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El Arroyo: historia de belleza y agravios

Compartimos este informe documental clave para entender la realidad uruguaya en estos momentos. Una historia mínima que refleja el estado de las cosas. “El arroyo del Sauce es nuestra pequeña Amazonia”, dice Daniel Roselli, productor y guionista.

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Tierra del Fuego: debates y encrucijadas ambientales, por José Piñeiro

Tierra del Fuego es la más joven de las provincias argentinas. Tiene ese estatus desde 1991. En ese corto tiempo, las diferentes gestiones hicieron todo lo posible para repetir y en algunos casos multiplicar los problemas e inconvenientes que tienen las provincias del territorio continental: el extractivismo, los agrotóxicos, el descuido del medioambiente y otros males de estos tiempos no están ausentes en debates, preocupaciones y proyecciones de fueguinos y fueguinas a la hora de pensar en el futuro de la isla.

También crecen en número y organización quienes defienden el ambiente en esta parte del planeta y aparecen intentos por cambiar la lógica de producción de alimentos, comprometiéndose con la soberanía alimentaria y la producción local. Los usos y costumbres del sector productivo también fueron mutando en este tiempo. Luces y sombras de un territorio que parece lejano, pero que está muy cerca.

Una de las primeras imágenes que reciben los viajeros cuando ingresan a la provincia por tierra es la de la planta de Tecnomyl, la firma productora de agrotóxicos que está muy cerca de la ciudad de Río Grande. La imagen que se llevan quienes llegan al extremo sur de la isla es la de Península Mitre, una zona de maravillosos paisajes, con bosques prístinos y que fue declarada área protegida recientemente. Una dicotomía similar parece atravesar el futuro de la isla y sus habitantes.

El gobernador Gustavo Melella impulsa proyectos que son cuestionados por buena parte de la población: el nuevo puerto de Río Grande, la plataforma Fénix (que viene a profundizar y desarrollar la cuestionada explotación petrolera offshore), una planta petroquímica y otra de hidrógeno verde.

La provincia es joven, pero el territorio tiene una historia mucho más larga; donde los pueblos ancestrales de la región —como los Selk’ Nam, Haush y Yaganes— supieron convivir, disfrutar y honrar esta parte del planeta, en la cual la hostilidad del clima y la insularidad no fueron impedimento para ser felices y perdurar en esos fuegos que hoy encienden aquellas y aquellos que se van multiplicando alrededor de la necesidad de defender el ambiente en esta maravillosa isla fueguina. No hace mucho tiempo se le pudo poner un freno a las salmoneras, un buen precedente que incentiva para lo que se viene.

Margarita Maldonado, integrante de la comunidad Selk´Nam, explicó que por estas cuestiones vienen siguiendo “una huella, sin parar un día, porque siempre estamos trabajando por la cultura y la identidad de nuestro pueblo, ya que los derechos se ejercen, no se mendigan”.

Advirtió que “se habla mucho de extinción, de que somos un pueblo extinto” y rechazó ese concepto. “Muchas cosas fuimos recuperando, fuimos reconstruyendo y las seguimos transmitiendo. No somos los dueños de la verdad, pero es nuestra historia. Sabemos que estamos invisibilizados, pero tenemos gente y docentes que nos están acompañando; también hay otros a los que les molesta que queramos ocupar nuestros espacios y apuestan al etnocidio. Sin embargo, acá estamos”, aseveró la integrante del Pueblo Selk’ Nam. En ese camino, el debate acerca de las formas de producción que deben implementarse en la provincia también deben tener un espacio importante en la agenda.

Margarita Maldonado, de la comunidad original Selk’Nam

Tal vez sumando organización al optimismo, al compromiso, a la fuerza y la perseverancia esté la clave para comenzar a recuperar saberes ancestrales y construir otras realidades desde abajo, en estos tiempos en los cuales desde arriba llueven complicaciones y perjuicios para los que menos tienen. En esta encrucijada que se presenta en el país, Tierra del Fuego tampoco es una isla.

Para llegar a Tierra del Fuego desde cualquier parte de Argentina hay que atravesar cuatro fronteras

A Tierra del Fuego la separan unos tres mil kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, transitando por la Ruta Nacional 3, pero “la isla” tiene la particularidad de ser la única provincia argentina que no está conectada con el resto del país de manera directa. Para llegar hasta el territorio continental, o para ir desde cualquier otro punto de la Argentina hasta el territorio fueguino, se deben cruzar cuatro fronteras, ingresar y salir de Chile, cruzar el estrecho de Magallanes en barcaza y encomendarse a los buenos vientos para no quedar varados por ráfagas que, muchas veces, superan la intensidad máxima indicada para la navegación.

Esa distancia, el clima particular de la provincia, su condición insular y las políticas decididas desde aquella lejana “capital federal” —tan unitaria las más de las veces— condicionaron siempre la producción, el consumo y la vida misma de fueguinos y fueguinas, quienes fueron poblando el territorio llegando muchas veces desde lejanas latitudes, en búsqueda de un mejor pasar económico.

Décadas atrás, la inmigración se dio gracias a la Ley de Promoción Industrial, que sirvió para multiplicar las plantas fabriles y las posibilidades de conseguir trabajo, sumado esto a los salarios más generosos, que servían para afrontar el costo de vida más alto que se tiene en la zona y alcanzaban para algún ahorro con la perspectiva de, luego de unos años, “volverse al norte”.

