiene, Noble había concurrido a la escribanía y ademáss resultaba obvio que “el trámite de la firma no estuvo a cargo del escribano”, sino que Asconchilo “le entregó el protocolo, como habitualmente lo hacía  con otras escrituras” a Cabezas, “quien lo llevó al Dr. Noble y lo hizo firmar”.

Y es que Cabezas –precisó la demanda– era para Noble “la persona de su más absoluta confianza”, al punto de que, al morir Noble “la totalidad del paquete accionario  de Agea se encontraba en una caja de seguridad de La Caja Obrera de Montevideo a su nombre.

El ataque le sobrevino a Noble en medio de una feroz pelea con Ernestina

Al morir Noble y abrirse la sucesión –sostuvo el escrito–, se hizo un arqueo del tesoro de Agea en busca de dichas acciones, las que fueron aportadas al juzgado por Cabezas luego de ir a buscarlas a Montevideo. Está información surge del escrito presentado a fojas 139-142 del juicio sucesorio con el título “Denuncia bienes”, escrito que firmaron ambas partes. La abogada Carmen F. Cruz de Giordano Romero lo hizo con el patrocinio letrado de sus colegas Gerardo C. Giordano Romano y Manuel J.P. Cruz en representación de Ernestina,  y Martos –con el patrocinio letrado de Gentile Pace– en representación de Lupita.

Baldado y afásico

Si era falso que Noble hubiera concurrido personalmente a la escribanía Asconchilo para dictar testamento –continuó la demanda–, también lo era que lo hubiera hecho de viva voz, puesto que padecía una lesión cerebral que se lo impedía.

Y es que cuando en enero de 1967 Noble se encontraba en su estancia cordobesa de La Loma, había sufrido un derrame cerebral “que lo había dejado baldado, y que entre otros estropicios le afectó el centro del habla.”

Ana Jaján decía saber de fuentes directas que el ataque le sobrevino a Noble en medio de una feroz pelea con Ernestina, y que así lo narraba en su inédita biografía no autorizada de Ernestina..

Una notable merma de intelecto

Como fuera, a causa de sus limitaciones físicas, desde entonces Noble tuvo como residencia habitual a su estancia cordobesa –si bien realizó esporádicos viajes a Buenos Aires, y uno al extranjero– hasta que sufrió un nuevo ataque cerebral. Dos años después falleció  de un infarto.

El primer ataque –destacó la demanda de Lupita– le causó a su padre “una pronunciada incapacidad en la dicción” de la que no se recuperó hasta el día de su muerte, además de “una notable merma en su capacidad intelectiva y otras secuelas” que permiten asegurar que “no volvió jamás a adquirir la plena lucidez mental”.

Imposibilitado de poder hablar de corrido y “poseído de un profundo complejo de  inferioridad por tal padecimiento –siguió exponiendo– se excluyó tanto de la dirección del diario como de la vida política y social” hasta su muerte.

Relegado

Prueba de ello –señaló la demanda– fue que “ni en 1967 ni en 1968 Noble concurrió a lo que él mismo había calificado en numerosas oportunidades como el acto más trascendental de su vida: los aniversarios de la fundación de Clarín”.

Efectivamente: desde el 28 de agosto de 1945, Noble estuvo siempre presente en los fastos celebrados en la redacción del diario. En su defecto, el diario informaba a los lectores que Noble no había podido estar presente por encontrarse en el extranjero.

Pero en los aniversarios de 1967 y 1968 Clarín nada informó sobre el paradero de su fundador.

La demanda le sirvió al trío Lupita-Gentile Pace-Martos para negociar nuevas y mejores prebendas por parte de Ernestina, Magnetto & Co.  Obtenidas las cuales, se la retiró.

Pero nunca nadie refutó que las cosas que en ella se afirmaron fueran verdaderas.

Continuará…

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Síntesis informativa LCV / piqueteros liberados; AFIP restituye legajo trabajador desaparecido; Paritarias; Ley de envases y más

sábado 25 de marzo

Gremios y movimientos sociales

La UTEP reclamó el reconocimiento a la economía popular y un aumento del salario social complementario que iguale al índice actual de la Canasta Básica Alimentaria.