El arraigo le fue ganando al desarraigo y las familias encontraron su lugar en el mundo en esta gélida, ventosa pero contenedora isla de cielos grandes

Pero desde hace ya un buen tiempo el arraigo le va ganando al desarraigo y las familias fueron encontrando su “lugar en el mundo” en esta gélida, ventosa, pero contenedora isla de cielos grandes, amplias mareas y enormes desafíos. Así, los niños tienen abuelas y abuelos en la provincia, las casas tienen árboles y la gente identificación, amor y compromiso por este suelo, que ya sienten como muy propio. Tal vez por esa nueva relación entre algunos sectores de la comunidad con su suelo, con el mar, con las montañas, los amaneceres y los atardeceres que tiene esta parte del planeta, fueron surgiendo organizaciones y grupos de personas que se organizan para defender el territorio que eligieron para permanecer y proyectarse. En ese trayecto también hubo transformaciones en el sector agropecuario, atendiendo a veces a las necesidades y otras veces condicionados por las circunstancias.

La provincia tiene una población que ronda los 250 mil habitantes, repartidos casi por mitades entre las ciudades de Ushuaia y Río Grande, ésta última supera a la capital fueguina por algunos miles, y unos 10.000 restantes se encuentran radicados en la localidad mediterránea de Tolhuin.

Sin embargo, a pesar de las grandes extensiones de territorio despoblado y de las tierras pertenecientes a diferentes estancias, cercanas sobre todo a la ciudad de Río Grande y que se encuentran improductivas, el costo de los terrenos arranca en los 10.000 dólares y un alquiler promedio tiene un valor mínimo de 450 mil pesos para una familia tipo, con precios mucho más altos en la ciudad de Ushuaia.

Las estancias que ocupan un gran porcentaje del territorio en la provincia se dedican casi exclusivamente a la cría de ganado, en mayor porcentaje bovino que ovino, sin avanzar en otro tipo de producción como podría ser la frutihortícola a través de la producción en viveros u otras modalidades que sí utilizan los pequeños productores.

La actividad ovina ha perdido presencia tanto en cabezas como en cantidad de explotaciones en las que se encuentran. Al observar los resultados por región, se evidencia que prácticamente desaparecieron de la región de cordillera durante el período 1986-2010, con una reducción del 91 por ciento del stock. De acuerdo a los datos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), la mayor cantidad de los ovinos (89 por ciento) se encuentra en manos del 21 por ciento de los establecimientos (los más grandes).

La provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur se encuentra situada en el extremo más austral del continente americano y tiene una superficie total de 1.002.445 kilómetros cuadrados. Las temperaturas descienden de norte a sur, con excepción de las áreas cercanas al Mar Argentino y Canal Beagle, con una media anual de 9,4 grados centígrados y 1,9 de mínima.

El libro de la Cátedra Giberti —el capítulo sobre la provincia fue realizado por Enrique Livraghi, Emiliano Spontón, Graciela Preda, Marcelo Pérez Centeno y Mercedes Ejarque— señala que se reconocen tres áreas agroecológicas principales: la Estepa Magallánica Fueguina, el Ecotono y la Cordillera o Complejo Andino Fueguino, cada una de ellas con características y posibilidades de producción particulares.

Aproximadamente la mitad de la superficie total de la isla grande es la que ocupan los establecimientos ganaderos en su conjunto, mientras que el otro porcentaje lo conforman áreas improductivas desde el punto de vista pecuario, es decir montañas, ríos, lagos, lagunas y turbales.

Según el último Censo Agropecuario (2018), la superficie destinada a la producción agropecuaria es de 1.080.729 de hectáreas, con una reducción en 91.018 (ocho por ciento) con respecto al censo de 2002. En parte dicha reducción podría explicarse por la creación del Área Natural Protegida, denominada Reserva Corazón de la Isla, en la zona centro de la provincia que antiguamente incluía varios establecimientos dedicados a la ganadería.

Río Grande y la cuestión alimentaria

Hasta no hace mucho tiempo atrás era impensado conseguir carne vacuna en Tierra del Fuego que no fuera congelada (por la falta de producción en la zona) y mucho menos verduras. La producción bovina se fue desarrollando por la decisión de algunos estancieros de reemplazar ovejas por vacas, a raíz del ataque de perros asilvestrados a ovejas y corderos, un flagelo que se fue desarrollando en los últimos años, y luego algunos esforzados productores locales, mediante la construcción de pequeños viveros, se animaron con las primeras producciones de vegetales.

Los últimos datos registrados señalan que, en el año 2002, según el censo realizado en ese momento, la provincia contaba con 522.276 cabezas de ovinos. En tanto el registro de 2018 arrojó una cifra de 339.877; con una reducción del 35 por ciento. En el caso de los bovinos, en 2002 se contabilizaron 29.038 cabezas, mientras en el año 2018 la suma llegó a 36.060, un crecimiento del 24 por ciento.

El municipio de Río Grande hace cuatro años desarrolla políticas para incentivar a los productores locales y promueve la soberanía alimentaria

Francisco “Pancho” Barría es uno de los 300 productores que cultivan en las numerosas chacras instaladas en la margen sur del río, en un terreno de 5000 metros cuadrados. Contó que inició su tarea con siembra al aire libre “como hacían los que nos precedieron, los pioneros”.

“No soy el primero que estoy trabajando en esto. Los pioneros de acá todo el tiempo manejaron su huerta de una forma espectacular. Si bien, es cierto, las semillas por ahí no las ponían muy en práctica, pero sí trabajaban con la huerta, con los recursos que tenían, porque no había invernadero”, repasó.

Hoy produce 24 variedades de papas, acelgas “de tamaños espectaculares”, ruibarbo para producir dulce, coliflores, distintas aromáticas, albahaca y una gran variedad de flores y frutas; en una tarea que asombra a quienes se acercan hasta su chacra; donde además cría porcinos.

Barría se enorgullece de tener una producción “totalmente ecológica que ayuda a una alimentación saludable para nuestros vecinos y vecinas, algo que cada día se valora más como también se destaca la importancia del compre local”.

Con el tiempo, el Estado fue echando una mirada a los esforzados agricultores. El municipio de Río Grande, desde hace cuatro años, desarrolla políticas que intentan incentivar a los productores locales de alimentos y promueve la “soberanía alimentaria” en la zona. En ese marco, se viene acompañando a los productores con financiamiento, con la instalación de ferias periódicas y con puntos de ventas sostenidos por el Municipio.

Según el subsecretario de Desarrollo Productivo y Planificación de Río Grande, Facundo Armas, en el último tiempo 50.000 pollos fueron faenados y comercializados con el Programa RGA Alimentos. También comentó el funcionario que “la temporada pasada se entregaron miles de plantines de 20 variedades de verduras y frutos, a 230 productores de la zona sur de la ciudad”.

Por otra parte, el Municipio asiste a 300 productores con sus programas de fomento productivo, en los sectores frutihortícola, porcino, avícola y pesca artesanal. Según el funcionario, con la incorporación de tecnología y en un trabajo en conjunto con el INTA, se lograron pariciones de animales en época invernal. Señaló que esta temporada se implementará, junto con el INTA y el Senasa, el “sello avícola” que va a permitir que todos los productores de huevos de Río Grande cumplan con requisitos sanitarios y productivos básicos para la comercialización de este producto en las distintas ferias. Y destacó la decisión de impulsar un mercado dedicado a la venta de productos locales en el centro de la ciudad, denominado “Mercado Municipal de Productores Locales Fénix”.

La pesca es todavía una materia pendiente para la comunidad fueguina, más allá del esfuerzo de algunos pescadores artesanales que ofrecen róbalo o pejerrey en la zona norte de la provincia, como así también capturan centolla en la zona sur. Es una actividad que debería tener un mayor acompañamiento, tanto financiero como de capacitación y asistencia, para aquellos que lo realizan gracias al propio esfuerzo.

Mientras las fotografías de grandes pesqueros de distintas banderas se ven invadiendo y saqueando el Mar Argentino en horarios nocturnos, la provincia no termina de desarrollar una actividad que podría ser rentable para los emprendedores locales y generar puestos de empleo.

Petróleo, agrotóxicos e incendios

Entre los grupos humanos que defienden el ambiente se encuentra la organización socioambiental Manekenk. Su referenta, Nancy Fernández, evaluó que Tierra del Fuego está “bastante mejor” en términos ambientales que otras provincias, dado que tiene “una comunidad bastante movilizada y hay un Poder Ejecutivo, en este momento, que es receptivo a los reclamos”.

Aunque señaló que hay iniciativas con las que no acuerdan: “Por ejemplo, el programa de hidrógeno verde. Es un proyecto tiene que ver con el modelo extractivista”. Por otra parte, refiriéndose al proyecto que tiene el Grupo Mirgor, de construir un puerto al norte de la ciudad de Río Grande, advirtió que se trata de “una zona de área protegida, preocupa”.

Respecto al incremento de las exploraciones offshore y el sostenimiento de la industria petrolera en Tierra del Fuego, afirmó que se trata de “una industria que está bastante arraigada”, pero a la vez dijo que “la comunidad es un tanto indiferente acerca de las consecuencias ambientales que acarrea”. En ese mismo sentido, remarcó que la provincia recibe muchos beneficios de la industria petrolera y “quizás por eso no se ha cuestionado mucho su producción”.

En otro pilar del modelo extractivo, destacó también la planta de agrotóxicos que existe en el ingreso a Río Grande: Tecnomyl, que produce glifosato y atrazina. “Venimos analizando la posibilidad que la provincia prohíba la fabricación de agroquímicos, que son productos altamente dañinos para los pueblos del norte y que se fabrican en Río Grande”, señaló.

De la planta de agroquímicos, poco se sabe en la comunidad fueguina, de los controles sobre ella, menos aún.

Otro aspecto relevante son los incendios forestales. “Son de los problemas más riesgosos que tiene nuestra provincia, por la extensión y la importancia de nuestros bosques”, graficó. Después de casi diez años de no padecer ningún incendio forestal de gran envergadura, Tierra del Fuego sufrió uno de los incendios más grandes en la historia durante el verano pasado (2022-2023), con más de 10.000 hectáreas arrasadas.