Basta de Muertes Obreras. Fallecieron dos trabajadores asfixiados en una cámara séptica. El hecho ocurrió en Las Flores, cerca de La Plata, mientras realizaban tareas por una filtración cloacal para una empresa tercerizada.Una de las víctimas fue identificada como Manuel Figueroa Miranda, de 33 años, oriundo de City Bell.

Unidad Piquetera.Tras una semana de movilizaciones, liberaron a los militantes del Polo Obrero, Lorena Torres y Martín Rodríguez, que habían sido detenidos el martes 14 de marzo en el marco de una jornada nacional de protestas que realizó Unidad Piquetera contra las bajas en el programa Potenciar Trabajo, por no haber completado el proceso de validación.

AEFIP por la Memoria. La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) restituyó un legajo a la familia de un trabajador del organismo fiscal desaparecido en 1980. El documento fue recibido por sus hijos, Ariel Ruiz y Victoria Torres, y en el mismo consta que «La verdadera causal de interrupción de la relación laboral fue la desaparición forzada como consecuencia del accionar del terrorismo de Estado».

Paritarias

Seguros: Tras varias semanas de conflicto, el Sindicato del Seguro acordó un aumento del 39 por ciento en tres tramos hasta junio que lleva el incremento acumulado al 51 por ciento para lo que va del 2023.

Salario mínimo vital y móvil: El gobierno nacional firmó con las principales cámaras empresarias y la CGT un incremento trimestral del salario mínimo vital y móvil del 26,6 por ciento que lleva al haber mínimo a 87 mil 987 pesos en junio. CTA-A votó en contra. CTA de los Trabajadores se abstuvo. Pablo Moyano abandonó la reunión.

Docentes de San Juan: Los docentes de San Juan aceptaron el aumento dispuesto por el gobierno provincial que lleva el salario de maestros de grado jornada a 180 mil pesos.

Estatales de Santa Cruz: El gobierno de Santa Cruz anunció un incremento del 46,9 por ciento para los trabajadores estatales provinciales.

Cooperativas

Ley de Envases. La Confederación Argentina de Trabajadores Cooperativos Asociados (CONARCOOP) lanzó una junta de firmas en marco de la campaña por el tratamiento de su nuevo proyecto de la Ley de Envases con Inclusión Social. El presidente de la Confederación,Ramiro Martínez, sostuvo que “se utiliza el término de inclusión social porque por primera vez se establecerá un ente recaudatorio en el que también participarán organizaciones de cartoneros y recicladores”.

Cooperativas de Alimentos. El lunes 20 de marzo el INAES aprobó la creación de la Cooperativa Alimentos para la Nueva Argentina integrada por 19 cooperativas y el sindicato de comercio de Rosario con el objetivo de bajar los precios en las góndolas.

Producción de yerba: La Cooperativa Yerbatera Dos de Mayo Limitada puso en marcha una nueva línea de producción que permitirá la elaboración de té verde para exportación con una inversión del orden de los 42 millones de pesos, de los cuales 27 corresponden a aportes no reintegrables.

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Destacada

Otto René Castillo, poesía y revolución – Parte I / por Pablo Solana*

Sea cual sea su calidad, su nivel,

su finura, su capacidad creadora,

el poeta para la burguesía solo puede ser:

SIRVIENTE,

PAYASO

o ENEMIGO”

R. D.

Parte I: El poeta que convocó a su patria a andar y dio la vida para que suceda

Pasó más de un cuarto de siglo desde que las guerrillas guatemaltecas se reconvirtieron a la política legal por medio de la firma de los acuerdos de paz de 1996. Sin embargo, el bagaje histórico y cultural que acompañó a la insurgencia armada sigue en gran medida oculto. La obra poética de Otto René Castillo es víctima de ese reparo residual ante todo lo que huela a compromiso militante y revolución. Si en su país los intentos por rescatar su obra fueron tímidos, en el resto de América Latina fueron prácticamente nulos.

En esta serie de tres notas nos proponemos aportar a revertir esa injusticia. Esta primera entrega recoge los aspectos centrales de su biografía personal, política y poética. En una segunda parte abordaremos la relación íntima, fundamental, que Otto mantuvo con su amigo, colega y camarada Roque Dalton. En la tercera, reconstruiremos su paso por la guerrilla de la mano del testimonio del comandante Pablo Monsanto, el único sobreviviente del grupo de las Fuerzas Armadas Rebeldes que fue emboscado cuando detuvieron a Otto René y después le dieron muerte de manera brutal. Con él dialogamos en ciudad de Guatemala una tarde de 2018 y mantuvimos una entrevista inédita hasta hoy.