Tecnomyl produce glifosato y atrazina en Río Grande. De la planta de agroquímicos poco se sabe en la comunidad fuegruina, de los controles sobre ella, menos aún

Fernández denunció el “escaso apoyo que las causas ambientales reciben del Poder Judicial”. Aseguró que hubo “numerosas acciones judiciales que se han llevado a cabo, denuncias civiles, denuncias penales, amparos por intereses difusos, amparos por protección de los bienes comunes y la justicia nunca ha respondido a la altura de las circunstancias y no ha actuado con la celeridad que debería actuar”.

A modo de ejemplo señala que, sobre el incendio de hace más de un año, ni siquiera hay imputados.

El ‘Proyecto Fenix’ llevado adelante por la petrolera francesa Total, la alemana Wintershall y la local Pan American Energy prevé perforar tres pozos, construir una plataforma y un gasoducto

En pleno crecimiento se encuentra la Asociación Comunidad Costera de Tierra del Fuego Antártida e Islas del Atlántico Sur (AeIAS). La organización es parte de la Red de Comunidades Costeras, nació en Ushuaia y todos los días 4 de cada mes se manifiestan tanto en la capital fueguina como en Río Grande en rechazo a la explotación petrolera offshore que se implementa desde hace más de tres décadas en la provincia y que se profundizará con la concreción del denominado “Proyecto Fénix”, que encarnan la petrolera francesa Total, la alemana Wintershall y la local Pan American Energy.

Se trata de un proyecto de explotación, por la vía de perforar tres pozos, construir una plataforma y tender un gasoducto a otra plataforma. Tiene relación con una ampliación de los permisos que tiene la compañía y el año pasado le extendieron las concesiones de la formación hasta el 2041.

En medios nacionales y prensa especializada la iniciativa siempre aparece relacionada con una inversión de unos 750 millones de dólares. Pero existen grandes dudas respecto de la mano de obra efectiva que pueda generar la puesta en funcionamiento de la plataforma, que por estos días ya llegó a la provincia. Sobre todo mano de obra local, que por lo general se ocupa en un porcentaje mínimo y es uno de los grandes reclamos que tiene el sector.

Carla Wichmann, integrante de la Asociación Comunidad Costera de Tierra del Fuego, indicó que por la adecuación a las nuevas reglamentaciones, hubo una convocatoria a una audiencia pública muy limitada, donde solo se pudo dejar comentarios “y no mucho más”. Pareció solo un paso burocrático para intentar evitar una posterior judicialización.

Señaló que cuando hablan de la lucha contra el extractivismo en la provincia rápidamente acude el recuerdo de lo que fue, hace veinte años, la resistencia y el triunfo contra la empresa norteamericana Trillium Corporation (hoy Lenga Patagónica Sociedad Anónima), que pretendía explotar más de 77.000 hectáreas de bosque subantártico para convertirlo en aserrín. Wichmann recordó que también se trataba de una autopista que atravesaba bosques milenarios, mientras arrasaba con sitios arqueológicos y ecosistemas irrecuperables.

El triunfo más reciente se dio contra las salmoneras durante el 2021. La sociedad salió al cruce del intento de instalar una salmonera en la costa del Canal Beagle y se logró el pronunciamiento de figuras del ámbito internacional, inclusive de muchos reconocidos chefs. “La comunidad dijo sí a estas peleas y el ambientalismo en la provincia no es una novedad, no es una moda, tampoco es ecofascista, como algunos funcionarios quieren hacer creer. El ambientalismo en la provincia es parte de la identidad fueguina”, aseguró la integrante de la Comunidad Costera de Tierra del Fuego (AeIAS). “Esta comunidad tiene identidad y tiene memoria. Esta comunidad no acepta la fragmentación impuesta por este modelo en donde el mar es una cuadrícula y la montaña una conquista”, graficó.

Radiografía productiva del agro de la provincia de Tierra Del Fuego

(Fragmento del Informe publicado por nuestro corresponsal en Río Grande, José Piñeiro, en Agencia Tierra Viva)

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Puertos: Debate de dos orillas, opina el escritor uruguayo Marcelo Marchese

UPM, KATOEN NATIE Y LA ENERGÍA VERDE SON EL MISMO PROYECTO

El contrato firmado en secreto entre UPM y Uruguay en 2017, establece que el canal del puerto de Montevideo deba ampliar su profundidad a catorce metros.

Llevar a cabo ese dragado requería de la aprobación argentina, asunto difícil, ya que posicionaba a Montevideo como puerto de salida de la cuenca del Plata, la segunda más importante de Sudamérica.

La alternativa argentina era el dragado del canal Magdalena que permitiría el tránsito marítimo sin pasar por aguas uruguayas, sin embargo, intereses que se encuentran por encima de Montevideo y Buenos Aires, ya tenían resuelto cuál puerto sería el preponderante.

“La administración de Mauricio Macri cajoneó deliberadamente el proyecto Magdalena, pero no se atrevió a dar consentimiento para la ampliación del puerto de Montevideo. Fuentes especializadas en logística y geopolítica sostienen que ese freno de mano era una de las exigencias no escritas del Fondo Monetario Internacional, a cambio de los desembolsos pactados” (Página 12).