Un día,

los intelectuales

apolíticos

de mi país

serán interrogados

por el hombre

sencillo

de nuestro pueblo.

Se les preguntará,

sobre lo que hicieron

cuando

la patria se apagaba

lentamente,

como una hoguera dulce,

pequeña y sola.

O. R. C.

De historia y pueblo

Otto Castillo nació el 25 de abril de 1934 en Quetzaltenango, una de las ciudades más importantes de Guatemala, a unos 200 km. al noreste de la capital del país (aunque en la mayoría de las reseñas biográficas se señala como año de nacimiento 1936, su familia confirma que ésta es la fecha correcta). Así fue bautizado y así se lo conoció hasta su juventud: Otto Castillo, sin segundo nombre; solo con los años él elegirá adosarse el René. Lo parió Juana de Dios Castillo Mérida. Su padre, Reginaldo Cabrera Ordoñez, no se hizo cargo de su crianza. Otto fue el más chico de cinco hijos: compartió hogar con sus hermanas Zoila y Haydée y sus hermanos Jorge y José.

El abuelo de la familia, padre de su madre, fue Juan de Dios Castillo y Castillo, miembro de la Corte Suprema de Justicia, congresista y profesor universitario. El hombre garantizó un buen pasar económico al grupo familiar hasta 1935, cuando murió. Sin el sustento del patriarca, el nivel de vida de la familia desmejoró. “Nos acomodamos mi madre y los cinco hermanos en una sola habitación. Mi madre y Zoila trabajaron bordando sombreros de palma. Jorge y yo empezamos a trabajar para llevar dinero a la casa. Fuimos vendedores de golosinas en el cine Roma de Quetzaltenango”, cuenta José. En 1941 se mudaron a la capital. Zoila recuerda que Otto era “disciplinado y responsable; desde niño se caracterizó como un excelente estudiante”.

Primavera en el país de la eterna tiranía

“Nuestra familia tuvo siempre militancia política antidictatorial”, cuenta Zoila. Otto tenía 10 años cuando las protestas populares derivaron en una rebelión contra la dictadura del general Jorge Ubico que llevaba 14 años en el poder. De las movilizaciones “participaron hermanos de nuestra madre y dos de nuestros hermanos, que para ese entonces eran menores de edad”, agrega. Durante la década democrática que siguió a aquella revuelta sus dos hermanos y sus dos hermanas mayores trabajaron para el nuevo gobierno en “puestos de regular importancia, en la ampliación de reformas sociales”. Un año después asumió la presidencia el profesor Juan José Arévalo. Era la primera vez en la historia de Guatemala que había algo parecido a un gobierno popular. Después de Arévalo, en 1951 fue electo Jacobo Árbenz, otro nacionalista que siguió los pasos de su antecesor y se animó a un poco más.

Durante casi una década el pueblo vivió una inédita “primavera en el país de la eterna tiranía”, como definió el escritor guatemalteco Luis Cardoza y Aragón (parafraseando a Alexander Von Humboldt, quien había dicho de Cuernavaca, México, que era la “ciudad de la eterna primavera”). Pero el 27 de junio de 1954 se acabó el buen tiempo. Árbenz fue forzado a renunciar en nombre del anticomunismo agitado por los EEUU y de los intereses de la United Fruit Company, la bananera que la CIA usaba como cobertura en la región.

El presidente Jacobo Arbenz en la tapa del Time

América Latina volvía a agitarse. Los movimientos campesinos, obreros y populares pujaban por sacarse de encima a las clases oligárquicas en el poder. El fin de la Segunda Guerra Mundial y la crisis de las potencias hegemónicas habían alentado la rebeldía de los países oprimidos. La figura de Jacobo Árbenz se emparenta con las de otros líderes que buscaron dar cuenta de esos procesos sociales, como Juan Domingo Perón en Argentina (apresado en 1945, lo que originó la rebelión popular del 17 de octubre); Jorge Eliécer Gaitán en Colombia (asesinado en 1948, tras lo que se desencadenó el Bogotazo), Getulio Vargas en Brasil (electo por segunda vez presidente en 1950); Víctor Paz Estenssoro en Bolivia (iniciaría en 1952 su Revolución Nacional).

Pero las limitaciones de esos procesos nacionalistas llevarán a la juventud a orientar la lucha de manera más radical. Por esos días andaba por la capital guatemalteca un joven argentino algunos años mayor que Otto, a quien todavía llamaban Ernesto. En su recorrida por América Latina se había interesado cada vez más por la política. En Guatemala lo desilusionó la falta de resistencia al golpe. “Árbenz no supo estar a la altura de las circunstancias, los militares [que lo apoyan] se cagaron en las patas”, escribió en una carta a su familia.

Las vías alternativas de lucha ante esa desilusión generacional se catalizarán años después, en 1959 en Cuba, con el triunfo de la Revolución.

¿Has oído que estúpidamente te digan: / ¡comunista!, porque eres diferente / al rebaño que deifica al déspota?

Ser de izquierda en aquellos tiempos en Centroamérica era, básicamente, apoyar al Partido Comunista o directamente militar en él. En Guatemala, tras años de persecución, el PC había pasado a llamarse Partido Guatemalteco del Trabajo, PGT.

Al momento del golpe contra Árbenz, Otto era uno de los activistas juveniles más destacados de su generación. En 1953 había sido electo presidente de la Asociación de Estudiantes de Post-primaria y con 18 años había publicado su primer poema, “Canción de amor para tu flor de sueños”, en la revista guatemalteca La Hora Dominical. En ese tiempo compone una serie de poemas que giran en torno a una concepción romántica del amor. Basta mencionar algunos títulos que después fueron reunidos en el volumen El sabor de la sal: “Acontece así, enamorados”, “Amemos este invierno”, “Cuando te alejas”, “Por ti”, “Tienes miedo al amor”, “Todo ternura”, “Comienzas a ser mi lejanía”.

En ese mismo año se graduó de bachiller y se unió a la agrupación Alianza de la Juventud Democrática, orientada por el PGT. Desde allí impulsó el autogobierno estudiantil que logró cierto reconocimiento durante la presidencia de Árbenz. Su encuadramiento militante se dio en la Juventud Patriótica del Trabajo (JPT), el brazo juvenil del PGT. Tras el derrocamiento del gobierno nacionalista volvieron los tiempos de confrontación y persecución. Otto creía que para ser un verdadero revolucionario no alcanzaba con su compromiso individual, que debía militar en un proyecto colectivo, de manera organizada. Pero el PGT, tras haber tenido unos pocos cuadros en el gobierno de Árbenz y como resultado del anticomunismo exacerbado de los golpistas, debió reorganizarse en la clandestinidad.

Exilio

Muchos dirigentes e intelectuales se vieron forzados al exilio. Otto decidió irse a El Salvador. Transitó el cambio de país con un cambio sutil de identidad: cuenta su hermana Haydée que fue a partir de ese año que comenzó a agregar a su firma René, en busca de un nombre “artístico” a la hora de firmar sus poemas.

El poeta Roque Dalton

En 1954 otro joven poeta, el salvadoreño Roque Dalton, se encontraba de regreso en San Salvador tras un año de estudios en Chile. Se conocieron en la Universidad. Roque contará que Otto era “extrovertido, vital, de personalidad fuerte y simpática. Su afán de vivir intensa y apasionadamente la vida le cobró su precio. Sus camaradas jóvenes le aceptaron siempre, en su rica totalidad humana, necesariamente contradictoria con el medio”. Dalton escribió sobre él después de enterarse de su asesinato, por eso la intención de “salvarlo del riesgo, que puede propiciarle su muerte admirable, de pasar a la historia como un santón, como uno de esos personajes planos a que nos tiene acostumbrados el apologismo póstumo”.

El vínculo entre ambos poetas fue tan intenso, fructífero y determinante que dedicaremos una próxima entrega a abordar de manera plena esa relación.