La semana pasada Javier Milei habilitó los catorce metros del canal de Montevideo, hundiendo las capacidades portuarias del País que gobierna, lo que quiere decir que siguió los mandatos del FMI ¿Por qué motivo el FMI, y los que se encuentran detrás del FMI, tomaron esa decisión a favor de Montevideo?

Porque el capital financiero ha resuelto que sea Uruguay, por un lado, el laboratorio social, y por el otro, su enclave en la mitad austral de Sudamérica.

¿Y por qué eligió a Uruguay? Por la mismas razones que previamente, en 1828, lo dividió de Las Provincias Unidas del Río de la Plata, ya que un País pequeño, es más manejable que un País grande que además, contuviera él sólo al río de la Plata.

Es la Historia, otra vez, que viene a golpearnos la puerta.

En un País fácilmente manejable, las trasnacionales pueden imponer condiciones mediante contratos secretos y lograr altos beneficios por décadas, como sucede con UPM y Katoen Natie y como debe suceder con Pfizer (ese contrato continúa secreto) pero aquí entra en juego otra trasnacional, que en rigor, es la trasnacional que maneja a Katoen Natie: Jan de Nul.

Jan de Nul se encarga del mantenimiento del Paraná, el Uruguay y el Paraguay, y se ha encargado, primero, de rellenar el área para el muelle de UPM en Montevideo, y segundo, de profundizar las aguas de ese muelle.

Ahora, Katoen Natie llamará a licitación para dragar el canal para los dichosos catorce metros de profundidad. Le apostamos al lector que esa licitación la ganará Jan de Nul, trasnacional cuyas oficinas centrales están en Bélgica.

Pero Jan de Nul es una trasnacional ambientalista como las que más y está preocupada por llevar a cabo una economía sustentable en serio, una forma de vida sostenible para el castigado planeta: “desde Jan de Nul entienden que diversificar la matriz energética uruguaya será un gran desafío que exigirá evaluar diversas variantes” (El País) Estas gentes tienen vasta experiencia, han sido designados para llevar a cabo esos planes en todo el globo: “Las credenciales del grupo belga son de escala mundial, sus proyectos combinan innovación, sustentabilidad, tecnología y eficiencia. Ejemplo de ello es la instalación de cables submarinos en Abu Dhabi, el montado de parques eólicos en Taiwán, EE.UU, Dinamarca y Bélgica, entre otros; la colocación de un oleoducto submarino en Taiwán y en Argentina, la instalación de tuberías y cables en las reservas offshore de gas y condensados en Tierra del Fuego y colaboración para potenciar el proyecto energético Vaca Muerta” (ídem)

Así que UPM y Katoen Natie, se unen a Jan de Nul, y Jan de Nul se une a los parques eólicos que a los uruguayos nos cuestan fortunas, a los parques fotovoltaicos que nos arruinan la vida, a los proyectos de hidrógeno verde que nos robarán el agua más pura de nuestro País perforando los acuíferos, y a la producción de energía eléctrica e hidrógeno verde por parte de UPM, una energía que produce mientras nosotros, los uruguayos, dejamos de producir al dejar pasar agua sin turbinar por la represa del Rincón del Bonete, para que UPM genere una electricidad que nos venderá, por viente años, a precios abusivos.

¿Que el capital financiero nos haya elegido como enclave de media Sudamérica nos beneficia? Bueno, muy malas noticias: ser el enclave nos perjudica, ya que deciden que seamos el enclave usando los recursos del Estado para destruirlo y para que la deuda, crezca y crezca a tal medida, que un día venderemos el País para pagarla, que de eso se trata: imponer políticas (no al canal Magdalena, encerrar a la población durante la pandemia) y apoderarse de los países el día que haya que cobrarla.

Ser el enclave significa que éste será el laboratorio de los contratos secretos que arruinan la República y entregan los recursos energéticos y naturales al capital financiero, y significa entregar el puerto, la llave de entrada y salida de la producción toda, al capital financiero (suben las tarifas y hunden a la economía nacional) y significa que UPM avance en el proceso de forestación, de expulsión de uruguayos de nuestra tierra.

Viendo el panorama desde la altura, es muy comprensible que los medios no nos nombren y que grandes partidos y muchas oeneges nos hagan un boicot jamás visto. Ante esto, hay dos caminos: deprimirse ante la fuerza del enemigo, o envalentonarse, pues el desafío viene en serio.

Nosotros seguiremos el camino que nos hemos trazado, pues nos preocupa el País que dejaremos a nuestros hijos. Como dijo un maestro: “uno debe hacer lo que debe hacer”.

El enemigo es poderoso porque sufrimos de amnesia. Hemos olvidado una verdad muy sencilla: “El poder está en nosotros”.

El objetivo de nuestro Movimiento no es otro que recuperar la memoria.