Durante esos años en El Salvador, Castillo desarrolló su militancia en los medios intelectuales y los grupos de la resistencia que el PGT mantenía en ese país. Algunos militares nacionalistas guatemaltecos exiliados se sumaron a los jóvenes universitarios y crearon un programa radial llamado Radioprensa, que llegó a ser muy escuchado. “Fundaron una tradición de prensa hablada que no existía hasta entonces en El Salvador”, cuenta el escritor Manlio Argueta, quien compartió aquellos tiempos de militancia y juventud. En ese programa de radio trabajaron Dalton y Castillo. Después Otto René fue redactor en La Prensa Gráfica, en donde publicó artículos críticos que le dieron notoriedad y provocaron su despido al poco tiempo. “Nos pusimos de moda, como quien dice, porque estábamos planteando un problema social y político por primera vez en El Salvador. Sólo Otto militaba en el PC. Él fue el que sacó a Roque de su educación jesuita”, completa Manlio. Además de los trabajos periodísticos, Otto trabajó en obras de construcción como pintor, fue cuidador de automóviles y vendedor de libros.

Cuenta el coronel Carlos Paz Tejada, un militar alineado con el gobierno nacionalista de Árbenz que se encontraba en el exilio al igual que Otto, que fue el joven poeta quien primero lo buscó para planificar el regreso: “Me fue a decir que yo tenía que encabezar la lucha (…) entramos clandestinamente a Guatemala Otto René Castillo y yo. Veníamos de tener reuniones conspirativas contra el gobierno dictatorial”. Hasta que la resistencia logró imponerse, Otto cruzó la frontera entre Guatemala y El Salvador de manera clandestina en más de una oportunidad.

A la vez, durante ese tiempo Castillo siguió profundizando su vocación poética. Fue una figura destacada del Círculo Literario Universitario que ayudó a fundar. En ese período leyó y difundió a Miguel Hernández, César Vallejo y el turco Nazim Hikmet. Su propia poesía comenzó a tener otra densidad. Aún influenciado por el estilo lírico nerudiano, comienza a madurar su propia identidad poética, como puede verse en estos versos del poema “Exilio”:

Tú, mercader de mi país,

escucha:

¿Has oído caminar a la patria

más allá de tu sangre?

¿Te has despertado alguna vez

llorando por su pulso sonoro?

¿Has oído, algún día de invierno,

sentado en un café de país lejano,

que platiquen los hombres de su lucha?

¿Has visto el exiliado moribundo,

tirado en un cuartucho sucio, acostado

sobre una cama construida de cajones,

preguntar por la vaga estatura

de sus hijos ausentes de su amor?

¿Has oído penar a la risa? ¿Has

llorado alguna vez sobre el vientre

altísimo de nuestra patria? ¿Has

oído que estúpidamente te digan:

¡comunista!, porque eres diferente

al rebaño que deifica al déspota?

Su consolidación poética tiene otro punto de referencia: el poemario escrito a cuatro manos con su amigo Roque Dalton titulado Dos puños por la tierra. Abordaremos la importancia que tuvo ese trabajo en el ambiente literario de la época en la próxima nota de esta serie.

Por aquellos años Otto y sus camaradas solían frecuentar las tertulias celebradas en El Rancho del Artista, ubicado en las afueras de San Salvador. El lugar, una construcción rústica con espacio para diversas actividades, se había convertido en uno de los centros más importantes para las vanguardias artísticas y la bohemia. Estaba a cargo de la poetisa hondureña Clementina Suárez, quien daba lugar a exposiciones, lecturas de versos, conferencias y conciertos. Por entonces “surgieron los grandes amores efímeros y las trágicas pasiones que repetirían hasta el cansancio ´Los versos del Capitán´”, contará Dalton años después. Sin embargo, una visión menos romántica transmitirá Otto René a sus compañeros guatemaltecos: “[las jornadas literarias] terminaban cuando la anfitriona (…) los echaba ‘barranca abajo’ de la casa”, les dirá.

Roberto Cruz conoció a Otto por aquellos años; luego estuvieron juntos en Guatemala, en la Facultad de Derecho, donde fueron compañeros, y posteriormente en Alemania. “Cuando lo conocí trabajaba en un radioperiódico y ya había ganado el Premio Centroamericano de Poesía de la Universidad de El Salvador. Otto era entonces un joven delgado, moreno, de mirada profunda, lleno de dinamismo y entusiasmo. La nostalgia por la patria no le había hecho perder la alegría. Más que su éxito como poeta me impresionó su decisión de impulsar con toda su pasión el proceso revolucionario del pueblo de Guatemala”.