* Marcelo Marchese: escritor uruguayo, colaborador del semanario Brecha, miembro activo del Movimiento Uruguay Soberano. https://www.facebook.com/groups/1787467327942458

Te puede interesar la primera nota que abrió el debate en LCV, con el análisis del Secretario General de los Trabajadores del Puerto y de Dragado y Balizamiento, Juan Carlos Schmid.

https://www.lacolumnavertebral.com.ar/2024/02/10/sobre-puertos-y-falsos-debates-por-juan-carlos-schmid/

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José Glinski: La Ley de Manejo del Fuego unió a los patagónicos

Mientras el Congreso era un tembladeral, el Parque Nacional de Los Alerces ardía en la Patagonia y la represión hacía sentir el protocolo de Bullrich, tres motivos por los cuales La Columna Vertebral entrevistó a José Glinsky, nacido en Comodoro Rivadavia, Licenciado en Ciencias Políticas, quien con sus 42 años ya tiene una larga trayectoria de gestión. Su último cargo fue como Director de la Policía de Seguridad Aeroportuaria durante el gobierno de Alberto Fernández. Actualmente, fue elegido como diputado en las últimas elecciones. Alguien con quien era posible profundizar sobre la Ley de Hidrocarburos que tanto preocupa en una provincia petrolera -“Techint controla YPF y quiere abandonar la cuenca del Golfo San Jorge-; y el avance de los incendios que es cada vez más preocupante-“tuvimos una reunión con el gobernador Torres y a decir verdad, llegamos a esa conclusión en el marco del incendio del Parque Nacional de Los Alerces, en el que yo advertí tanto al Gobernador como a la diputada Ana Clara Romero, que también es del PRO, que deberíamos tener atención en sobre el tema de la Ley de Manejo del Fuego“- . También pudimos dialogar sobre los límites que presentaba la Ley de Bases para su aprobación y la política de seguridad de la Ministra Patricia Bullrich -“Bullrich definió de entrada que su prioridad tenía que ver con el control de las manifestaciones públicas, lo que se conoce como el control de la protesta social, que rápidamente viró de control a represión sin que medie ningún tipo de acción que amerite el uso de la fuerza. Yo creo que eso va a tener consecuencias muy graves, no solamente en la sociedad, porque todavía estamos en discusión, evidentemente hay una lógica por la cual el Gobierno anticipa que las medidas que está tomando van a generar consecuencias en la gente y esa gente va a salir a la calle y de alguna manera la perspectiva del gobierno es tratar de ganarle la calle a la gente antes de que se la tome“-.

A continuación, la entrevista completa.

José Glinsky, diputado nacional, ex Director de la Policía de Seguridad Aeroportuaria

LCV: ¿Cuáles te parecen que fueron los temas más controversiales de la Ley de Bases?

Desde el Bloque Unión por la Patria nos opusimos más allá del detalle de la norma, porque entendemos que ahí hay un modelo de país, de sociedad, que no tiene nada que ver con nuestras convicciones. El proyecto tenía dos temas que son los más importantes para nosotros.Uno tiene que ver con el capítulo de privatizaciones. No niego que hay empresas que puedan ser privatizadas, pero no creo que sea en este contexto, ni que sean siquiera herramientas necesarias para el gobierno de Javier Milei, en el sentido de que no van a aportar nada de lo que necesita la coyuntura y además tienen consecuencias que a nuestro juicio, pueden ser irreversibles. Preferiría que se discuta empresa por empresa en el marco de leyes que vayan a al período ordinario, es decir, que el Poder Ejecutivo nos vaya proponiendo según sus prioridades cuáles son las empresas a privatizar y nosotros fijaremos posición para para cada una de ellas.

El gobierno tiene derecho a llevar adelante su programa, pero el Poder Legislativo forma parte de lo que la gente eligió. Tiene que construir consensos, como todo gobierno

LCV: Además cada privatización necesita una reglamentación independiente.

—Además es darle las facultades al Poder Ejecutivo para que haga y deshaga a piacere y atrás de eso hay intereses estratégicos de la Argentina, hay trabajadores y trabajadoras. Después hay criterios que son raros, de empresas que generan riqueza, que son eficientes, que cumplen además un rol social y que igual se quisieran privatizar. Eso es quitarle, no al Estado y al Gobierno, sino a la población la posibilidad de tener participación y opinión en temas que son centrales. El segundo capítulo que merece también especial atención es el de la deuda. Nosotros creemos dos cosas. Primero, la sustentabilidad de la deuda. Es decir, hay un artículo que se deroga de una ley del 2020 que se sancionó al comienzo del gobierno de Alberto Fernández, que tenía que ver en cuáles iban a ser las condiciones que de alguna manera ponía el sistema para que el Poder Ejecutivo pueda endeudarse. Por las consecuencias que tiene la Argentina gran parte de sus problemas tienen que ver con los periodos en los que se toma deuda y eso no tiene un correlato en más desarrollo, en mejores inversiones y demás. Creo que el Congreso ahí cumple un rol central y que insisto otra vez, uno no dice que el Gobierno no lleve adelante su programa, pero que si su programa implica cuestiones que tienen que ver con la participación del Poder Legislativo, que también forma parte de lo que la gente eligió, que esas cosas pasen por el Congreso y que nosotros podamos dar nuestra opinión en cada una de las circunstancias. Así todo el gobierno tiene la obligación de conseguir mayorías como lo viene haciendo, por supuesto que seguramente con algún costo político para el gobierno, pero va construyendo su espectro de mayorías dentro de la Cámara de Diputados, y que lo haga para cada una de las cosas y no nos metan a este ómnibus a pasajeros que no tendrían por qué subirse.