La poesía en Centroamérica, un arma de liberación

Durante la segunda mitad del siglo XX, en Centroamérica, la lucha revolucionaria y la poesía fueron de la mano. Persecuciones y matanzas cometidas contra comunidades enteras impiden abordar ese momento histórico de forma liviana; sin embargo, aquellas apuestas por revolucionarlo todo —el poder, las relaciones de propiedad, el arte, la cultura—merecen ser reivindicadas, también, desde la dimensión poética que acompañó cada intento insurgente. Aportaron a ello, en El Salvador, Roque Dalton, pero también Roberto Armijo, Manlio Argueta o Claribel Alegría, por mencionar algunas de las figuras destacadas de la Generación Comprometida. En Nicaragua, Ernesto Cardenal, Leonel Rugama o Gioconda Belli; En Guatemala, los ya por entonces famosos Miguel Ángel Asturias y Luis Cardoza y Aragón, además, por supuesto, de Otto René Castillo.

En aquel contexto los poetas eran figuras socialmente reconocidas. “No existían partidos políticos: el partido único era el de los militares. Por lo tanto, los poetas desempeñaron una labor de crítica social. En un país donde no había espacio para la divergencia política, esto ocupaba la atención de los diarios, pero también de la policía”, explica el escritor salvadoreño Luis Alvarenga. Se refiere a la década de 1950 en su país, pero refleja la situación de toda la región.

Alvarenga dice además que las vidas de Roque Dalton u Otto René Castillo dan cuenta de otra función del poeta en América Latina: “Se ha dicho que los pueblos de lengua española tienen, a falta de una filosofía —según los cánones occidentales—, a la literatura como un modo de llegar a dar esa vista filosófica de la realidad”. La integración de poesía, historia, identidad nacional y sentido universal que expresan las obras de estas generaciones da cuenta de ese fenómeno que excede lo meramente artístico o literario. Lo que en otras sociedades podría haber sido motivo de prestigio, en la Centroamérica surcada por tamañas injusticias fue motivo de persecución.

En aquellos años de Guerra Fría había un ensañamiento especial con quienes se convertían en voceros de las ideas críticas. Relata el poeta rumano-francés Tristán Tzara en la presentación de un libro del turco Nazim Hikmet, quien había pasado 12 años preso: “Está de más preguntarse de dónde proviene este encarnizamiento de los reaccionarios por querer suprimir a los poetas: ¿no es esta la mejor prueba de la eficacia de sus escritos, cuando, bajo la presión de los acontecimientos, la poesía se vuelve un arma de liberación?”.

Ahora quiero caminar contigo

Casi cuatro años después de haber iniciado su primer exilio, en diciembre de 1957, Otto René regresa a Guatemala. Se habían relajado las condiciones represivas, el nuevo gobierno había permitido que los exiliados volvieran al país. Con 23 años, un pasado de activista y poemas publicados, ya era reconocido entre los círculos políticos y literarios. En 1956 había ganado el Premio Autonomía patrocinado por la Asociación de Estudiantes Universitarios por su poema “Pequeño canto a la patria” (recuperado en su versión original en la edición de Vamos patria a caminar del año 2015, F&G Editores, Guatemala). En Budapest, Hungría, donde había enviado algunos de sus trabajos por intermedio de los contactos del PGT, también ganó en 1957 el Premio Internacional de Poesía.

Pequeña patria mía, dulce tormenta,

un litoral de amor eleva mis pupilas

y la garganta se me llena de silvestre alegría

cuando digo patria, obrero y golondrina;

es que tengo dos años de amanecer agonizando

v acostarme cadáver sobre tu nombre inmenso,

flotante sobre todos los alientos libertarios,

Guatemala, diciendo patria mía, pequeña campesina.

Revista Lanzas y Letras. Año 1, N°1, donde figura Otto René Castillo en el directorio

Durante 1958 y 1959 estudió en la Facultad de Derecho de la Universidad de San Carlos de Guatemala, uno de los pocos ámbitos donde la dictadura no había podido aniquilar la resistencia. Se sumó a la revista Lanzas y Letras, un proyecto nacido en mayo de 1958 que contó con el aval de la Asociación Estudiantil universitaria. La revista “muy pronto sobrepasó los límites que sus fundadores se habían planteado. Concebida originalmente como órgano cultural estudiantil, sus páginas fueron de inmediato invadidas por todas las voces del presente nacional y mundial. La labor de esta publicación fue importantísima en esa etapa y trascendió hasta los países vecinos de América Central”, según rememoró Roque Dalton años después. Otto tomó esa tarea como parte de su compromiso militante. El Partido estaba en un proceso de reorganización y tejer relaciones en distintos ámbitos resultaba fundamental.

Pero la militancia no le daba de comer. Comenzó a trabajar en una empresa de aparatos eléctricos, al tiempo que terminaba su tesis de grado titulada “El poeta ante los problemas de la humanidad. Responsabilidad de los poetas guatemaltecos”.

El documento incluye los capítulos “La historia humana y la función de la poesía”, “El poeta como conducta moral”, “El poeta y su pueblo: un mismo corazón”, “Regionalismo o universalidad: dos caminos frente al poeta” y, por último, “Responsabilidad de los poetas guatemaltecos”. La presentación de la tesis demarca el objetivo del trabajo: indagar sobre “la enorme importancia que tienen para todo poeta viviente los problemas que aquejan a la humanidad, es decir, al hombre de nuestro tiempo, quien, dicho sea de paso, se encuentra situado en uno de los momentos más dramáticos de su existencia”. En esas páginas se condensa la concepción del mundo, del arte y de la militancia, que sostuvo con coherencia hasta el momento de su muerte.

El trabajo no se publicó como libro, pero le sirvió para ganar en 1958 otro premio, esta vez al mejor estudiante. Con ello tramitó, por medio del Partido, una beca para continuar sus estudios de Letras en la Universidad Karl Marx de Leipzig, en la República Democrática Alemana.

Todo se orienta a la canción / en esta parte de Alemania

Otto René Castillo en Leipzig, Alemania

En 1959 llegó a Leipzig, donde destinó los primeros meses a estudiar alemán. Apenas logró manejarse con el idioma inició sus estudios de literatura alemana (germanística) en la Universidad Karl Marx. Conoció a Bárbara Wenzig, con quien se casó y tuvo dos hijos: Tecún y Patrice Sandino. Su amigo Roberto Cruz, que compartió algún tiempo con él allá, recuerda que “vivían con los padres de ella, gente muy trabajadora, culta y cariñosa, que acogió con gran hospitalidad a la media docena de guatemaltecos que estudiábamos en Alemania. La familia entera quería y admiraba a Otto fuera de todo límite”.

Mientras tanto, en Guatemala, el PGT seguía siendo perseguido. En mayo de 1960 debió realizar su III Congreso de manera clandestina. El evento graficó la realidad del partido en el que militaba Otto René: el 53% de los asistentes fueron obreros y campesinos; el 47% había pasado por la cárcel por motivos políticos y el 6% había sido torturado por comunista. El relevamiento, realizado por el dirigente sindical Víctor Manuel, mostraba una representación obrera loable para un partido de izquierda clandestino. Además de la Federación Sindical Fasgua, el PGT incidía en diversas ligas campesinas, el Frente Unido del Estudiantado Guatemalteco (Fuego) y la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU). En ese congreso el partido definió la validez de “todas las formas de lucha”, resolución que comenzó a hacerse práctica en 1962.

Otto René seguía los acontecimientos desde la lejana Alemania comunista. La distancia, sin embargo, no le impedía explorar vías de aproximación a la realidad y la lucha de su país. En enero de 1962 decidió dejar los estudios e integrarse a la brigada de cineastas que dirigía el director holandés Joris Ivens, quien se proponía documentar las insurgencias latinoamericanas desde adentro. Para ello, el entrenamiento del grupo constaba de formación cinematográfica pero también militar. De hecho, cuando es detenido tres años después, se aprestaba a subir a la montaña para hacer un reportaje cinematográfico sobre sus camaradas en armas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, FAR.

Pequeña Patria, dulce tormenta mía

Ya de regreso en su país, durante un breve período del año 1964 dirigió el Teatro de la Municipalidad de Guatemala. Dio clases de alemán, fue editor de un periódico universitario, tradujo al español la obra de Bertolt Brecht Los Fusiles de la Señora Carrar y escribió apuntes sobre el teatro épico del dramaturgo alemán, que se convirtió en una nueva influencia en su poesía.