LCV: Como patagónico te llevo a dos temas que me parecen importantes y también formaban parte de la Ley ómnibus. Por un lado el tema de hidrocarburos y la sustentabilidad de la cuenca del Golfo San Jorge y por el otro, que no se derogue la Ley de Manejo de Fuego. Tu postura en esto ha sido concomitante con la de Nacho Torres, que es el gobernador de la provincia de Chubut, que es de otra fuerza política, pero que encuentra a los patagónicos unidos en esto.

—En principio es parte de lo que tenemos como resultado del diálogo político. Nosotros tuvimos una reunión con el gobernador Torres y a decir verdad, llegamos a esa conclusión en el marco del incendio del Parque Nacional de Los Alerces, en el que yo advertí tanto al Gobernador como a la diputada Ana Clara Romero, que también es del PRO, que deberíamos tener atención en sobre el tema de la Ley de Manejo del Fuego, porque independientemente de la intencionalidad o no de los incendios, muchos son intencionales. Para el gobernador este ha sido intencional también, yo no estoy metido en la investigación. Nosotros tenemos que resguardar nuestros recursos, nuestro patrimonio y las prácticas de incendiar bosques nativos para después generar negocios inmobiliarios es una práctica muy extendida, con lo cual eso creo que lo debemos mantener. Ojalá que el Gobernador Torres también haya hablado con el bloque del PRO, con Hacemos Consenso Federal que también tiene gente, incluso un diputado afín al gobernador está ahí.

Milei ve al país como un territorio para aprovechar y hacer negocios. Olvida decir qué modelo de sociedad pretenda

Por el otro lado, en materia de hidrocarburos, es cierto que la a ley tiene una ventaja para la Provincia del Chubut, que es que si el valor del petróleo argentino es el mismo que el de exportación en términos fiscales, para la provincia va a ser bueno, pero tiene consecuencias muy negativas sobre la población, porque eso significa que aumenta el tanque de nafta, es difícil poder sostenerlo con una mirada más integral y más de la sociedad, que es un vicio que tiene mucho este gobierno. Da la sensación que Milei mira a la Argentina desde sus recursos sobre todo primarios, de exportación de recursos naturales, pero lo ve con una mirada empresaria, lo ve como una suerte de gran territorio del cual hay que aprovecharse y poder hacer negocio, olvidando qué modelo de sociedad pretende, o por lo menos escondiéndolo. Hay cierta vocación de que la Argentina se parezca más a otros países de América Latina que tienen mayores niveles de concentración de la riqueza y clases medias mínimas, a veces inexistentes.

Respecto de la sustentabilidad de la cuenca, a mí lo que me da temor es lo que viene acompañado de esta mirada más desregulada del mercado, porque Neuquén, sin lugar a dudas, es un un lugar mucho más atractivo para las inversiones hidrocarburíferas por Vaca Muerta y otros yacimientos aledaños. Entonces nosotros en la cuenca del Golfo San Jorge, que somos la cuenca más experimentada, nosotros decimos ‘madura’, puede ser porque no le queda mucho tiempo, pero madura también es cuando alguien tiene conocimientos y experiencia suficiente para afrontar algunos desafíos. Temo que en este afán desregulador se olviden que la industria hidrocarburífera en la zona ha aportado un montón de conocimientos que son muy ricos. De hecho, hay una enorme cantidad de profesionales y de trabajadores de Comodoro Rivadavia que hoy están en Neuquén y hacen trabajo del tipo golondrina, digamos, van 15 días a Neuquén y vuelven a la Provincia del Chubut.

YPF hoy está manejado por Techint y ya adelantaron que quieren irse de la cuenca del Golfo San Jorge, lo cual tendría consecuencias muy negativas

La Provincia del Chubut sigue siendo de las que más aporta a los combustibles locales. Hay empresas que están integradas, como es el caso de Panamerican Energy y la propia YPF, que su combustible es refinado dentro del país y ahí se produce nafta y gasoil para la movilidad de nuestro país, de los argentinos. E insisto, hoy tenemos incluso al gobernador Torres tensando la cuerda con YPF, porque la conducción de YPF responde a Techint, a Paolo Roca. El ingeniero Marín, que es el que está hoy al frente y viene de la petrolera de Techint, manifestó la voluntad de correrse, de irse la cuenca del Golfo San Jorge. Y eso podría tener consecuencias muy negativas, no solamente en términos económicos inmediatos, sino que la presencia de YPF en la zona de alguna manera permite equilibrar cuestiones con otros actores privados que no siempre tienen la misma mirada estratégica. Cuando las empresas estatales tienen la cabeza de una empresa privada, también corres el riesgo de abandonar lugares que necesitan todavía de cierto sustento para poder proyectar su futuro. El petróleo no va a ser eterno, pero la transición energética merece de una intervención estatal que con la ideología y la perspectiva de este gobierno parece por lo menos ponerse difícil.

LCV: ¿Qué sentiste el otro día cuando viste a la PSA actuando en Plaza Congreso?