El 2 de marzo de 1965, fue detenido cuando estaba preparando la incursión a la guerrilla para filmar un documental sobre las FAR. El tiempo que pasó preso lo dedicó a corregir varios originales de sus poesías, que serían recogidas en el poemario Vámonos patria a caminar, reeditado póstumamente en México, en 1968, un año después de su muerte, con un prólogo del líder guerrillero guatemalteco César Montes.

Sobre esa detención, cuenta su hermana Zoila: “La policía judicial allanó nuestra casa una noche como a las nueve o nueve y media para hacer un cateo. En ese preciso momento llegó Otto. En el dormitorio de Otto René encontraron unas botas de Cobán y una caja de papeles sin importancia, pero se lo llevaron detenido a la cárcel. Otto René estuvo preso 30 días. La ley establecía que a los 30 días el detenido debe ser consignado a los Tribunales. A Otto no pudieron levantarle cargos por lo que fue dejado en libertad. Sin embargo, la Judicial dispuso deportarlo a México cubriendo nosotros sus familiares los gastos del viaje. Otto René salió de la cárcel al avión que lo condujo a México.”

Una vez en México logró ser designado representante de la izquierda guatemalteca en el Comité Organizador del Festival Mundial de la Juventud que estaba previsto se realizaría en Argelia. Aunque el festival no se concretó por el golpe de Estado que derrocó al líder independentista Ahmed Ben Bella en junio de 1965, la responsabilidad que tenía Otto le permitió viajar. Estuvo en Argelia cuando fue el golpe y pasó por Austria, Hungría y Chipre. Finalmente viajó a Cuba, donde permaneció algún tiempo.

Su paso por La Habana fue fundamental. Allí Otto se vio con Luis Turcios Lima, el experimentado militar rebelde guatemalteco con quien cuadró su participación en la lucha armada de su país. También allí se encontró con Nora Paiz, con quien regresaría a Guatemala y sería su compañera en la guerrilla.

A ese último tramo de su vida dedicaremos la tercera parte de esta serie. “Vamos patria a caminar”, el poema por el que más se lo conoció, fue el que sus verdugos le enrostraron a la hora torturarlo y asesinarlo:

Vamos patria a caminar, yo te acompaño,

yo bajaré los abismos que me digas,

yo beberé tus cálices amargos,

yo me quedaré ciego para que tengas ojos,

yo me quedaré sin voz para que tú cantes,

yo he de morir para que tu no mueras,

para que emerja un rostro flameando al horizonte

de cada flor que nazca de mis huesos.

Tiene que ser así, indiscutiblemente.

Ya me cansé de llevar tus lágrimas conmigo

y ahora quiero caminar contigo, relampagueante,

acompañarte en tu jornada, porque soy un hombre

del pueblo, nacido en octubre para la faz del mundo.

Patria,

los generales acostumbran orinar tus muros

pero nosotros vamos a lavarte con rocío,

por ello pido que caminemos juntos, siempre

con los campesinos agrarios

con los obreros sindicales;

¡con el que tenga un corazón para quererte!

Vamos patria a caminar, yo te acompaño,

naveguemos el siglo veinte sin negarlo,

yo te doy mi brazo impersonal, mi corazón manzana,

mi frente que crece sobre la faz del trigo.

Alguien dará la mano abismo del albañil aéreo

y el pie cuadrado del arcilloso peón,

el pecho mineral del hombre de las minas

y el grito final del ferroviario muerto,

alguien será la cordillera popular que se levante

para revisar la historia del hombre sin dolor

que llena de dolor la vida de los hombres.

Vamos patria a caminar, yo te acompaño.

Próximas publicaciones:

Parte II: Otto René Castillo y Roque Dalton: compañeros, poetas, desaparecidos

Parte III: Bertolt Bretch en la guerrilla

– – –

* Pablo Solana es integrante de la Revista Lanzas y Letras (Colombia), coautor de los libros América Latina. Huellas y retos del ciclo progresista (La Fogata Editorial, Colombia) y 2001: Historias y devenires de la rebelión popular (Chirimbote, Argentina). Colaborador permanente de La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores, entre otros medios.

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