—Creo que es un proceso de desprofesionalización primero de las fuerzas de seguridad, más allá del sentimiento personal de sentir que mucho de lo construido desde su creación en el año 2005. Nosotros hicimos incluso una película documental en donde se narra muy bien la historia, está en YouTube, se llama La fuerza de la democracia. Creo que está bueno porque dejamos ahí un mojón de lo que significaba nuestra idea sobre lo que hay que hacer en materia de seguridad en general. Cuando me tocó asumir como jefe de la PSA en la gestión anterior, había armado un grupo de infantería de la PSA y yo creía que no era necesario tenerlo. No lo eliminamos pero lo tuvimos solo para eventuales situaciones. Ese personal lo destinamos a cumplir otras tareas que nos parecían más relevantes, como la seguridad preventiva en los aeropuertos o el patrullaje en algunos lugares. En fin. No creíamos que ese grupo de infantería aeroportuaria sea parte de las tareas principales, pero bueno, evidentemente en una lógica más bien de orden público que tiene la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, que definió de entrada que su prioridad tenía que ver con el control de las manifestaciones públicas, lo que se conoce como el control de la protesta social, que rápidamente viró de control a represión sin que medie ningún tipo de acción que amerite el uso de la fuerza. Yo creo que eso va a tener consecuencias muy graves, no solamente en la sociedad, porque todavía estamos en discusión, evidentemente hay una lógica por la cual el Gobierno anticipa que las medidas que está tomando van a generar consecuencias en la gente y esa gente va a salir a la calle y de alguna manera la perspectiva del gobierno es tratar de ganarle la calle a la gente antes de que se la tome. No sé si soy claro. Esa idea de amedrentar y de poner por delante eso para mí tiene una consecuencia muy grave, que es el desprestigio posterior que van a tener las fuerzas de seguridad y la desmoralización que pueden tener un montón de hombres y mujeres que eligieron la profesión policial con muchísima vocación o aunque no lo sea de esa manera, con la expectativa de tener una carrera profesional.

Cita: “El tema del tránsito es un problema menor respecto a los problemas de seguridad que tenemos en Argentina”

LCV: Hoy están construyendo un enemigo en la fuerza.

—Sí, y están enfrentando el pueblo con el pueblo, porque quienes participan o quienes integran las fuerzas de seguridad suelen ser personas que provienen de los sectores populares y que la policía es una buena vía para poder generar ascenso social. Es decir, trabajos más o menos bien pagos, algo que no está sucediendo, que no le va a suceder a nadie en esta etapa de la Argentina y que además todos los esfuerzos que hicimos nosotros hacia finales del gobierno anterior, que tuvo que ver con la equiparación salarial, con incorporación de derechos laborales para los trabajadores y las trabajadoras policiales, con la devaluación y algunas medidas económicas más el brote inflacionario, pulveriza el poder adquisitivo de los policías, a quienes además se les sobreexige porque hay que estar en la calle tanto tiempo con el calor que hizo y además en permanente fricción con manifestantes que, a decir verdad, no hicieron nada. Hay cierta provocación, por supuesto, de algunos sectores de organizaciones sociales que tensan la cuerda y es parte del juego la democracia. Pero esta idea de ser, de alguna manera, intolerante a cualquier corte de ruta, cualquier corte de una calle, la verdad que es inconsistente con la vida misma en la ciudad. Cuando hay un partido de fútbol la gente camina por la calle, cuando hay un recital se corta una calle. Si vos estás discutiendo la Ley Ómnibus, bueno, prevés que vas a cortar la calle Entre Ríos porque va a haber manifestantes en la calle Rivadavia. Es un problema de tránsito. Entonces la propia ministra, cuando plantea la defensa del capítulo penal en la Ley Ómnibus, habla de temas de tránsito. A mí lo que me da bronca es que es cierto que hay una tensión de derechos entre quienes protestan y quienes se quieren trasladar, sobre todo en la Ciudad de Buenos Aires, pero es un problema menor y chico respecto a los problemas de seguridad que tenemos en la Argentina. Y en la medida que se agraven los problemas producto de las políticas que está llevando adelante el Gobierno, los problemas de inseguridad van a ser cada vez más grandes y van a ser mucho más grandes que el de la protesta social, porque honestamente, estos días no hubo ningún intento de copamiento del Congreso ni hubo agresiones a los policías. No pasó nada. Sin embargo, tuvimos detenciones, tuvimos uso de bala de goma, tuvimos uso de gas pimienta.

LCV: Y tuvimos una ministra que dijo que el miedo permanente a tener un muerto no te puede inmovilizar. Es una barbaridad.

—Te voy a agregar un solo tema. Yo no estoy en contra de que la policía haga uso de la fuerza porque es la policía la que tiene la instrumentación del uso legítimo que tiene el estado de la fuerza y que no me parece mal que eventualmente un haya que levantar un corte la 9 de julio cuando hay 40 personas que están protestando por algo y que se agota el tiempo y la paciencia de la gente. Pero es que los conflictos tienen que madurar y para que las fuerzas intervengan, probablemente lo mejor sea que un juez le ordene y no que sea el Poder Ejecutivo el que se tome atribuciones que no le corresponden.

(Entrevista realizada el 5 de febrero de 2024 por Nora Anchart en el programa La Columna Vertebral-Historias de Trabajadores, que se emite los lunes de 18 a 20 por larz.com.ar)

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